Propietarios de viviendas cargaron contra Irene Montero tras el rechazo en el Congreso de la prórroga de la suspensión de desahucios a colectivos vulnerables.

La Asociación de Propietarios de Viviendas contra la Inseguridad Jurídica ha desatado una ola de reacciones en redes sociales tras la publicación de un vídeo que critica fuertemente a Irene Montero, eurodiputada de Podemos, en el contexto de la reciente caída de la prórroga de la suspensión de desahucios por impago de alquiler a colectivos vulnerables.
Esta medida fue rechazada en el Congreso por los partidos PP, Junts y Vox, desencadenando la indignación de Montero, quien acusó a estos grupos de dejar a 60,000 familias sin hogar.
En su mensaje, Montero no dudó en señalar a la presidenta de una asociación de rentistas, lo que provocó una respuesta contundente por parte de los propietarios.
“Vamos a defender siempre la seguridad jurídica, por mucha bilis y rabia que suelte @IreneMontero.
Y si quiere, que acoja ella en su chalet de Galapagar a uno de los vulnerables, no nosotros”, afirmó la asociación en un tuit que se volvió viral, marcando un tono desafiante en el debate.
Este mensaje resonó con fuerza entre los arrendadores, quienes se sintieron respaldados en su lucha por la defensa de sus derechos.

El conflicto no se limitó a las redes sociales; la asociación decidió llevar su descontento un paso más allá al difundir un vídeo conmovedor que presenta testimonios de propietarias que han sufrido las consecuencias de la ocupación y el impago.
Una de ellas compartió su experiencia desgarradora: “He vivido con miedo, con culpa impuesta, con la certeza diaria de que mi esfuerzo no valía nada frente a un decreto injusto… Hoy he dejado de perder.
Y a veces, eso ya es volver a respirar”.
Este testimonio no solo humaniza el problema, sino que también desmonta el relato de Montero sobre la situación de los inquilinos vulnerables.
La afectada, quien se identificó como propietaria de dos viviendas, relató su angustia durante casi seis años.
“Tú no tienes ni idea del sufrimiento tan grande que es llevar años sin poder recuperar tu propiedad”, enfatizó, reflejando el impacto real de las medidas sobre pequeños propietarios.
Las noches sin dormir, la ansiedad constante y las llamadas interminables de abogados son solo algunos de los efectos colaterales de una normativa que, según ella, se ha convertido en un “escudo social obligatorio” que favorece a quienes no cumplen con sus obligaciones.
En medio de este clima de tensión, las redes sociales se inundaron de críticas hacia Montero.
Un comentario que se volvió especialmente popular resumía el sentir de muchos: “Una eurodiputada que cobra 131,000 euros, vive en un individual con piscina y lleva a sus hijos a la privada, diciéndole a un particular que ceda su casa a quien no paga desde 2020.
Mira, no me jodas”.
Este tipo de reproches han dejado a Montero en el centro de la polémica, intensificando la denuncia de los propietarios sobre la inseguridad jurídica que aseguran sufrir.

La situación ha puesto de relieve un conflicto más amplio en la sociedad española, donde la lucha por el derecho a la vivienda se enfrenta a los intereses de los propietarios.
La respuesta de la Asociación de Propietarios de Viviendas no solo es un grito de auxilio, sino también un llamado a la reflexión sobre las políticas habitacionales y su impacto en la vida de miles de ciudadanos.
La narrativa de la asociación, junto con el testimonio de las afectadas, ha logrado captar la atención del público, generando un debate necesario sobre la responsabilidad de los legisladores en la creación de políticas que equilibren los derechos de inquilinos y propietarios.
La sensación de injusticia y la lucha por la seguridad jurídica se han convertido en el eje central de esta controversia, que promete seguir siendo un tema candente en el panorama político español.
En este contexto, la voz de los propietarios se alza con fuerza, exigiendo un cambio en la legislación que les permita recuperar la confianza en un sistema que, según ellos, ha fallado en proteger sus derechos.
Mientras tanto, el eco de sus palabras resuena en las redes sociales, donde la indignación y el apoyo mutuo entre arrendadores se han convertido en un fenómeno palpable.
La batalla por la seguridad jurídica continúa, y con ella, la búsqueda de un equilibrio entre las necesidades de todos los actores involucrados en el complejo mundo de la vivienda.
