La VIDA SECRETA y LUJOSA de VICENTE FERNÁNDEZ Mansiones, Carros, Fortuna

Vicente Fernández Gómez, conocido como el “Charro de Huentitán”, fue mucho más que un ícono de la música ranchera mexicana.

Vida y Obra de Vicente Fernandez Gomez
Su vida estuvo rodeada de un lujo y un patrimonio impresionante que reflejaban no solo su éxito artístico sino también su astucia como empresario.

Desde su emblemática finca Los Tres Potrillos, hasta su colección de caballos pura sangre y su imperio musical, Vicente construyó un legado que trasciende generaciones y fronteras.

 

Nacido el 17 de febrero de 1940 en Gentitán el Alto, Jalisco, Vicente Fernández creció en una familia humilde de rancheros.

Desde niño mostró una pasión inquebrantable por la música, inspirándose en leyendas del cine mexicano como Jorge Negrete y Pedro Infante.

Sus inicios fueron difíciles: trabajó como albañil, fregaplatos y cantó en restaurantes por voluntad, hasta que en 1966 grabó su primer álbum con CBS México, hoy Sony Music.

 

Su salto a la fama fue meteórico, especialmente tras interpretar éxitos que quedaron huérfanos con la muerte de Javier Solís.

Canciones como “Volver, Volver”, “El Rey” y “Por Tu Maldito Amor” lo convirtieron en el máximo exponente de la música ranchera, ganando premios Grammy, llenando estadios y conquistando al público de México, Estados Unidos, Latinoamérica y España.

 

La finca Los Tres Potrillos, ubicada en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, es una de las posesiones privadas más grandes y lujosas de Latinoamérica.

Con una extensión que puede llegar hasta las 1000 hectáreas, este rancho no era solo su residencia, sino un complejo multifuncional que incluía un palenque profesional, caballerizas con caballos pura sangre, salones para eventos y un museo dedicado a su carrera.

 

El rancho contaba con una capilla privada, jardines ornamentales, lagos artificiales y una cantina decorada al estilo del viejo oeste, donde Vicente recibía a sus amigos y celebridades.

Los caballos pura sangre que criaba eran de linaje excepcional y valorados en cientos de miles de dólares cada uno.

Vicente Fernández Gómez | Obituary | Beyond the Dash
Vicente supervisaba personalmente sus tierras y su crianza equina con la misma pasión que ponía en sus canciones.

 

Al momento de su fallecimiento en 2021, la fortuna de Vicente Fernández se estimaba entre 25 y 45 millones de dólares, equivalentes a entre 450 y 810 millones de pesos mexicanos actuales.

Sus ingresos provenían de varias fuentes:

– **Conciertos y Palenques:** Vicente fue el artista mejor pagado en circuitos de ferias y palenques, con cachés que oscilaban entre 750,000 y 1,500,000 pesos por noche en México y Estados Unidos.

Sus giras podían incluir hasta 200 presentaciones anuales, generando millones en ingresos solo por conciertos.

– **Ventas de Discos y Regalías:** Con más de 80 millones de álbumes vendidos, sus contratos con Sony Music y las regalías por reproducción en medios digitales le aseguraban ingresos millonarios anuales incluso tras su retiro.

– **Actuación:** Protagonizó más de 30 películas durante las décadas de los 70 y 80, con ingresos significativos que complementaban su carrera musical.

– **Marcas y Productos con Licencia:** Vicente creó una línea de productos bajo la marca “Los Tres Potrillos”, incluyendo tequila premium, botas, sombreros y ropa charra, generando regalías constantes.

– **Negocios Agropecuarios e Inmobiliarios:** Su rancho incluía producción agrícola y ganadera, además de propiedades inmobiliarias en Jalisco y Estados Unidos, que generaban rentas pasivas y aumentaban su patrimonio.

Vicente Fernández

Vicente estuvo casado con María del Refugio Abarca Villaseñor, “Doña Cuquita”, con quien tuvo cuatro hijos involucrados en la música y los negocios familiares.

La familia Fernández se convirtió en una dinastía, preservando y expandiendo el legado del charro.

 

Su rancho Los Tres Potrillos sigue siendo un símbolo cultural y turístico, funcionando como museo y centro de eventos.

Miles de seguidores visitan anualmente para honrar su memoria y conocer de cerca la vida y obra del ícono mexicano.

 

A diferencia de otros artistas que ostentan colecciones extravagantes, Vicente Fernández prefería vehículos prácticos y elegantes que reflejaban su imagen de charro tradicional.

Su coche favorito fue un Cadillac Escalade negro, ideal para sus desplazamientos en Jalisco.

También poseía un Mercedes-Benz Clase S para eventos formales y un Lincoln Town Car para viajes largos.

 

En su rancho, utilizaba pickups Ford y Chevrolet para las labores diarias, además de todoterrenos 4×4 para recorrer la vasta propiedad.

Contaba con maquinaria agrícola de alta gama para mantener la producción de su finca.

Vicente Fernández Gómez: adiós a El charro de Huentitán

Aunque no poseía aviones o helicópteros propios, viajaba frecuentemente en jets privados alquilados durante sus giras, lo que le permitía cumplir con una agenda intensa y exigente.

 

A pesar de su inmensa fortuna y fama, Vicente Fernández mantuvo una humildad notable.

Su verdadero lujo era su pasión por la cultura charra, su amor por su familia y su dedicación a sus raíces mexicanas.

Su legado artístico y empresarial es un ejemplo de cómo combinar talento, esfuerzo y visión para construir un imperio duradero.

 

 

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