¡Causó un Terremoto! POR ORDENAR ESTO FRENTE A TODOS ¡Reventaron Auditorio! POR DECIR Y HACER ESTO

En un acto público realizado en el sur de Bogotá, el presidente Gustavo Petro pronunció un discurso contundente y sin filtros que generó una fuerte reacción en la audiencia y rápidamente se viralizó en redes sociales y medios de comunicación.

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El evento, centrado en temas de niñez, cuidado infantil, agua, educación y políticas sociales, se convirtió en un momento de alta tensión política cuando el mandatario ordenó de manera directa y frente a todos los presentes: “Deje de tercerizar en el ICBF.

Acabe esa contratación”.

Esas palabras, dirigidas implícitamente a las estructuras administrativas y a quienes se benefician de ellas, provocaron aplausos intensos, gritos de apoyo y un ambiente de catarsis colectiva que, según testigos y videos difundidos, hizo “reventar” el auditorio.

 

Petro comenzó su intervención recordando su cercanía histórica con las localidades del sur de la capital, donde vivió y trabajó durante años como alcalde.

Reconoció que, aunque las responsabilidades nacionales lo han alejado físicamente, sigue sintiendo una deuda pendiente con esos territorios.

Desde allí abordó uno de los problemas estructurales más graves que enfrenta Bogotá y Colombia entera: la crisis hídrica.

Explicó con crudeza cómo la ciudad ha pasado de tener un sistema de agua abundante a “bañarnos con totuma” en varios momentos, consecuencia del crecimiento poblacional descontrolado, la urbanización acelerada y, sobre todo, la desaparición progresiva de los “ríos voladores” —el vapor de agua que generan millones de árboles en la Amazonía— debido a la deforestación masiva.

 

El presidente fue explícito al señalar que el calentamiento global, la degradación de los páramos y la reducción de las fuentes hídricas de otras cuencas hidrográficas (como la Orinoquía) están generando un estrés hídrico cada vez mayor.

“Si el agua y el aire no se cuidan, morimos.

Así de simple”, afirmó, subrayando que la sostenibilidad de la vida misma está en riesgo.

Insistió en que este no es un problema futuro, sino presente: “Lo estamos sufriendo en muchas regiones del país y lo ha sufrido Bogotá en mi gobierno”.

Llamó a la sociedad bogotana a analizar a fondo estas cuestiones, porque de ellas depende no solo la calidad de vida actual, sino la supervivencia de las próximas generaciones.

 

El discurso giró rápidamente hacia el cuidado de la primera infancia, tema central del evento.

Petro defendió que la atención integral a niños y niñas desde el vientre materno hasta los siete años es la base de una sociedad menos violenta, más culta y más feliz.

Criticó con dureza las políticas históricas que han dejado desprotegida a la niñez colombiana: “Miserables con la niñez colombiana”, repitió varias veces, al recordar cómo durante décadas se priorizaron carreteras, exploración petrolera y megaproyectos de infraestructura (como las 4G y 5G, que costaron más de 100 billones de pesos) en lugar de jardines infantiles, centros de atención y salarios dignos para las madres comunitarias.

Hizo un recuento estadístico demoledor: en 2019 había cerca de 1,5 millones de niños y niñas atendidos en programas de primera infancia; en 2024 la cifra subió a 2,156 millones, pero el crecimiento poblacional en edad temprana es mucho menor.

Comparó las cifras del Ministerio de Educación y del ICBF y concluyó que aún faltan millones de niños sin cobertura adecuada.

“Tenemos un déficit de dos millones de niños y niñas”, afirmó, y llamó a usar los seis meses restantes de su gobierno para dar “un gran salto” hacia la cobertura del 100 % en atención integral de primera infancia.

 

Uno de los momentos más intensos llegó cuando abordó directamente el modelo de tercerización en el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Con voz firme y visible indignación, ordenó: “Deje de tercerizar en el ICBF.

Acabe esa contratación.

