Le Cortaron Los Dedos a Su Hijo y Vicente Sabía Quién Fue

Durante décadas, Vicente Fernández fue mucho más que un cantante.

Vicente Fernandez — a Mexican Charro like no other - Yucatán Magazine
Para millones de personas, representó el orgullo mexicano, la voz del pueblo, el heredero natural de Pedro Infante y la encarnación del charro honorable.

Sin embargo, detrás del mito construido a base de aplausos, discos de oro y estadios llenos, se escondía una historia oscura, marcada por silencios comprados, tragedias familiares y secretos que el propio Vicente se llevó a la tumba.

 

La vida de Fernández comenzó en la pobreza absoluta.

Nació en 1940 en Huentitán El Alto, Jalisco, en una casa sin agua ni electricidad.

Su madre, Paula Gómez, ni siquiera pudo amamantarlo y tuvo que pedir leche prestada para evitar que muriera de hambre.

Desde los ocho años, Vicente trabajó como bolero, albañil y lavaplatos para ayudar a su familia.

Aquella infancia dura forjó su carácter, pero también le enseñó una lección que marcaría toda su vida: sobrevivir significaba aprender a esconder.

 

Ese instinto de ocultar verdades lo acompañaría siempre.

A los 17 años, tras la muerte de Pedro Infante, Vicente decidió que él llenaría ese vacío.

Lo logró, pero el precio fue alto.

Vicente Fernandez's Biggest Billboard Hits
Antes de alcanzar la fama, perdió a su madre por cáncer sin que ella llegara a verlo triunfar.

Paula murió creyendo que su hijo seguiría siendo pobre, y ese dolor se convirtió en una herida que jamás cerró.

Cada éxito posterior estuvo marcado por la culpa de haber llegado demasiado tarde.

 

En medio de esa etapa conoció a María del Refugio Abarca, “Cuquita”, la mujer que se convertiría en su esposa y compañera durante casi seis décadas.

Su relación comenzó con una frase que ya anticipaba la personalidad de Vicente: “Tienes diez minutos para dejar a tu novio porque te vas a casar conmigo”.

Cuquita aceptó sin imaginar que su vida estaría marcada por infidelidades, humillaciones públicas y decisiones que pondrían a prueba su resistencia emocional.

 

Con el éxito llegaron los excesos.

Vicente Fernández se convirtió en el rey indiscutible de la música ranchera, pero también en un hombre rodeado de mujeres.

Durante años, Cuquita supo de las amantes, pero eligió callar.

“De la puerta para adentro es mi marido, de la puerta para afuera no sé qué hace”, diría tiempo después, resumiendo décadas de resignación.

The Everlasting Legacy of Mexican Ranchera Icon, Vicente Fernández |  GRAMMY.com

Uno de los episodios más escandalosos fue el caso de Patricia Rivera, una actriz que mantuvo una relación con Vicente durante más de diez años.

Rivera afirmó que su hijo, Rodrigo, era fruto de esa relación, y durante más de una década la familia Fernández pagó mensualidades, propiedades y silencio.

Todo cambió cuando una prueba de ADN reveló la verdad: el niño no era hijo de Vicente. La reacción fue inmediata.

Según diversas fuentes, Vicente pagó cuatro millones de dólares para que Patricia firmara un acuerdo de confidencialidad y desapareciera del ojo público.

El documento existe y representa uno de los silencios más caros en la historia del espectáculo mexicano.

 

Pero nada se compara con la tragedia que marcó para siempre a la familia.

El 20 de mayo de 1998, Vicente Fernández Jr., el primogénito, fue secuestrado del rancho Los Tres Potrillos.

Pasó 121 días en cautiverio, encadenado y vendado. Para presionar a la familia, los secuestradores, conocidos como “Los Mochadedos”, le cortaron dos dedos y los enviaron en una caja.

Vicente padre pagó más de tres millones de dólares por el rescate, el más alto registrado hasta entonces para una familia de artistas en México.

 

Lo más perturbador no fue solo la violencia, sino las sospechas que surgieron después.

El libro El último rey, de Olga Wornat, sostiene que el secuestro pudo haber sido planeado desde dentro de la familia.

El nombre de Gerardo Fernández, segundo hijo de Vicente, aparece repetidamente vinculado a supuestos contactos con el narcotráfico.

Aunque Gerardo ha negado todas las acusaciones, Vicente Jr.nunca desmintió del todo las sospechas.

Su silencio, cuando se le preguntó si alguien de su familia estuvo involucrado, fue más elocuente que cualquier palabra.

Vicente Fernández En Palmarés - España (1976) Completo - YouTube

A pesar de todo, Vicente siguió cantando.

“El show debe continuar”, repetía, mientras los fantasmas se acumulaban.

En 2016 se despidió de los escenarios en el Estadio Azteca ante cien mil personas.

Fue una celebración histórica, pero no el final que muchos esperaban.

En 2021, videos difundidos en redes sociales mostraron a Vicente tocando inapropiadamente a fans durante encuentros públicos.

Las imágenes destruyeron en segundos una imagen construida durante sesenta años.

 

Ese mismo año, su salud se desplomó.

Tras una caída en su rancho, fue hospitalizado y diagnosticado con síndrome de Guillain-Barré.

Pasó cuatro meses conectado a máquinas, con complicaciones que la familia nunca informó públicamente.

Crisis respiratorias, infecciones y un paro cardíaco oculto marcaron sus últimos días.

El 12 de diciembre de 2021, Vicente Fernández murió, llevándose consigo secretos que otros aún guardan.

Hoy, el rancho Los Tres Potrillos permanece como un santuario para los fans y, según exempleados, como una bóveda llena de documentos, acuerdos y grabaciones.

Cuquita, la única que tuvo acceso total a esa historia, sigue guardando silencio.

Pero las disputas por la herencia, las tensiones entre los hermanos y los acuerdos de confidencialidad que algún día vencerán hacen pensar que la historia de Vicente Fernández aún no ha terminado.

 

El rey murió, pero las preguntas siguen vivas.

Y cuando alguien decida hablar, el mito volverá a tambalearse.

 

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