🚨LAGRIMAS y DOLOR en el FUNERAL de Irene de Grecia en Atenas por la REINA Sofía con Letizia y Felipe 🥚

Una mañana fría y lluviosa en Atenas marcó un día trágico para las familias reales de España y Grecia.

 

 

El funeral de la Princesa Irene de Grecia se llevó a cabo en la Catedral Metropolitana de la capital griega, un evento que unió a dos naciones en duelo.

Mientras la lluvia caía, el ambiente se tornó sombrío, reflejando la tristeza que envolvía a la familia real española.

Felipe VI, con la mano en el corazón, agradeció al pueblo griego por su cálida bienvenida, un gesto que resonó en un momento tan difícil.

Letizia, junto a sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, se unieron a la ceremonia, donde la emoción era palpable.

A medida que se acercaban a la catedral, los gritos de “¡Viva el Rey!” resonaban, pero el dolor por la pérdida de Irene eclipsaba cualquier celebración.

Las imágenes de la familia real, visiblemente afectada, se compartieron por los medios, mostrando a Irene Urdangarín, quien no pudo contener las lágrimas.

Pablo Urdangarín también estuvo presente, tratando de consolar a su abuela y a su tío en un momento tan desgarrador.

La llegada de la Reina Sofía y sus hijas, las infantas Elena y Cristina, fue un recordatorio de la profunda conexión familiar que existía.

Dentro de la iglesia, la Reina Sofía ocupó un lugar en la primera fila, rodeada por su familia, mientras el dolor la envolvía.

Leonor, preocupada por su abuela, le tomó la mano en un gesto de apoyo, mostrando la unidad familiar en medio de la tristeza.

La Reina Sofía, claramente conmovida por la ausencia de su hermana, permitió que su familia la rodeara en busca de consuelo.

Felipe VI, también afectado, tomó la mano de su madre, mientras Letizia intentaba brindar apoyo a su esposo.

La presencia de Victoria Federica y otros miembros de la familia real griega, como Pavlos y Anne-Marie, añadió un aire de solemnidad al evento.

Sin embargo, la notable ausencia de Juan Carlos I no pasó desapercibida.

 

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Las especulaciones sobre su falta de asistencia generaron críticas, con algunos sugiriendo que utilizó su salud como excusa.

La controversia aumentó cuando se mencionó que Zarzuela quería evitar una fotografía incómoda entre Felipe y Juan Carlos, especialmente tras la publicación de las memorias del rey emérito.

Después de la misa, el féretro de Irene fue trasladado al coche que lo llevaría al cementerio de Tatoy, a 20 km de Atenas.

Felipe conversó brevemente con su primo Pablo, mientras el viento y la lluvia arremetían, creando un ambiente de desolación.

Las imágenes de la familia real, en medio de este clima adverso, reflejaron la tristeza de la ocasión.

La ceremonia, aunque marcada por el protocolo ortodoxo, fue un momento de profunda reflexión y dolor.

La llegada del ataúd al cementerio fue un momento culminante, con la familia real unida en su dolor.

La Reina Sofía, visiblemente afectada, recibió el apoyo de sus hijos y nietos, quienes intentaron consolarla en su momento más vulnerable.

Letizia, en un gesto de solidaridad, se acercó a Anne-Marie de Grecia, intercambiando palabras de consuelo en medio del caos emocional.

Felipe y Letizia, tras el funeral, expresaron su deseo de regresar a España para estar con las familias afectadas por la tragedia del accidente en Adamuz.

Este accidente, que ha dejado un saldo trágico de víctimas, ha añadido otra capa de dolor a la familia real española.

La preocupación por los afectados fue evidente en las declaraciones de Felipe y Letizia, quienes se comprometieron a ayudar en lo que fuese necesario.

La situación en Adamuz es crítica, y la realeza se mostró solidaria con las familias en duelo.

La conexión entre el funeral de Irene y la tragedia en Adamuz ha dejado a España en un estado de conmoción.

La realeza, a menudo vista como distante, ha demostrado su humanidad en estos momentos de crisis.

El funeral de Irene de Grecia no solo fue un adiós a una figura querida, sino también un recordatorio de la fragilidad de la vida.

Las lágrimas y el dolor compartido por la familia real resonaron en el corazón de todos los presentes, uniendo a dos naciones en un momento de tristeza.

A medida que el mundo observa, la historia de la familia real española continúa desarrollándose, con cada capítulo lleno de drama y emociones intensas.

La vida de la realeza es un espectáculo público, pero detrás de las sonrisas y los actos protocolarios, hay historias de amor, pérdida y resiliencia.

La memoria de Irene de Grecia vivirá en los corazones de aquellos que la conocieron y amaron.

Mientras tanto, la atención se centra en cómo la familia real enfrentará los desafíos que se avecinan, tanto en lo personal como en lo institucional.

La saga de la realeza sigue siendo un tema candente, y los ojos del mundo están puestos en ellos.

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