🔴 DESCARRILAN DOS TRENES DE ALTA VELOCIDAD EN ADAMUZ (CÓRDOBA)

Una jornada negra para la alta velocidad española.

Descarrilamiento de dos trenes en Adamuz (Córdoba): muertos, heridos y  atrapados en el tren de Iryo y Alvia, en directo
Lo que debía ser un trayecto rutinario se transformó en una pesadilla de hierros retorcidos e incertidumbre en el término municipal de Adamuz, Córdoba.

Grabaciones desde el interior de los vagones revelan la angustia de los pasajeros y la heroica templanza de la tripulación ante una emergencia sin precedentes.

 

La tranquilidad de la sierra cordobesa se vio interrumpida abruptamente por el estruendo del metal contra la piedra.

En un incidente que ya se califica como uno de los más graves en la historia reciente de la infraestructura ferroviaria del sur de España, el descarrilamiento de trenes de alta velocidad a su paso por Adamuz ha dejado una estela de incertidumbre, miedo y una operación de rescate de alta complejidad.

 

El accidente, ocurrido en un punto de difícil acceso geográfico, no solo ha cortado la arteria principal que conecta Madrid con Andalucía, sino que ha puesto a prueba los protocolos de seguridad de Renfe y Adif en situaciones de estrés extremo.

Gracias a testimonios audiovisuales obtenidos desde el interior de uno de los convoyes afectados, hoy podemos reconstruir los minutos de terror y la vital actuación del personal de a bordo para evitar una tragedia mayor.

 

Eran un viaje normal.

La velocidad de crucero habitual del AVE y los servicios Avant adormecía a los pasajeros.

De repente, una frenada violenta, un temblor que sacudió la estructura y el apagón.

El tren se detuvo en medio de la nada, en una zona donde la cobertura es escasa y la oscuridad de los túneles o la noche se cierne rápidamente.

 

El caos inicial fue absoluto.

Maletas caídas, gritos ahogados y la confusión de no saber si se trataba de una avería técnica o algo peor.

Fue entonces cuando la megafonía y la voz humana de la tripulación se convirtieron en el único hilo de esperanza.

Descarrilamiento de dos trenes, última hora en directo: mueren siete  personas en Adamuz, Córdoba, y 25 resultan heridas

Según la transcripción de un video grabado por un pasajero en los instantes posteriores al accidente, la situación dentro de los vagones era crítica.

Un miembro de la tripulación, con la voz firme pero cargada de la tensión del momento, tomó el mando de la situación.

“Emergencia.

¿Qué quiere decir esto? Porque necesitamos la colaboración de todos”, se escucha en la grabación.

No eran palabras de protocolo vacío; era una súplica de orden para garantizar la supervivencia.

 

El audio revelado es un documento escalofriante pero ejemplar de gestión de crisis.

Mientras fuera del tren la situación de las vías era desconocida —posibles deslizamientos de tierra, catenarias rotas con miles de voltios o el riesgo de un segundo impacto—, dentro, la prioridad era el control de masas.

 

“Los que tengan asiento, por favor, permanecer sentados.

Las personas que estén de pie y quieran buscar un asiento, avanzar a los primeros coches del tren, que aún hay asientos vacíos”, instruía el tripulante.

Esta orden tenía un propósito doble: evitar que los pasajeros se agolparan en las salidas presas del pánico y redistribuir el peso en un tren que podría estar inestable sobre el balasto.

Al menos 21 muertos y 100 heridos al descarrilar dos trenes de alta  velocidad en Córdoba

Pero el momento más dramático del audio llega cuando la tripulación solicita ayuda médica entre los viajeros, confirmando que el impacto no había sido inocuo.

“Si alguien tiene conocimientos en primeros auxilios, por favor, esa persona estar pendiente de las demás personas del coche”.

La solidaridad se convertía así en la primera línea de respuesta antes de la llegada de los servicios de emergencia externos.

 

La tripulación fue tajante respecto a la seguridad.

Muchos pasajeros, impulsados por la claustrofobia y el miedo, querían forzar las puertas y salir a la intemperie.

La respuesta del personal fue un muro de contención racional: “De verdad, cuando consideremos que sea seguro salir, lo vamos a hacer.

Es más seguro estar ahora dentro del tren a que no sabemos en qué condiciones están las vías de los lados”.

 

Esta frase es clave.

En accidentes ferroviarios, a menudo la tragedia se multiplica cuando los pasajeros evacúan desordenadamente hacia vías contiguas donde pueden ser arrollados por otros trenes o electrocutados.

