🚨 ¡HARFUCH CAPTURA AL PRESIDENTE MUNICIPIAL DE TEQUILA: SOCIO DEL MENCHO Y EXTORS1ONADOR TEQUILERO! 🥚

En una madrugada que cambiará el rumbo de Jalisco, el alcalde Diego Rivera Navarro fue detenido, desmantelando un oscuro imperio criminal que operaba desde el Ayuntamiento de Tequila.

 

 

Lo que parecía ser un simple escándalo político se convirtió en la autopsia de un sistema de extorsión, amenazas y vínculos directos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

A las 4:16 de la mañana del 5 de febrero de 2026, mientras el pueblo mágico de Tequila dormía, un convoy federal irrumpió en su mundo.

Fuerzas de élite, incluyendo Marina, Sedena y la Guardia Nacional, se movieron como sombras en la oscuridad, listos para ejecutar un operativo que no buscaba drogas ni armas, sino algo mucho más podrido: un alcalde que había convertido el poder público en una máquina de extorsión.

Diego Rivera no estaba solo en su caída.

Tres de sus principales colaboradores también fueron arrestados: Juan Manuel Pérez Sosa, director de Seguridad Pública; Juan Gabriel Toribio Villarreal, director de Catastro; e Isaac Carvajal Villaseñor, director de Obras Públicas.

Cada uno de ellos desempeñaba un papel crucial en la red de corrupción que había tejido Rivera.

Mientras tanto, el pueblo de Tequila se despertaba con un alivio contenido, sabiendo que el hombre que había sometido a la comunidad al miedo estaba esposado.

Pero, ¿qué llevó a que Rivera se convirtiera en un objetivo prioritario para las autoridades?

Las respuestas son escalofriantes.

Desde extorsionar a la tequilera más emblemática de México, José Cuervo, hasta convertir el Museo Nacional del Tequila en su residencia personal, las acciones de Rivera fueron audaces y peligrosas.

Las amenazas de muerte contra regidoras que se opusieron a él y sus vínculos con el CJNG son solo la punta del iceberg.

Lo que las autoridades encontraron en los cinco cateos simultáneos no solo fue evidencia de corrupción, sino un manual de impunidad.

Documentos que probaban cobros millonarios sin sustento legal, mensajes de amenaza enviados desde números ligados al Ayuntamiento y fotografías comprometedoras.

La red de protección que Rivera había construido incluía a policías municipales usados como sicarios institucionales, cazando a quienes se atrevían a decir “no”.

Todo comenzó en diciembre de 2025, cuando José Cuervo hizo lo que pocos se atreverían: acusar públicamente al gobierno municipal de extorsión.

El Ayuntamiento exigía 60 millones de pesos por impuestos y licencias, un cobro 20 veces superior a lo pagado en años anteriores.

No era un ajuste fiscal, era un secuestro financiero.

Diego Rivera no pidió, exigió, y lo hizo con sellos de clausura, deteniendo la producción de la tequilera y poniendo en riesgo miles de empleos.

El gobernador Pablo Lemus tuvo que intervenir personalmente, ya que el escándalo se había vuelto nacional.

La mediación resultó en un acuerdo donde Cuervo pagaría 17 millones, pero la denuncia formal por extorsión ante la Fiscalía de Jalisco no se hizo esperar.

No solo contra Rivera, sino contra varios funcionarios municipales.

El fiscal Salvador González confirmó que había elementos para proceder, y lo más grave aún estaba por revelarse.

Al menos otras 10 tequileras sufrieron el mismo modus operandi: cobros inflados y extorsión sistémica.

Mientras Rivera extorsionaba a empresas, también construía un palacio con el patrimonio cultural de la nación.

El Museo Nacional del Tequila cerró repentinamente en octubre de 2024, y lo que se creía una remodelación era en realidad una apropiación.

Diego Rivera convirtió el museo en su casa y oficina, ignorando las leyes que protegen este patrimonio federal.

La Fiscalía General de la República tuvo que actuar, asegurando el MUNAT y cerrando el acceso por uso indebido de patrimonio cultural.

Pero el día de la detención, un camarógrafo de Televisa fue detenido por policías municipales mientras documentaba el operativo.

El mensaje era claro: en Tequila, quien denuncia se arriesga.

Las regidoras que se atrevieron a hablar enfrentaron un infierno.

Alondra Romero, Luz Elena Aguirre y Evely Castañeda, tres mujeres de distintos partidos, vivieron el terror de ser silenciadas y amenazadas.

Desde la primera sesión de Cabildo, Rivera les negó el uso de la voz y las humilló.

Cuando votaron en contra de sus iniciativas, la violencia escaló.

A partir de marzo de 2025, se les prohibió el acceso a sus propios espacios de trabajo.

Mensajes anónimos y amenazas directas se convirtieron en su día a día.

La violencia de género y política que enfrentaron fue brutal.

Luz Elena Aguirre, a pesar de ser del mismo partido que Rivera, sufrió el acoso y la clausura de su escuela de idiomas.

Las tres regidoras finalmente presentaron una denuncia formal que permitió construir el expediente que llevó a la detención de Rivera.

Mientras tanto, la conexión de Rivera con el CJNG se hizo evidente.

El escándalo alcanzó su punto máximo cuando un concierto de Los Alegres del Barranco, donde se proyectaron imágenes del Mencho, se realizó en Tequila.

Diego Rivera no solo permitió el evento, lo avaló, dejando claro su compromiso con el crimen organizado.

La inteligencia federal ya tenía un expediente robusto sobre él, y el operativo enjambre fue la respuesta.

La detención de Diego Rivera fue un mensaje contundente: en México, el uniforme no protege, el fuero no blinda, y el partido no salva.

La madrugada del 5 de febrero, mientras Rivera dormía, creyendo que su red lo hacía intocable, las fuerzas federales rodearon su mundo.

Las puertas cayeron y, en cuestión de minutos, su imperio se desmoronó.

Diego Rivera, el alcalde que se creía intocable, ahora enfrenta cargos que pesan como plomo: extorsión, desvío de recursos y vínculos con el crimen organizado.

La justicia ha comenzado a hacer su trabajo, y el pueblo de Tequila respira aliviado.

Pero la pregunta persiste: ¿cuántas víctimas más hubo antes de que alguien se atreviera a hablar?

La valentía de las regidoras y la denuncia de José Cuervo han abierto la puerta a una nueva era en Tequila.

Ahora, la comunidad espera que la justicia prevalezca y que el miedo se disipe.

Diego Rivera Navarro ha caído, pero el camino hacia la verdad y la justicia apenas comienza.

Related Posts

Our Privacy policy

https://noticiasdecelebridades.com - © 2026 News