Sabine Moussier, reconocida actriz del medio artístico, dejó al público y a la prensa en un profundo estado de conmoción tras realizar una de las declaraciones más íntimas y difíciles de toda su carrera.

En un encuentro cargado de emoción con los medios, la actriz confirmó que ha tomado la decisión de viajar a Colombia para someterse a un procedimiento de eutanasia, una resolución que describió como “el acto más consciente y personal” de su vida.
Con la voz entrecortada, lágrimas visibles y una serenidad que contrastaba con la dureza de sus palabras, Moussier habló abiertamente de un proceso interno que, según explicó, ha sido largo, doloroso y profundamente reflexionado.
Desde los primeros minutos de la entrevista, quedó claro que no se trataba de una declaración improvisada ni de un arrebato emocional.
Sabine se mostró vulnerable, pero firme.
Confesó que durante años ha enfrentado un sufrimiento físico y emocional que ha llevado en silencio, lejos de los reflectores y de la imagen pública que muchos tienen de ella.
“He intentado todo, absolutamente todo”, expresó mientras secaba sus lágrimas, dejando entrever una lucha constante que, según sus propias palabras, nadie conoce en su verdadera dimensión.
La actriz habló de batallas internas que se libran lejos de las cámaras y que, con el paso del tiempo, terminan por desgastar no solo el cuerpo, sino también el alma.
En su testimonio, Moussier describió etapas oscuras de su vida marcadas por el dolor persistente, días que parecían no tener fin y noches en las que intentó aferrarse a la esperanza sin encontrar alivio.

Sin caer en detalles innecesarios, dejó claro que se trata de un proceso complejo, acumulativo y profundamente personal.
Lo que más impactó a los presentes no fue únicamente el contenido de su decisión, sino la claridad con la que la explicó.
“No lo hago por impulso, ni por tristeza, ni por drama”, afirmó con determinación.
Según dijo, esta resolución ha sido consultada, analizada y meditada durante mucho tiempo, con acompañamiento y reflexión profunda.
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista fue cuando Sabine pronunció una frase que resonó con fuerza tanto en la sala como en las redes sociales: “Es mi cuerpo, es mi vida y esta es mi decisión final”.
Sus palabras, aunque dolorosas, transmitieron una calma que dejó a muchos en silencio.
Lejos de mostrarse confundida o desorientada, la actriz proyectó una serenidad que sorprendió incluso a los reporteros más experimentados.
En su relato, explicó que Colombia se convirtió en la opción principal tras informarse sobre especialistas y procesos legales que, según ella, ofrecen un acompañamiento digno, humano y respetuoso.
Moussier destacó el trato recibido durante este proceso, subrayando la importancia de sentirse escuchada y comprendida.
“Me han tratado con humanidad, sin juzgarme, sin señalarme, solo escucharon mi dolor”, dijo con gratitud.
Este acompañamiento, explicó, fue clave para reafirmar su decisión y para sentirse respetada como persona, más allá de su condición de figura pública.
La actriz dejó claro que no busca generar polémica ni convertirse en el centro de un debate mediático, sino ejercer un derecho que considera profundamente personal.
La reacción del público no se hizo esperar.
Tras la difusión de la entrevista, las redes sociales se inundaron de mensajes de apoyo, preocupación y conmoción.
Colegas del medio artístico, amigos cercanos y seguidores expresaron su solidaridad, enviándole palabras de amor, fuerza y esperanza.
Muchos le pidieron que reconsiderara su decisión, otros simplemente le recordaron que no está sola y que su trayectoria y su vida han tocado a miles de personas.
El anuncio generó una ola de emociones encontradas, reflejo de lo delicado y complejo del tema que puso sobre la mesa.
A pesar de la presión mediática y de las múltiples reacciones, Sabine se mantuvo firme en su postura.
En uno de los fragmentos más emotivos de su declaración, afirmó: “No me estoy despidiendo del cariño que me han dado ni de lo que he construido.
Me estoy despidiendo del sufrimiento que no me permite vivir y eso, creo yo, también es una forma de amor propio”.
Con estas palabras, la actriz buscó dejar claro que su decisión no nace del rechazo a la vida, sino del deseo de poner fin a un dolor que, según ella, le ha impedido vivir con plenitud.
Su anuncio ha reavivado un intenso debate público sobre la eutanasia, el derecho a una muerte digna y la forma en que la sociedad aborda el sufrimiento físico y emocional, especialmente cuando se trata de figuras públicas.
Para algunos, sus palabras representan un acto de valentía y honestidad; para otros, un tema que despierta dilemas éticos, legales y emocionales difíciles de resolver.
Sin embargo, más allá del debate, lo que quedó en el ambiente fue la imagen de una mujer que decidió mostrarse sin máscaras, completamente humana y vulnerable ante el mundo.
El viaje de Sabine Moussier, según confirmó, está programado para las próximas semanas.
Aunque evitó dar detalles específicos, dejó claro que no busca atención innecesaria ni controversias.
Su único pedido fue el respeto.
“Solo pido comprensión y que mi decisión no sea vista como un acto de cobardía, sino como un acto de sinceridad conmigo misma”, expresó antes de retirarse, sin aceptar más preguntas.
Con ese gesto, cerró una de las entrevistas más impactantes de su carrera.
Hoy, el nombre de Sabine Moussier ocupa titulares y genera conversaciones profundas en distintos sectores de la sociedad.
Su testimonio ha puesto rostro y voz a una realidad que muchas veces se discute en abstracto, obligando a reflexionar sobre el dolor, la dignidad y el derecho a decidir.
Más allá de opiniones a favor o en contra, su historia ha dejado claro que detrás de la figura pública existe una persona que, por primera vez, decidió hablar desde lo más profundo de su experiencia.