Esa contratación no es sino de politiqueros sacándole la comida de los niños literalmente, que hacemos nosotros para ir a venderla por ahí, comprar con el dinero los votos para seguirse robando el ICBF”.

La frase provocó una ovación ensordecedora.

El auditorio estalló en aplausos, gritos de apoyo y exclamaciones de indignación compartida.

Muchos asistentes se pusieron de pie, otros alzaron pancartas y banderas, y el ambiente se cargó de una energía que varios videos capturaron como “el auditorio reventado”.

 

Petro fue aún más allá al defender la formalización laboral de las madres comunitarias.

Reveló que su gobierno ha logrado convertir a 2.

300 de ellas en empleadas públicas con salario vital y pensión digna, pero insistió en que la meta debe ser llegar a las 40.

000 existentes.

Criticó con dureza a quienes califican estas medidas como “derroche” o “exceso en contratación pública”, y cuestionó directamente a ciertos medios y columnistas que, según él, distorsionan la realidad para atacar al gobierno: “¿En dónde tienen el corazón y el cerebro?”, preguntó, recordando titulares que presentaban el aumento de cobertura como un gasto excesivo, cuando en realidad se trata de una inversión mínima comparada con los billones gastados en otras prioridades.

 

El presidente también tocó temas sensibles como la baja natalidad en Colombia y en el mundo, la necesidad de horarios laborales que permitan a las madres y padres estar más tiempo con sus hijos, y la importancia de la educación artística y musical desde el vientre materno para formar “espíritus libres” y autónomos.

Insistió en que el cuidado de la niñez no puede ser solo responsabilidad del Estado: “La familia es la primera línea”, dijo, pero reconoció que en hogares vulnerables, monoparentales o con ingresos insuficientes, el Estado debe asumir un rol mucho más activo.

 

El discurso cerró con una instrucción clara y pública: acabar con la tercerización en el ICBF, formalizar a todas las madres comunitarias y priorizar recursos para alcanzar la cobertura total de primera infancia.

“Eso no da votos porque los niños no votan, pero es fundamental para que Colombia sea una gran Colombia”, concluyó.

 

El impacto fue inmediato.

Videos del momento en que ordenó “acabe esa contratación” y el auditorio estalló en aplausos acumularon millones de reproducciones en pocas horas.

En redes sociales, hashtags como #MadresComunitarias, #NoMasTercerizacion y #PetroEnElSur se posicionaron rápidamente.

Mientras algunos sectores opositores y ciertos medios calificaron el discurso de “populista” o “electoralista”, organizaciones sociales, madres comunitarias y sectores populares lo celebraron como un reconocimiento histórico a su lucha de décadas.

 

Filtran audio de Gustavo Petro en el que dice que se debieron frenar las manifestaciones en Colombia tras retiro de reforma tributaria

La intervención dejó claro que, para Petro, el cuidado de la niñez no es un tema secundario ni una promesa de campaña: es una prioridad estructural que define la sostenibilidad de la sociedad colombiana.

Al ordenar frente a todos el fin de la tercerización en el ICBF y la formalización masiva de las madres comunitarias, no solo dio una instrucción administrativa; encendió una esperanza en miles de mujeres que durante décadas han cuidado a la primera infancia con salarios precarios o sin salario alguno.

 

La Jornada, 10/8/2025 by La Jornada - Issuu

El discurso también puso sobre la mesa preguntas incómodas: ¿por qué durante décadas se destinaron billones a megaproyectos mientras la niñez quedaba desprotegida? ¿Por qué la prensa destaca como “exceso” la contratación de 2.

300 madres comunitarias, pero guarda silencio sobre los 100 billones gastados en vías 4G y 5G? Petro no dio respuestas complacientes; dio órdenes y llamó a la acción.

El auditorio respondió con una fuerza que pocos actos oficiales han logrado en los últimos años.

 

Petro reconoce por primera vez que Maduro es un “dictador” | EL PAÍS América Colombia

 

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