El presidente de Colombia, Gustavo Petro, protagonizó una jugada política estratégica y audaz en vísperas de su reunión con el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En un acto que sorprendió a muchos, Petro convocó a una Comisión Asesora de Relaciones Exteriores donde invitó incluso a sus detractores políticos, incluidos expresidentes colombianos, con el objetivo de fortalecer la defensa de la soberanía nacional y la política exterior basada en el respeto al derecho internacional.
Esta iniciativa logró lo impensable: poner de acuerdo a sectores tradicionalmente enfrentados en un frente común contra las intervenciones militares y la violación de los principios de la Carta de Naciones Unidas.
En un contexto marcado por tensiones internacionales y amenazas de intervención, Petro reunió a figuras políticas de distintas tendencias para discutir la postura de Colombia frente a la política exterior de Estados Unidos e Israel, países que, según la comisión, han vulnerado reiteradamente la soberanía de otros estados.
Entre los asistentes destacaron los expresidentes Juan Manuel Santos, César Gaviria y Ernesto Samper, además de congresistas de diversas bancadas.
La reunión, que duró más de tres horas, tuvo como eje central la condena unánime a cualquier acción que implique el uso de la fuerza o invasión militar contra estados soberanos.
Esta postura fue especialmente relevante en el contexto del reciente secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, un hecho que la comisión calificó como una agresión directa contra la soberanía regional.
Mientras tanto, líderes opositores como Álvaro Uribe Vélez rechazaron participar, evidenciando su desinterés por la defensa de los intereses nacionales y su alineación con agendas externas que buscan desestabilizar la región.
Aprovechando la coyuntura, Gustavo Petro volvió a impulsar su ambicioso proyecto de la Gran Colombia, una propuesta para reconstruir una confederación de naciones autónomas en América Latina.
Inspirada en modelos como la Unión Europea o los Estados Unidos federales, esta iniciativa busca establecer políticas comunes en comercio, industrialización, energías limpias, infraestructura y tecnología, con un parlamento y un tribunal de justicia propios.

Petro destacó el potencial geográfico y económico de esta integración, que convertiría a la región en un centro mundial de energía renovable y conocimiento.
Sin embargo, reconoció las dificultades que enfrenta este proyecto debido a la influencia de gobiernos alineados con Estados Unidos e Israel, a quienes calificó de “entes genocidas” que promueven la fragmentación y la dominación colonial.
La reunión también sirvió para preparar la agenda que llevará Petro a su encuentro con Donald Trump en la primera semana de febrero.
Entre los temas prioritarios está la cooperación en la lucha contra el narcotráfico, destacando los avances colombianos en la incautación de drogas y la destrucción de laboratorios ilegales.
El expresidente Juan Manuel Santos enfatizó la necesidad de mantener la soberanía en las fronteras y realizar acciones conjuntas contra grupos armados ilegales como el ELN y las disidencias de las FARC.
Este acuerdo busca garantizar la seguridad nacional sin sacrificar la autonomía del país.
La jugada política de Petro también tuvo un fuerte componente interno.
La convocatoria a la comisión y la postura unificada contra la intervención extranjera dejaron en evidencia a los sectores que, desde la derecha colombiana, se han alineado con intereses externos y promueven la desestabilización del país.
Petro y sus aliados denunciaron a estos “vendepatrias” por intentar generar caos, promover invasiones y sabotear el gobierno legítimo.
En particular, criticaron a figuras como María Corina Machado, quien ha pedido bombardeos contra Venezuela, calificándola de traidora a la patria.

El análisis de la situación internacional fue otro punto clave en la comisión.
Se discutió el intento fallido de golpe de estado en Venezuela y las protestas masivas en Irán, señalando que ambos eventos están vinculados a la estrategia de Estados Unidos e Israel para controlar recursos estratégicos como el petróleo y el gas.
Se destacó que la crisis económica en Irán, agravada por sanciones estadounidenses, ha generado protestas legítimas pero también ha sido utilizada como pretexto para intervenciones imperialistas.
La importancia de Irán como productor mundial de petróleo y gas, y su alianza con China, hacen que este país sea un objetivo clave en la lucha geopolítica global.
Asimismo, se expuso cómo las sanciones y agresiones contra Venezuela buscan debilitar a gobiernos soberanos que desafían el dominio estadounidense en la región.
La comisión reafirmó que la política exterior colombiana debe regirse por los principios históricos de la diplomacia: legalidad internacional, solución pacífica de controversias y respeto a la soberanía de los pueblos.
Petro insistió en que la relación con Estados Unidos debe basarse en el respeto mutuo y la cooperación para objetivos comunes, sin sacrificar la autonomía nacional.
El video también denunció un preocupante fenómeno en Argentina: los incendios en la Patagonia que estarían siendo provocados para facilitar la compra de tierras por parte de intereses extranjeros, especialmente israelíes.
Se señaló que esta situación se agrava con políticas gubernamentales que liberan la compra de tierras rurales a inversores extranjeros y desfinancian a los cuerpos de bomberos voluntarios.
Este caso fue presentado como un ejemplo más de cómo las potencias extranjeras buscan apropiarse de recursos y territorios estratégicos en América Latina, en detrimento de las comunidades locales y el medio ambiente.
La jugada política de Gustavo Petro, convocando a una comisión que unió a expresidentes de diferentes tendencias para defender la soberanía y la legalidad internacional, representa un paso significativo en la consolidación de una política exterior autónoma y soberana.
Frente a las amenazas de intervención, la lucha contra el narcotráfico y la presión de potencias extranjeras, Colombia busca fortalecer su posición regional y promover la integración latinoamericana mediante proyectos como la Gran Colombia.
El llamado final es a la unidad nacional, a rechazar a los traidores que venden la patria y a defender con firmeza los intereses del pueblo colombiano y de toda América Latina.