El 3 de noviembre de 1973, México perdió a uno de sus galanes más emblemáticos: Arturo de Córdova.

Su muerte en el Sanatorio Español de la Ciudad de México no solo marcó el fin de una era dorada del cine mexicano, sino que también abrió una puerta a un secreto que permaneció oculto durante más de tres décadas.
Mientras el país lloraba a Marga López, la mujer que la mayoría creyó su esposa y compañera, la verdadera esposa legal, Ena Arana, vivía en las sombras, soportando una vida llena de silencios y ausencias.
Arturo de Córdova, nacido como Arturo García Rodríguez en 1908 en Mérida, Yucatán, se convirtió en uno de los rostros más poderosos y elegantes del cine latinoamericano.
Con una carrera que abarcó más de 100 películas en México, Argentina y Estados Unidos, ganó premios como el Ariel y el Cóndor de Plata, y fue reconocido por su voz grave y presencia magnética.
Sin embargo, detrás del brillo y la fama, su vida personal estaba marcada por secretos y divisiones.
En 1933 contrajo matrimonio con Ena Arana Domínguez, con quien tuvo cuatro hijos.
Legalmente, ella era su esposa y madre de sus herederos legítimos, pero en la vida pública, Arturo construyó otra realidad.
Durante casi una década, Arturo vivió con la actriz Marga López, con quien compartió proyectos, entrevistas y alfombras rojas.
Para el público, eran la pareja perfecta, el amor ideal.
Pero legalmente, Marga no tenía ningún reconocimiento como esposa.
Ena Arana seguía siendo la esposa legítima, aunque invisible para la prensa y la industria.
Esta doble vida fue cuidadosamente mantenida.
Mientras Marga ocupaba el espacio emocional y mediático, Ena permanecía en la sombra pero con el poder legal sobre la herencia y los bienes de Arturo.
Otra capa de secretos rodeó a Arturo con la presencia de Ramón Gay, un galán admirado del cine mexicano.
Rumores y testimonios posteriores hablan de una relación íntima entre ambos, un amor secreto en un México conservador que no podía aceptar tales vínculos.
La tragedia golpeó cuando Ramón fue asesinado en 1960 por el exesposo de Evangelina Elizondo.
Arturo, profundamente afectado, perdió por primera vez el control de su imagen pública, llorando desconsolado en el funeral.
Este evento marcó un punto de quiebre en su vida emocional y profesional.
A pesar de la vida compartida con Marga, Arturo nunca se divorció de Ena Arana.
Ella, consciente de su posición legal, se negó a firmar cualquier documento que disolviera el matrimonio.
Esta negativa fue clave para mantener el control sobre la herencia, los bienes y los derechos sucesorios.
Cuando Arturo murió, la ley reconoció únicamente a Ena como esposa legítima, dejando a Marga fuera de cualquier derecho legal.
Esto desató una batalla silenciosa pero firme entre ambas mujeres, con Ena ejerciendo su poder con discreción pero determinación.

La familia de Arturo sufrió profundas heridas.
La muerte trágica de su hijo Alonso en 1973 fue un golpe devastador que afectó la salud y el ánimo del actor.
La distancia emocional con sus hijos legítimos, fruto de su matrimonio con Ena, se hizo insalvable.
Mientras tanto, Marga y los hijos de su anterior matrimonio eran los que aparecían en público junto a Arturo.
Tras la muerte de Arturo, sus hijos con Ena optaron por la discreción, alejándose del foco público y dejando que el apellido se desvaneciera lentamente en el olvido.
La ausencia del padre y la división familiar dejaron un legado de silencios y heridas que perduran hasta hoy.
La historia de Arturo de Córdova no solo es la de un galán de cine, sino la de un hombre dividido entre su imagen pública y su vida privada, entre el amor y la ley, entre el brillo y la sombra.
El secreto de su esposa legal, ocultado por más de 30 años, revela las complejidades de una vida marcada por decisiones difíciles, silencios dolorosos y la lucha por mantener un legado que nunca fue completo.
Esta historia nos recuerda que detrás de la fama y el éxito, existen realidades humanas complejas que a menudo permanecen ocultas, y que el verdadero legado no siempre es el que se ve en la pantalla, sino el que se construye en la vida real.