La madrugada del 31 de diciembre de 2025, Guerrero se convirtió en un escenario de caos y combate.
En un operativo sin precedentes, la Marina de México desmanteló una de las concentraciones más grandes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), resultando en la muerte de 187 sicarios y la captura de 45 más.
Durante tres semanas, el CJNG había estado reuniendo fuerzas en la región de Tierra Caliente, con aproximadamente 250 sicarios preparados para lanzar una ofensiva masiva.
El plan del cártel era tomar el control total de la región, un territorio estratégico para el tráfico de drogas, rico en cultivos de amapola y producción de heroína.
Sin embargo, la inteligencia naval había estado monitoreando cada movimiento del cártel.
Cuando finalmente llegó la hora de actuar, la Marina desplegó 600 elementos y 10 helicópteros artillados para llevar a cabo un ataque coordinado en ocho localidades simultáneamente.
A las 4:30 de la mañana, el operativo comenzó con explosivos detonados en las puertas de las propiedades donde los sicarios se habían concentrado.
Las explosiones despertaron a toda la comunidad, y en cuestión de segundos, los marines ingresaron por múltiples puntos.
El tiroteo estalló inmediatamente, y los sicarios, sorprendidos, intentaron organizarse, pero la confusión reinó en el lugar.
El combate en la primera localidad se extendió durante casi cuatro horas, con un intercambio feroz de disparos.
Al final, 23 sicarios fueron abatidos, y cuatro camionetas del cártel fueron destruidas o capturadas.
En la segunda localidad, algunos sicarios estaban en guardia nocturna y lograron detectar el movimiento antes de las detonaciones.
Establecieron posiciones de fuego y abrieron fuego coordinado, pero la llegada de un helicóptero artillado cambió la situación.
El helicóptero comenzó a disparar con precisión, impactando las posiciones de los tiradores y quebrando la resistencia en minutos.
Para el mediodía, el combate en la segunda localidad había terminado, con 18 sicarios abatidos y cinco camionetas destruidas.
La tercera localidad fue el escenario del combate más prolongado y brutal.
42 sicarios, fortificados en varias propiedades, resistieron ferozmente el asalto.
Los marines, en respuesta, establecieron un cerco completo y utilizaron los helicópteros para neutralizar las ametralladoras.
La batalla se prolongó durante más de ocho horas, y al final, 31 sicarios fueron abatidos.
Las localidades cuatro, cinco y seis también fueron escenarios de intensos combates, pero más breves.
En la localidad cuatro, 20 sicarios cayeron, mientras que en la cinco, 24 fueron abatidos.
La localidad seis vio a 17 sicarios caer en un combate de dos horas y media.
Las localidades siete y ocho presentaron una dinámica diferente.
En la localidad siete, algunos sicarios se rindieron rápidamente, mientras que otros decidieron resistir.
El combate duró dos horas, resultando en 14 sicarios abatidos y ocho capturados.
En la localidad ocho, la más pequeña, seis sicarios se rindieron casi de inmediato, y el resto fue neutralizado tras un breve enfrentamiento.
Para las 10 de la mañana, el combate activo había finalizado en las ocho localidades.
Las 30 camionetas del cártel habían sido destruidas o capturadas, pero la operación de la Marina no había terminado.
Aproximadamente 40 a 50 sicarios lograron escapar y se dispersaron por la región.
Los comandantes de la Marina iniciaron una fase masiva de persecución que duraría varias horas.
Helicópteros comenzaron a sobrevolar las zonas rurales en busca de movimientos sospechosos, mientras las unidades terrestres patrullaban todos los caminos.
En un rancho abandonado, se reportó un grupo de hombres armados.
Un equipo se desplazó y encontró a seis sicarios; cuatro intentaron disparar y fueron abatidos, mientras que los otros dos se rindieron.
La cacería continuó durante toda la tarde, con cada reporte investigado y cada movimiento rastreado.
Finalmente, el último grupo de cinco sicarios fue localizado en una cueva en una zona montañosa.
Después de un breve intercambio de disparos, los marines lograron neutralizarlos.
A las 6 de la tarde, 14 horas después del inicio del operativo, la misión se completó.
Se documentaron 312 armas de fuego en total, incluyendo rifles AK47, AR15, ametralladoras calibre 50 y lanzagranadas.
Los 45 sicarios capturados fueron trasladados a instalaciones federales, donde enfrentarían cargos graves.
Durante los interrogatorios, confirmaron que la concentración había sido ordenada por altos mandos del cártel.
El impacto de este operativo fue devastador para el CJNG.
Habían perdido más del 90% de su fuerza en un solo día, una de las mayores pérdidas en la historia del cártel.
Mientras tanto, los habitantes de Tierra Caliente, aunque aterrorizados por el combate, expresaron su gratitud a la Marina por prevenir una operación violenta que podría haber causado caos en la región.
Este operativo establece un nuevo precedente en la lucha contra el crimen organizado en México.
Demuestra que con inteligencia proactiva y voluntad de actuar, las concentraciones masivas de criminales pueden ser detectadas y eliminadas antes de que puedan movilizarse.
La Marina ha enviado un mensaje claro: cualquier intento del CJNG de reagruparse será detectado y neutralizado.
La batalla en Guerrero es un recordatorio de la continua lucha contra el crimen organizado en México y la determinación de las fuerzas del orden por mantener la seguridad en el país.