El caso que paralizó a Colombia involucra un matrimonio aparentemente perfecto, amantes secretos y un oscuro trasfondo de dinero.
Mariana Restrepo y Andrés Herrera se casaron en octubre de 2016, y durante 11 meses, todos creyeron que eran la pareja ideal.
Mariana, recepcionista de hotel, siempre sonriendo, y Andrés, un técnico de mantenimiento eléctrico, trabajador y tranquilo.
La boda fue sencilla, pero las redes sociales estallaron con comentarios de admiración.
Sin embargo, detrás de esa fachada de felicidad, había secretos que alguien estaba dispuesto a matar para proteger.
El 18 de agosto de 2017, la policía de Medellín abrió una investigación que dejaría a todo un país en shock.
¿Qué sucedió en esos 11 meses de matrimonio?
¿Y quién traicionó a quién?
Andrés, hijo único, había crecido en un hogar humilde tras la muerte de su padre.
Su madre, doña Carmen, lo crió con sacrificio y amor, enseñándole el valor del trabajo duro.
Andrés se convirtió en un hombre responsable, con un empleo estable en EPM, donde su sueldo le permitió comprar un apartamento y ayudar a su madre.
A los 30 años, parecía tener la vida resuelta, pero le faltaba el amor verdadero.
Después de algunas relaciones fallidas, conoció a Mariana en una fiesta en marzo de 2015.
La química entre ellos fue instantánea.
Mariana, encantadora y carismática, rápidamente se convirtió en el centro de su mundo.
Andrés estaba convencido de que había encontrado a su pareja ideal.
Sin embargo, lo que él no sabía era que Mariana ya tenía un amante: Hernán Castillo, el jefe de seguridad del hotel donde trabajaba.
La relación entre Mariana y Hernán había comenzado antes de que ella conociera a Andrés.
A medida que su noviazgo avanzaba, Mariana utilizaba a Andrés como un medio para alcanzar sus metas.
Mientras tanto, su relación con Hernán continuaba en secreto, alimentada por encuentros clandestinos y promesas vacías.
Mariana no solo quería estabilidad, también anhelaba el dinero.
La idea del seguro de vida de Andrés, que ascendía a 180 millones de pesos, se convirtió en un tema recurrente en sus conversaciones con Hernán.
Ella comenzó a planear su futuro, uno que no incluía a Andrés.
La boda se celebró en octubre de 2016, un evento modesto pero lleno de promesas.
Sin embargo, tras la luna de miel, Mariana comenzó a distanciarse de Andrés, volviendo a contactar a Hernán.
El matrimonio se convirtió en una fachada, mientras Mariana mantenía su doble vida.
Andrés, confiado en su amor, no sospechaba que su esposa lo engañaba.
Todo cambió el 18 de agosto de 2017, cuando Andrés fue asesinado en un aparente robo.
Sin embargo, la brutalidad del ataque y la falta de objetos robados hicieron que la policía comenzara a investigar más a fondo.
Las sospechas recayeron sobre Mariana, quien había mentido sobre su paradero esa noche.
Los investigadores descubrieron que había solicitado un día libre en el hotel, lo que contradijo su versión de los hechos.
Al revisar sus registros telefónicos, encontraron una red de amantes y mensajes que revelaban la verdad detrás de su matrimonio.
Mariana había estado en contacto constante con Hernán, y las conversaciones indicaban que habían planeado el asesinato juntos.
La policía logró obtener grabaciones de sus diálogos, donde Mariana mencionaba el seguro de vida y cómo sería más fácil si Andrés simplemente desapareciera.
Hernán, inicialmente leal a Mariana, terminó confesando el crimen, pero su declaración lo implicaba a él como el único autor.
Sin embargo, las pruebas eran contundentes.
Los mensajes y llamadas entre ellos revelaron que Mariana había instigado el plan.
El juicio comenzó en octubre de 2020, capturando la atención de todo el país.
La fiscalía presentó un caso sólido, mostrando cómo Mariana había manipulado a Hernán y planeado el asesinato.
El 18 de noviembre de 2020, Mariana fue declarada culpable de homicidio agravado, condenada a 25 años de prisión.
Hernán recibió una pena de 17 años, reducida por su cooperación con la justicia.
Doña Carmen, la madre de Andrés, escuchó la sentencia en silencio, consciente de que su hijo nunca volvería.
El caso dejó muchas preguntas sin respuesta.
¿Fue Mariana la mente maestra o simplemente una víctima más de sus circunstancias?
La familia de Mariana insiste en su inocencia, alegando que fue manipulada por Hernán.
Pero los hechos son claros: Andrés Herrera fue un hombre asesinado por la mujer que amaba.
La historia de Mariana Restrepo es una advertencia sobre las complejidades del amor y la traición.
Nadie puede conocer completamente a la persona que ama, y a veces, el amor puede convertirse en la más oscura de las trampas.
La verdad se ha revelado, pero las cicatrices que deja este caso permanecerán por mucho tiempo.
La vida de Andrés se apagó, y su historia se convierte en un recordatorio de que detrás de cada sonrisa puede haber un secreto mortal.
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Cada semana traemos nuevos casos que nos recuerdan que la realidad supera la ficción.
Nos vemos en la próxima investigación.