La música popular colombiana vivió una noche de profunda tristeza y emotividad cuando familiares, amigos y colegas se reunieron para despedir a Yeison Jiménez, un talento que partió repentinamente dejando un vacío imposible de llenar.

Lo que parecía ser un concierto más dentro de la gira se transformó en un homenaje espontáneo, cargado de lágrimas, respeto y un silencio que hablaba más que mil palabras.
El escenario estaba lleno de luces y música, pero vacío de la voz que todos esperaban escuchar.
La ausencia de Yeison Jiménez se hizo sentir en cada rincón del recinto.
Sus canciones, que usualmente llenaban de alegría y ritmo a miles de personas, esa noche se convirtieron en un recuerdo melancólico.
La música popular no celebró; lloró.
Sus colegas, compañeros de vida y de profesión, no pudieron contener la emoción.
En medio del concierto, varios artistas tomaron el micrófono para rendir homenaje a un hombre que fue más que un cantante: un amigo leal, un padre ejemplar y un ser humano guerrero.
El tributo no fue planeado ni ensayado.
Fue un desahogo del alma, una necesidad colectiva de expresar el dolor por la pérdida de Yeison.
Algunos intentaron cantar sus canciones, pero la voz se les quebró.
Otros prefirieron hablar, entre lágrimas, de la bondad y el valor humano que caracterizaban a Yeison.

Jessie Uribe, visiblemente afectado, relató que justo ese día tenían previsto grabar una canción juntos, un proyecto dedicado a la selección Colombia.
“Mañana yo grababa canción con Jason.
Una canción para la selección Colombia que ya teníamos lista”, contó con la voz entrecortada.
Sin embargo, ese proyecto quedó en pausa, como si el tiempo mismo se hubiera detenido ante la tragedia.
Giovanni Ayala también se quebró en el escenario, incapaz de continuar, dejando que las lágrimas hablaran por él.
Luis Alfonso recordó a Yeison como un hermano de camino, alguien que dejó huellas imborrables en quienes lo rodearon.
Silvestre Dangón, conocido por su forma particular y emotiva de despedir a sus amigos, dedicó la canción “Blanco y Negro” en memoria de Yeison.
Con serenidad y respeto, afirmó que hay amistades que ni la muerte logra silenciar.
“Querido amigo, vas a vivir verdaderamente porque después que se muere, se vive”, expresó con sentimiento profundo.
Bless, otro artista presente en el concierto, aprovechó para enviar condolencias a la familia y seres queridos de Yeison, recordando que el legado de un artista no se mide solo en éxitos comerciales, sino en las huellas que deja en el corazón de las personas.
Uno de los momentos más desgarradores fue la presencia de Nico, el caballo que acompañaba a Yeison.

Muchos asistentes coincidieron en que el animal reflejaba el dolor de no volver a ver a su amo, su compañero de vida.
A veces, el silencio de un animal dice más que mil palabras.
Nico estuvo solo esa noche, sin Yeison a su lado, simbolizando la ausencia irremplazable de un hombre que marcó la música popular con su voz y su alma.
Aunque Yeison Jiménez no estuvo físicamente en el escenario, su espíritu estuvo presente en cada lágrima, en cada canción inconclusa y en cada corazón que comprendió que la música popular colombiana perdió una voz única, pero ganó una leyenda que vivirá para siempre en la memoria colectiva.
Su partida repentina ha dejado un mensaje claro: la música no solo es arte y entretenimiento, sino también vida, emociones y conexiones profundas entre personas.
La despedida de Yeison fue un recordatorio de que detrás de cada canción hay historias, luchas y sueños que trascienden el tiempo.
La noche del homenaje a Yeison Jiménez fue un momento para recordar la importancia de valorar a los artistas en vida, reconocer su humanidad y el impacto que tienen en la cultura y en la sociedad.
Más allá de la fama y los premios, lo que queda es el amor, la amistad y el legado que se construye con dedicación y pasión.
En un mundo donde la música popular a menudo se vive con ritmo acelerado, la despedida de Yeison nos invita a detenernos, a escuchar con el corazón y a honrar a quienes con su voz y su arte nos acompañan en el camino de la vida.