Isabel Perón: La Primera Presidenta… y el Poder que se le Fue de las Manos

El 24 de marzo de 1976, las aspas de un helicóptero cortaban el aire frío de la madrugada sobre Buenos Aires, marcando el fin de una era y el inicio de otra oscura en la historia argentina.

29/06/1974: Isabel Perón nhậm chức Tổng thống Argentina
Dentro de esa nave, María Estela Martínez de Perón, conocida como Isabelita, la primera mujer en el mundo en asumir la presidencia de una nación, se enfrentaba a su caída definitiva.

Lo que siguió fue una historia de poder, traiciones, esoterismo y tragedia que aún resuena en la memoria colectiva de Argentina.

 

Isabel Perón no nació para gobernar.

Su historia comenzó lejos de los lujos y el poder, en La Rioja, Argentina, donde nació María Estela Martínez Cartas.

Buscando un futuro en el arte, se unió a una compañía de danzas que la llevó a recorrer América Latina.

Fue en Panamá donde su vida cambió para siempre al conocer a Juan Domingo Perón, exiliado y viudo de Eva Perón, la legendaria Evita.

 

La diferencia de edad entre Isabel y Perón era notable: 35 años los separaban.

Pero en la soledad del exilio, la joven bailarina encontró en Perón un protector y un propósito.

Isabel abandonó su carrera artística para convertirse en la sombra y apoyo del líder político.

Su carácter silencioso y obediente contrastaba con la pasión y el carisma de Evita, pero eso fue lo que Perón necesitaba en ese momento.

 

Durante su exilio en España, Isabel Perón se casó formalmente con Perón en 1961.

Allí comenzó a rodearse de figuras oscuras, entre ellas José López Rega, conocido como “el brujo”.

López Rega influyó profundamente en Isabel, introduciéndola en el mundo del esoterismo y convenciéndola de que tenía una misión espiritual trascendental.

Isabel Perón era lo opuesto a Evita": la enigmática historia de la tercera  esposa de Juan Domingo Perón y primera presidenta mujer en América Latina -  BBC News Mundo

López Rega se convirtió en su confidente y consejero, manejando gran parte del poder detrás del trono.

Se dice que intentó transferir el carisma de Eva Perón a Isabel mediante rituales místicos, una muestra de la desesperación y el ambiente extraño que rodeaba a la pareja en esos años.

 

En 1965, Isabel fue enviada a Argentina como delegada de Perón, enfrentándose a un país dividido y violento.

Aunque inicialmente era vista como una figura decorativa, su presencia empezó a generar cierta ambición.

La Argentina estaba cansada de gobiernos débiles y proscripciones, y el nombre de Perón seguía siendo clave para muchos.

 

Cuando Perón regresó en 1973, la situación política era tensa y fragmentada.

Isabel se movía en un escenario lleno de traiciones y luchas internas.

Fue elegida vicepresidenta, un puesto que parecía simbólico, pero que en realidad era una llave al poder, especialmente considerando la frágil salud de Perón.

 

La muerte de Juan Domingo Perón en 1974 dejó a Isabel al mando de un país en crisis.

Fue la primera mujer presidenta en América Latina, pero heredó un volcán activo: la violencia política, la crisis económica y la división social crecían sin control.

 

Durante su gobierno, la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), vinculada a López Rega, desató una ola de terror con secuestros, amenazas y asesinatos.

Isabel, aislada y manipulada por su entorno, firmaba decretos sin comprender plenamente las consecuencias.

La economía se desplomó con el Rodrigazo, un paquete de medidas que duplicó precios y hundió salarios, provocando protestas masivas y el rechazo de los sindicatos.

La misteriosa vida de Isabel Perón en Madrid

La renuncia y exilio de López Rega dejaron a Isabel desnuda frente a la realidad.

Su salud mental y física se deterioraron, y la oposición y las fuerzas armadas comenzaron a conspirar contra ella.

 

El 24 de marzo de 1976, el golpe militar derrocó a Isabel Perón.

Fue detenida y enviada al exilio en la Patagonia, donde vivió años bajo custodia y aislamiento.

Mientras tanto, en Buenos Aires, la dictadura instauró uno de los regímenes más represivos y sangrientos de la historia argentina.

 

Isabel fue acusada de corrupción y malversación, pero su defensa se redujo al silencio y la oración.

Su imagen pública se desvaneció, y su figura se convirtió en un símbolo incómodo para el país.

 

Liberada en 1981 bajo condiciones estrictas, Isabel se exilió en Madrid, donde vivió en un discreto anonimato.

Aunque invitada a regresar brevemente a Argentina en 1984, nunca recuperó su influencia política.

En 2007 fue acusada de crímenes de lesa humanidad, pero España rechazó su extradición.

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Hoy, Isabel Perón vive alejada del ojo público, una sobreviviente de una época turbulenta que marcó la historia argentina.

Su legado sigue siendo objeto de debate: ¿fue víctima de circunstancias o cómplice de un sistema que llevó al país a la oscuridad?

La historia de Isabel Perón es una parábola de poder y fragilidad, de una mujer que pasó de bailarina a presidenta sin estar preparada para el peso que eso implicaba.

Su vida nos recuerda que el poder no es un regalo, sino una bestia que devora a quienes no saben dominarla.

 

Isabel fue la primera mujer en América Latina en asumir la presidencia, pero su incapacidad para controlar las fieras de la política selló su destino.

Su figura permanece como un enigma, un capítulo doloroso y complejo de la historia argentina que invita a la reflexión sobre el poder, la responsabilidad y la historia misma.

 

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