En declaraciones con la revista ‘¡Hola!’, el cantante ha asegurado que trabaja ya con su equipo legal y que la situación se aclarará «muy pronto»

Si bien los ojos del mundo están puestos sobre Julio Iglesias tras darse a conocer que dos extrabajadoras le han denunciado por presuntos episodios deacoso y agresión sexual, el cantante ha dado su primer paso en mitad de la tormenta. Según publica la revista ‘¡Hola!’, el artista ha adelantado que está preparando su defensa y que su respuesta llegará «muy pronto». El mensaje, aseguran, es claro: «Todo se va a aclarar».
La denuncia sitúa los hechos presuntamente en 2021 y en residencias vinculadas al cantante en el Caribe. La causa, por el momento, se mueve en el terreno de las diligencias de investigación: la Fiscalía de la Audiencia Nacional está practicando actuaciones previas para determinar el alcance y la competencia del caso.
«No es el momento de hablar», pero «la verdad llegará»
De acuerdo con el citado medio, al otro lado del teléfono Julio Iglesias se mostró serio y consciente de la dimensión del asunto, pero también firme en su postura: no dará más declaraciones públicas por ahora, aunque insiste en que la contestación será «clara y contundente» y que despejará dudas. En paralelo, su entorno mantiene el silencio en público, mientras en privado trasladan que niegan los hechos y expresan su sorpresa por lo ocurrido.
En las últimas horas también se ha conocido que las dos mujeres denunciantes —representadas por Women’s Link— serán llamadas a declarar por la Fiscalía y lo harán como testigos protegidos, por miedo a las represalias del cantante y de su entorno, según ha explicado dicha organización. Desde el Ministerio Público, recuerdan que se trata de diligencias preprocesales y sujetas a reserva.

Próximos pasos
Con la investigación en marcha, la atención se centra ahora en dos frentes: por un lado, el avance de las diligencias y las declaraciones previstas; por otro, el movimiento legal del equipo del cantante, ya estaría articulando su estrategia de defensa. Hasta entonces, el propio Iglesias mantiene la misma línea: prudencia pública y la promesa de que hablará «cuando sea el momento».