A los 32 años, José Guadalupe Esparza Jiménez, conocido mundialmente como Lupe Esparza, llenaba estadios con 100 millones de personas cantando sus canciones.
A los 43 años, se despidió llorando en televisión nacional, sin saber que perdería hasta su propio nombre.
A los 58, presenció la tragedia más oscura de su vida: el asesinato de su hermano de música, después de que la familia pagó un rescate exigido por sus secuestradores.
Hoy, a sus 70 años, Lupe sigue peleando en tribunales contra el hombre al que llamaba compadre.
Esta es la historia de Bronco, un grupo grupero que marcó la historia de México, pero que también sufrió la ambición, la traición y el crimen organizado.
La historia de Bronco no comenzó en grandes escenarios ni con fama instantánea.
Todo empezó en un pequeño pueblo olvidado de Durango llamado Hermenegildo Galeana, donde nació Lupe Esparza el 12 de octubre de 1954.
Creció en pobreza extrema, sin la presencia de su padre y con una madre que trabajaba incansablemente para sacar adelante a la familia.
La casa era de adobe, con piso de tierra, sin agua corriente ni luz eléctrica, y un solo cuarto donde dormían todos amontonados.
Desde niño, Lupe tuvo que trabajar duro en el campo, cargando bultos y haciendo mandados para ayudar a su madre.
Sin embargo, descubrió que tenía una voz poderosa que hacía que la gente volteara a escucharlo cuando cantaba.
La música se convirtió en su esperanza y su camino para salir de la pobreza.
Cantar en fiestas, misas o cualquier lugar donde lo dejaran era su escape y su motivación.

A los 25 años, Lupe tomó una decisión que cambiaría su vida: se mudó a Apodaca, Nuevo León, en busca de trabajo en las fábricas.
Allí conoció a tres hombres que serían sus compañeros de música y destino: Javier Villarreal (guitarrista), José Luis Villarreal “Choche” (baterista) y Eric Garza (tecladista).
Juntos formaron en 1979 el grupo Los Broncos de Apodaca.
Durante años, tocaron en bares y fiestas, ganando poco dinero y trabajando en fábricas durante el día.
En 1980 grabaron su primera canción, y aunque no fue un éxito inmediato, fue el comienzo de su ascenso.
Poco a poco, su música empezó a ser conocida, y en 1987 llenaron un lugar con capacidad para 4000 personas, aunque asistieron 9000, lo que provocó una avalancha que dejó entre siete y nueve muertos.
Esta tragedia les marcó profundamente, y Lupe compuso “Cumbia triste” en honor a las víctimas.
A finales de los 80 y durante los 90, Bronco se convirtió en un fenómeno nacional con discos vendidos por millones y canciones que se volvieron himnos en fiestas y eventos.
En 1996, lograron algo histórico: fueron el primer grupo grupero en llenar el Estadio Azteca con 100,000 personas.
Lupe, con 42 años, era el líder del grupo más grande de México.
Pero el éxito no duró para siempre.
Apenas un mes después de ese concierto, Bronco anunció su separación.
Las tensiones internas, el cansancio, los resentimientos y la presión de tantos años juntos comenzaron a fracturar la relación entre los miembros.
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Cuando el grupo se separó en 1997, dejaron algo sin resolver: el control del nombre Bronco.
Su manager, Óscar Flores, registró la marca a su nombre personal, no a nombre del grupo.
Esto significó que por 14 años, Lupe y los demás no pudieron usar el nombre Bronco legalmente y tuvieron que presentarse como “El Gigante de América”.
Lupe luchó durante años en tribunales para recuperar el nombre, lo que finalmente logró en 2011, pero para entonces dos de los fundadores ya habían muerto.
José Luis Villarreal “Choche”, baterista y hermano de Javier, enfrentó una tragedia médica devastadora.
Después de una cirugía a corazón abierto entre 1998 y 2000, recibió una transfusión de sangre contaminada con hepatitis C.
Durante más de una década, el virus destruyó lentamente su hígado hasta que desarrolló cirrosis hepática terminal.
Murió en 2012 a los 55 años, víctima de un error médico que nadie asumió.

Eric Garza, tecladista original, fue secuestrado en 2012 en medio de la violencia del crimen organizado en Nuevo León.
A pesar de que su familia pagó el rescate completo exigido por los secuestradores, Eric fue asesinado y encontrado sin vida en un terreno baldío.
Su muerte fue un golpe terrible para la familia y los fans.
Ramiro Delgado, acordeonista que entró en 1986 y socio al 50% con Lupe en la empresa Gígame (que manejaba todas las finanzas de Bronco), fue también compadre de Lupe.
Sin embargo, en 2019, Ramiro demandó a Lupe por robo, mal manejo de recursos y traición, alegando que no se le daba acceso completo a las cuentas y que su participación no era respetada.
La demanda congeló las cuentas de la empresa durante semanas y terminó con Ramiro saliendo del grupo, rompiendo un vínculo que había durado más de 30 años.
Ramiro expresó públicamente: “Somos compadres, pero ya le quiero devolver sus 20 pesos”, una frase que simbolizó el fin de su relación.
Hoy, Lupe Esparza tiene 70 años y sigue en el escenario, tratando de mantener vivo el legado de Bronco.
Pero el grupo ya no es el mismo. De los cuatro fundadores, solo quedan dos vivos: Lupe y Javier Villarreal.
Las pérdidas de Eric y Choche, el distanciamiento con Ramiro y la batalla legal por el nombre han cambiado para siempre la historia de Bronco.
La música fue el camino que sacó a Lupe de la pobreza y lo llevó a la gloria, pero también le trajo pérdidas, traiciones y desafíos que nadie pudo prever.
Esta historia es un recordatorio de que el éxito no siempre protege, y que detrás de la fama y la música hay vidas humanas con complejidades, tragedias y conflictos.