Antes de morir afirmo que su tío Joaquín Pardavé… “en realidad lo asesino el crimen organizado”

En los rincones más silenciosos de la historia del cine mexicano persiste un relato incómodo, de esos que nunca terminan de desaparecer.

Joaquín Pardavé — The Movie Database (TMDB)
No se trata de un escándalo captado por fotógrafos ni de una caída pública retransmitida en titulares, sino de una versión susurrada durante décadas, repetida con cautela y siempre acompañada de miedo.

Una historia que, según quienes la escucharon, fue revelada por un hombre que pasó casi toda su vida en segundo plano y que, poco antes de morir, decidió hablar sin adornos ni cálculos: Jorge Martínez de Hoyos.

 

Jorge fue uno de esos actores que el público reconoce de inmediato pero rara vez puede nombrar.

Durante años apareció en películas, series y producciones televisivas, casi siempre en papeles secundarios: policías, vecinos, cantineros, empleados o simples figuras de fondo.

No encabezó carteles ni protagonizó entrevistas, pero trabajó de forma constante durante el final de la Época de Oro y las décadas posteriores.

Esa posición discreta, lejos del reflector principal, le permitió observar lo que otros no veían o preferían ignorar.

 

En foros, camerinos y restaurantes cercanos a los estudios, Jorge escuchó conversaciones ajenas, comentarios al paso y silencios cargados de significado.

Supo quién le debía favores a quién, quién tenía miedo y quién estaba protegido.

Pero, sobre todo, cargó durante años con una historia familiar que, según él, nunca fue contada como debía.

En el centro de ese relato estaba su tío: Joaquín Pardavé.

Joaquín Pardavé fue artista de XEB – La B grande de México

Joaquín Pardavé no fue una figura menor.

Actor, compositor, guionista y director, fue uno de los nombres más respetados del cine nacional.

Su presencia imponía autoridad, su opinión era escuchada y su trayectoria le había ganado admiración dentro y fuera del medio.

Tenía fama de trabajador incansable y de carácter firme, alguien que no se quedaba callado cuando algo le parecía incorrecto.

Precisamente ese temperamento, afirmaría Jorge años después, fue lo que lo colocó en una situación peligrosa.

 

De acuerdo con el testimonio que Jorge comenzó a compartir antes de su muerte en 1997, la versión oficial sobre el fallecimiento de Joaquín Pardavé no coincidía con lo que la familia vivió.

Según él, su tío no murió el día que se informó públicamente.

Habría fallecido, o habría sido asesinado, dos días antes de la fecha oficial.

Dos días completos en los que, siempre según esta versión, se ajustaron papeles, se acomodaron tiempos y se construyó una narrativa aceptable para el público.

 

La versión difundida en su momento hablaba de una muerte repentina, sin mayores sospechas ni explicaciones.

La prensa publicó notas breves y respetuosas, llenas de elogios a su carrera.

Joaquín Pardavé - Biography - IMDb
Hubo homenajes, palabras solemnes y luego silencio.

Nadie preguntó demasiado, nadie exigió detalles.

Todo se cerró con rapidez.

Sin embargo, dentro de la familia, contaba Jorge, la sensación fue muy distinta: confusión, miedo y una prisa extraña por dar el asunto por terminado.

 

No todos los familiares pudieron ver el cuerpo de inmediato ni recibieron la misma información.

Las versiones no coincidían y muchas preguntas quedaron sin respuesta.

Para Jorge, los tiempos simplemente no cuadraban.

Pero lo más delicado no era la fecha, sino el motivo que él atribuía a la muerte de su tío.

 

Según su testimonio, Joaquín Pardavé habría decidido denunciar al crimen organizado.

No hablaba de sospechas vagas ni de rumores de pasillo, sino —siempre de acuerdo con esta versión— de información concreta, nombres y datos relacionados con el tráfico de estupefacientes.

En el contexto de aquellos años, realizar una denuncia de ese tipo no solo era peligroso, era prácticamente una sentencia de muerte.

Ver La vida de Joaquín Pardavé por ViX

Joaquín, decía Jorge, sabía perfectamente en lo que se estaba metiendo.

Comentó con personas cercanas que tenía miedo, que se sentía vigilado y que el ambiente a su alrededor había cambiado.

Aun así, confiaba en que estaba haciendo lo correcto.

Creía que su posición pública y su nombre le ofrecerían cierta protección.

Esa protección, afirmaba Jorge, nunca llegó.

 

Tras la supuesta denuncia, el entorno de Joaquín se volvió tenso.

Hubo llamadas extrañas, visitas inesperadas y silencios incómodos.

Personas cercanas comenzaron a alejarse; otras aparecieron únicamente para recomendarle discreción.

El mensaje era claro: no seguir hablando.

Poco tiempo después, Joaquín Pardavé murió… o al menos eso fue lo que se informó oficialmente.

 

Jorge insistía en que la muerte real ocurrió dos días antes y que, durante ese tiempo, el cuerpo estuvo fuera del alcance de la familia.

Para él no había duda de que se trató de un asesinato directamente relacionado con la denuncia.

Sin embargo, durante años guardó silencio.

No era una figura poderosa, no tenía respaldo ni protección, y el miedo era un factor constante.

Joaquín Pardavé. La leyenda urbana sobre su muerte, ¿enterrado vivo?- Grupo  Milenio

Continuó trabajando, aceptando papeles pequeños y llevando una vida discreta.

Con el paso del tiempo, la carga se volvió demasiado pesada. En 1997, enfermo y consciente de que su final estaba cerca, comenzó a hablar.

No buscó reflectores ni grandes cámaras; habló con periodistas conocidos, colegas de confianza y personas que entendían la gravedad de lo que estaba diciendo.

 

Muchos de quienes escucharon su relato no se atrevieron a publicarlo completo.

Algunos guardaron notas en cajones, otros conservaron grabaciones que nunca salieron al aire. El miedo seguía presente.

El nombre de Joaquín Pardavé era importante, pero también lo eran las fuerzas que, según Jorge, habrían estado detrás de su muerte.

 

Cuando Jorge Martínez de Hoyos falleció, su muerte pasó casi desapercibida. No hubo grandes homenajes ni titulares destacados.

Fue coherente con la vida que llevó: siempre en segundo plano. Con él se fue la única voz que hablaba abiertamente de esta versión.

Sin embargo, sus palabras no desaparecieron.

Quedaron flotando, repitiéndose de boca en boca, formando una historia incómoda que el tiempo no ha logrado borrar del todo.

 

Hoy, como ocurre con tantos episodios oscuros del espectáculo, la verdad completa sigue siendo esquiva.

Lo que queda son fragmentos, recuerdos y un testimonio que nunca fue comprobado, pero que tampoco logró ser silenciado del todo.

Una historia que permanece en la frontera entre el rumor, la memoria y el miedo, esperando —quizá en vano— una respuesta definitiva.

 

Related Posts

Our Privacy policy

https://noticiasdecelebridades.com - © 2026 News