El tripulante apeló a la profesionalidad para calmar los ánimos: “Por favor, confiar en nosotros que tenemos muchos años de preparación en esto, pero si nos ponemos rebeldes no hay preparación que valga”.

Grave accidente con muertos y heridos tras descarrilar dos trenes de alta  velocidad en Córdoba | Suceso

El lugar del siniestro, Adamuz, situado en las estribaciones de Sierra Morena, complicó enormemente las labores de rescate.

Es una zona de orografía quebrada, donde la vía discurre entre trincheras, túneles y viaductos.

El acceso para las ambulancias y los camiones de bomberos no es directo.

 

Las causas del descarrilamiento aún están bajo investigación oficial, pero las primeras hipótesis apuntan a las condiciones meteorológicas adversas.

Las fuertes lluvias recientes podrían haber provocado desprendimientos de tierra o daños en la infraestructura de la vía, creando una trampa mortal para los trenes de alta velocidad que circulan por la zona.

El hecho de que el título del video mencione “dos trenes” sugiere un escenario de pesadilla: o bien un choque por alcance, o el descarrilamiento de uno que afectó a la vía par, impactando o bloqueando a un segundo convoy que circulaba en sentido contrario.

 

Otro detalle que revela la transcripción es la previsión de una espera larga.

“Las baterías de los móviles.

Cuidado con las linternas porque se va a necesitar luego”, advertía la tripulación.

 

Esta instrucción simple encierra una realidad aterradora.

Los sistemas eléctricos del tren habían colapsado.

Sin luz, sin aire acondicionado y con la noche cayendo, la batería de los teléfonos se convertía en el único vínculo con el mundo exterior y, más importante aún, en la única fuente de luz.

La tripulación sabía que el rescate en una zona tan remota de Córdoba no sería inmediato.

Conservar la energía no era solo una recomendación, era una medida de supervivencia.

Última hora del accidente de Adamuz: al menos 21 muertos al descarrilar dos  trenes de alta velocidad en Córdoba

Minutos después de la alerta, se activó el Plan Territorial de Emergencias de Andalucía.

Bomberos del Consorcio Provincial de Córdoba, efectivos de la Guardia Civil y ambulancias del 061 se desplazaron hacia los puntos de acceso más cercanos a la vía férrea.

 

Renfe, por su parte, tuvo que suspender inmediatamente la circulación en la línea de Alta Velocidad Madrid-Andalucía, afectando a miles de viajeros en las estaciones de Atocha, Santa Justa y María Zambrano.

La compañía habilitó planes alternativos de transporte por carretera y trenes de media distancia por vía convencional, pero el colapso fue inevitable.

 

El incidente ha reabierto el debate sobre el mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias frente a fenómenos climáticos extremos.

Los sindicatos ferroviarios han elogiado la actuación de la tripulación a bordo, destacando que su formación y sangre fría evitaron que el pánico se apoderara de los vagones, lo que podría haber resultado en una estampida humana con consecuencias fatales.

 

Los testimonios de los pasajeros rescatados horas después describen escenas dantescas pero también de profunda humanidad.

“El tren empezó a dar bandazos y todo se fue a negro.

La gente gritaba, pero cuando el revisor habló con esa autoridad, nos calmamos.

Nos salvó la vida al no dejarnos salir”, relata una pasajera que viajaba hacia Málaga.

 

La frase del tripulante, “Si queréis estar pendiente del de al lado, del de atrás o de un grupo, perfecto.

Pero eso sí, permanecer todos siempre juntos y muy atentos”, resonó en la oscuridad.

Se crearon micro-comunidades de apoyo dentro de los vagones.

Los que tenían agua la compartían; los que tenían cobertura enviaban mensajes a los familiares de los demás.

Descarrilamiento de dos trenes en Adamuz (Córdoba): muertos, heridos y  atrapados en el tren de

El descarrilamiento en Adamuz quedará marcado en la crónica negra ferroviaria, pero también servirá como un estudio de caso sobre la importancia del factor humano.

La tecnología falló, la vía falló, el tren se salió de su curso.

Sin embargo, la voz de un trabajador pidiendo calma, gestionando las linternas y organizando a los heridos, fue el sistema de seguridad más eficaz de todos.

 

Mientras las grúas de gran tonelaje trabajan ahora para retirar los vagones siniestrados y los peritos analizan la caja negra, queda el eco de esa advertencia en la oscuridad de Córdoba: “Es más seguro estar ahora dentro”.

Una lección de prudencia en un mundo que siempre quiere ir demasiado rápido.

 

La línea permanecerá cerrada hasta que se garantice la total seguridad, recordándonos que, a veces, la modernidad es vulnerable ante la fuerza de la naturaleza y el azar.

 

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