Alma Delfina Martínez Ortega nació el 5 de noviembre de 1956 en Ciudad Camargo, Chihuahua, como la menor de diez hermanos.

Desde pequeña, su familia se trasladó a la Ciudad de México, donde Alma tuvo su primer contacto con el mundo artístico.
A los 12 años acompañaba a su hermana Evangelina al Instituto de Bellas Artes, donde esta estudiaba teatro.
Aunque al principio solo observaba, la curiosidad la llevó a participar en algunas actividades, pero la intensidad del ambiente y las presiones sociales la hicieron alejarse.
Posteriormente, Alma se inscribió en el Instituto Andrés Soler, un espacio más tranquilo que le permitió continuar su formación artística junto a futuros talentos como Raquel Pankovski y Daniela Romo.
Su oportunidad profesional llegó cuando el director Alejandro Bichir la invitó a participar en una gira teatral, marcando el inicio de su carrera en el teatro.
El gran salto a la televisión se dio gracias al productor Valentín Pimstein, quien la descubrió durante una pastorela y la invitó a audicionar para *Mundo de Juguete*, proyecto que marcó un punto de inflexión en su carrera.
En 1979, Alma protagonizó la película *Ladrón* bajo la dirección de Ismael Rodríguez, enfrentando su primera escena de desnudo en pantalla, un reto que superó con el apoyo de sus compañeros, especialmente Roberto “El Flaco” Guzmán.
Su carrera siguió creciendo con papeles en telenovelas como *El ladrón* y *Colorina*, donde comenzó su relación sentimental con Salvador Pineda, un romance que marcaría profundamente su vida personal.
A pesar de su timidez y reserva, Alma se vio envuelta en una relación intensa con Salvador, quien tenía un carácter explosivo y celoso.
En 1980, Alma fue seleccionada para formar parte de *Cachun Cachun Ra Ra*, un programa juvenil que se convirtió en un fenómeno nacional.
Su personaje, Babi, una joven rebelde y carismática, conectó con el público y la convirtió en un ícono de la juventud mexicana.
Sin embargo, el éxito en pantalla contrastaba con las dificultades en su vida personal, especialmente su relación tóxica con Salvador Pineda.
Durante esos años, la relación con Salvador estuvo marcada por la pasión, pero también por los celos, la posesividad y la violencia emocional.
Aunque no hubo agresión física, Alma vivió momentos de miedo y tensión constante.
Los celos de Salvador afectaban su vida diaria, y la presión emocional la llevó a buscar apoyo en sus amigos y, eventualmente, a tomar la difícil decisión de separarse.

Mientras tanto, Alma seguía consolidando su carrera.
En 1985 protagonizó la telenovela *Guadalupe*, un papel que la consolidó como una actriz seria y talentosa.
Durante ese tiempo, también inició una relación con Jaime Garza, aunque esta también estuvo llena de altibajos debido a problemas de adicción por parte de Jaime.
Más adelante, Alma decidió estudiar producción cinematográfica en UCLA, en Los Ángeles, donde conoció a Michael Smith, con quien se casó en 1992.
La maternidad transformó sus prioridades y la llevó a hacer una pausa en su carrera para dedicarse a su hija Natalia, nacida en 1994.
Después de varios años en Estados Unidos, Alma regresó a México para continuar su carrera, participando en producciones exitosas y manteniendo un equilibrio entre su vida profesional y personal.
Su fortaleza, humildad y pasión por la actuación la han mantenido vigente y admirada.
Alma Delfina es un ejemplo de resiliencia y autenticidad. Su historia muestra que detrás de la fama hay luchas personales y decisiones difíciles.
Hoy, a sus 64 años, Alma se siente realizada y orgullosa de su camino, lista para lo que el futuro le depare.