Durante casi dos décadas, Pilar Velázquez, actriz española y exesposa del icónico cantante Miguel Gallardo, guardó silencio absoluto respecto a su relación con el artista.

Sin entrevistas, sin titulares, sin comentarios públicos, a pesar de los rumores y la curiosidad que siempre rodearon a uno de los romances más discretos y complejos de la música romántica española.
Ahora, a sus 79 años, Pilar ha decidido abrir su corazón y compartir detalles inéditos sobre su vida junto a Gallardo y lo que realmente sucedió detrás de esa historia de amor.
Miguel Gallardo, nacido como José Miguel Gallardo Vera en 1950 en el barrio granadino del Albaicín, fue uno de los cantantes románticos más emblemáticos de España durante las décadas de los 70 y 80.
Su infancia estuvo marcada por la lucha y la humildad, lejos de la fama que alcanzaría años después.
La música fue su refugio desde joven, estudiando solfeo, guitarra y piano en el Conservatorio de Barcelona.
Su éxito llegó con canciones como “Hoy tengo ganas de ti”, que vendió casi 2 millones de copias y fue versionada en múltiples idiomas, convirtiéndolo en un fenómeno internacional.
A lo largo de su carrera, Gallardo vendió más de 10 millones de discos y se convirtió en un referente de la balada romántica en España y América Latina.
Sin embargo, detrás de su voz aterciopelada y sus letras llenas de emoción, Gallardo era un hombre reservado, tímido y con dificultades para expresar sus sentimientos en la vida real.
Esta dualidad entre su música apasionada y su vida privada contenida le otorgó un aura especial y única.
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Pilar Velázquez, nacida María del Pilar Velázquez Llorente en 1946 en Madrid, tuvo un camino distinto pero igualmente marcado por la pasión artística.
Su vida cambió tras una tragedia personal que la acercó al mundo del teatro gracias al apoyo del dramaturgo José López Rubio.
Rápidamente destacó en el teatro español, trabajando con grandes figuras y protagonizando más de 30 películas.
A pesar de su talento y elegancia, Pilar enfrentó dificultades para romper con ciertos estereotipos en el cine, especialmente durante su paso por Italia, donde fue encasillada en papeles eróticos que no reflejaban su verdadero potencial.
Aun así, su disciplina y profesionalismo la mantuvieron vigente en el medio.
El encuentro entre Pilar y Miguel ocurrió a finales de los años 70 en una cena privada en Barcelona.
Ambos venían de experiencias duras con la fama y la prensa, y rápidamente encontraron en el otro un refugio.
En 1979 se casaron en una ceremonia íntima en la ermita de San Antonio de la Florida en Madrid, lejos del bullicio mediático.
Su unión trajo un hijo, Alejandro, en 1981, quien se convirtió en un ancla para Pilar y una fuente de alegría tranquila para Miguel.
Sin embargo, la fama de Gallardo y su exigente agenda, especialmente durante sus giras por América Latina, crearon una distancia emocional inevitable.
Pilar se dedicó a la maternidad casi en solitario, renunciando a oportunidades cinematográficas para estar cerca de su hijo y manteniendo su carrera principalmente en el teatro.
Aunque nunca hubo escándalos ni peleas públicas, la pareja se fue distanciando.
Las llamadas se hicieron breves, las cartas dejaron de ser románticas para volverse logísticas, y el amor, aunque presente, perdió terreno frente a las demandas del éxito.

Para principios de los años 90, Pilar y Miguel ya estaban separados, aunque nunca divorciados ni con declaraciones públicas al respecto.
Su historia no fue de traición, sino de tiempos desiguales y de la dura verdad de que a veces el amor no basta para sostener una relación frente a las exigencias del destino.
Pilar continuó su carrera en el teatro, protagonizando obras que le permitieron mantener su pasión artística y su independencia emocional.
Su último gran papel fue en “La noche de la iguana” en 2009, y desde entonces se ha mantenido alejada del foco público, viviendo de manera reservada en Madrid.
El fallecimiento de Miguel Gallardo en 2005 a causa de un cáncer de riñón fue un golpe devastador para Pilar, a pesar de los años de separación.
Su hijo Alejandro, que entonces tenía 24 años, quedó profundamente afectado y tardó una década en poder escuchar la voz de su padre sin dolor.
Alejandro decidió crear una identidad propia como músico bajo el nombre de Alex Rebels, liderando una banda de rock y alejándose temporalmente del legado de su padre.
Sin embargo, la pandemia y la llegada de sus hijos lo llevaron a reconectar con la figura de Miguel Gallardo, inspirando un emotivo homenaje musical que incluyó una nueva versión de “Hoy tengo ganas de ti”.
Además, gracias a la tecnología de inteligencia artificial, Alejandro pudo realizar un dúo virtual con su padre, un momento mágico que simbolizó la reconciliación y el cierre de un ciclo familiar.

En su reciente entrevista, Pilar ha confesado que aunque la separación fue dolorosa, nunca dejó de amar a Miguel.
Su amor no terminó con el matrimonio ni con la distancia; permaneció en silencio, pero vivo en su corazón.
Con serenidad y dignidad, Pilar comparte ahora esta verdad, mostrando que el amor puede trascender el tiempo y las dificultades.
A sus 79 años, su testimonio ofrece una mirada íntima y humana sobre una de las figuras más queridas de la música española y la mujer que estuvo a su lado en los momentos más importantes.
La historia de Pilar Velázquez y Miguel Gallardo es un relato de amor, sacrificio, éxito y pérdida.
Más allá de la fama y los escenarios, es la historia de dos personas que lucharon por mantener su vínculo en medio de las presiones del mundo artístico.
Hoy, casi dos décadas después de la partida de Miguel, su música sigue viva en el corazón de millones, y Pilar, con su valentía al hablar, nos recuerda que los amores verdaderos nunca mueren, aunque pasen los años y el silencio se prolongue.