Victoria Ruffo es una de las actrices mexicanas más emblemáticas y queridas en el mundo de las telenovelas.

Su carrera, que abarca más de cuatro décadas, se ha caracterizado por personajes inolvidables, una entrega total a su profesión y una vida personal marcada por retos y aprendizajes que han forjado su fortaleza.
En este artículo, exploramos su trayectoria, los momentos difíciles que ha enfrentado y cómo ha logrado mantenerse vigente y respetada en la industria del entretenimiento.
Desde muy joven, Victoria mostró una sensibilidad especial para la actuación.
Nacida en la Ciudad de México, creció en un ambiente familiar que valoraba la disciplina y el esfuerzo, aspectos que la acompañarían a lo largo de su vida.
A los 16 años comenzó a trabajar en fotonovelas junto a su hermana Gabriela, dando sus primeros pasos en el mundo artístico.
Su carrera profesional inició en 1980 con papeles secundarios en telenovelas como *Conflictos de un médico* y *Al rojo vivo*.
Bajo la dirección de figuras como Ernesto Alonso, Victoria aprendió la importancia de la constancia y la paciencia para construir una carrera sólida.
Poco a poco, su nombre empezó a sonar con fuerza en los círculos de producción y actuación.
El verdadero impulso llegó en 1983 con *La fiera*, su primer protagónico importante que la colocó frente a un público masivo.
Su interpretación, cargada de emociones intensas y realismo, conquistó a los espectadores y le abrió las puertas a nuevos proyectos.
Dos años después, protagonizó *Juana Iris*, consolidando su imagen como una actriz capaz de transmitir vulnerabilidad y fortaleza a la vez.
En 1987, con la telenovela *Victoria*, reafirmó su posición como una figura confiable en la televisión mexicana.
El éxito internacional llegó con *Simplemente María* (1989-1990), una producción que marcó un antes y un después en su carrera.
La historia resonó en toda América Latina, y Victoria se convirtió en un rostro conocido más allá de las fronteras mexicanas.
A lo largo de los años, siguió eligiendo proyectos que le permitieron mostrar su versatilidad y profundidad emocional, como *Abrázame muy fuerte* (2000), *La Madrastra* (2005) y *Corona de Lágrimas* (2012).
Estas telenovelas no solo fueron exitosas, sino que le otorgaron premios y el reconocimiento unánime del público.
La vida de Victoria Ruffo no ha estado exenta de dificultades.
En la década de 1990, su relación con el actor Eugenio Derbez terminó en medio de disputas legales por la custodia de su hijo José Eduardo.
A pesar de la atención mediática y el desgaste emocional, Victoria mantuvo una postura reservada, priorizando siempre el bienestar de su familia.
En 2001, contrajo matrimonio con Omar Fayad, político mexicano, con quien formó una familia estable y tuvo mellizos.
A lo largo de los años, ha sabido equilibrar su vida profesional con las demandas familiares, tomando decisiones conscientes para estar presente en los momentos importantes de sus hijos.

Su vida sentimental ha sido seguida con atención, pero Victoria ha sabido manejar la exposición pública con discreción, protegiendo su intimidad y la de su familia.
Con el paso del tiempo, Victoria comenzó a enfrentar problemas de salud que afectaron su rutina diaria y su trabajo.
Ha padecido hernias lumbares y cervicales, consecuencia de caídas en su juventud y del desgaste físico acumulado tras años de trabajo intenso.
En ocasiones, ha tenido que usar silla de ruedas para trayectos largos como medida preventiva.
En 2025, recibió un diagnóstico de esofagitis por reflujo, que impactó su voz y le obligó a ausentarse temporalmente de funciones teatrales.
A pesar de estos retos, ha mantenido una actitud optimista y ha seguido tratamientos conservadores que le han permitido continuar con su carrera sin someterse a cirugías riesgosas.
El apoyo de su familia ha sido fundamental en estos momentos, y Victoria ha aprendido a escuchar su cuerpo, priorizando su salud y bienestar emocional.
Las pérdidas personales, como la muerte de su madre en 2023, y la partida de colegas y amigos, han marcado profundamente a Victoria.
Estas experiencias la llevaron a valorar aún más el tiempo con sus seres queridos y a buscar un equilibrio entre su vida profesional y personal.

Su madurez emocional y profesional se refleja en sus elecciones actuales, donde prefiere proyectos que le aporten significado y le permitan mantener un ritmo de trabajo saludable.
Ha aprendido a poner límites y a cuidar su energía para evitar el desgaste.
Victoria Ruffo es hoy un ejemplo de resiliencia, una mujer que ha sabido levantarse tras cada caída, adaptarse a los cambios y seguir adelante con dignidad y pasión.
Su historia inspira a muchas generaciones, mostrando que el éxito no solo se mide en premios o fama, sino en la capacidad de enfrentar adversidades con fortaleza y autenticidad.
La trayectoria de Victoria Ruffo es un testimonio de perseverancia y amor por la actuación.
Desde sus humildes comienzos hasta convertirse en la reina de las telenovelas, ha dejado una huella imborrable en la televisión mexicana y en el corazón de millones de espectadores.
Sus desafíos personales y de salud no han hecho más que fortalecerla, demostrando que detrás del brillo y la fama hay una mujer real, con sueños, miedos y una voluntad inquebrantable.
Victoria sigue activa, con una mirada renovada y la certeza de que aún quedan capítulos importantes por escribir en su vida y carrera.