Mi nombre es Ramiro Escalante, y mi historia es un eco en la oscuridad.
Soy un hombre marcado por la vida y la muerte, condenado a cadena perpetua en la prisi贸n de m谩xima seguridad ADX Florence, conocida como la “antec谩mara del infierno”.
Aqu铆, en este lugar de concreto y acero, he decidido contar la verdad sobre la noche del 16 de mayo de 1992, la noche en que el corrido se qued贸 sin voz.
Fui uno de los cuatro hombres que levant贸 a Chalino S谩nchez, el ic贸nico cantante, en su propia tierra, Culiac谩n.
Lo que muchos creen sobre su muerte es solo una f谩bula; una historia de celos y venganza que oculta la verdad cruda y despiadada de un ajuste de cuentas corporativo.
Chalino no muri贸 por ser un cantante de corridos, sino por querer convertirse en el personaje de sus propias canciones.
Se sinti贸 intocable, rodeado de aduladores que lo elevaron a la categor铆a de dios.
Pero en este negocio, cuando dejas de medir el terreno que pisas, firmas tu sentencia de muerte.
La famosa nota que recibi贸 en el escenario no era una amenaza, sino una invitaci贸n de negocios.
Era una orden de presentaci贸n, un aviso de que deb铆a asistir a una reuni贸n con hombres que no necesitan gritar para ser escuchados.
La historia detr谩s de Chalino es una mezcla de poder, traici贸n y sangre.
La tensi贸n entre los c谩rteles de Tijuana y Sinaloa estaba en su punto m谩s 谩lgido, y Chalino se hab铆a convertido en una pieza clave en este juego mortal.
Sus giras no eran solo para cantar; eran puntos de reuni贸n para cerrar tratos y mover mercanc铆a.
La gota que derram贸 el vaso fue un cargamento de coca铆na que se perdi贸 en Los 脕ngeles.
La investigaci贸n apunt贸 a Chalino como el culpable, y la orden fue clara: hab铆a que apagar su m煤sica de una vez por todas.
La noche del concierto, mientras el p煤blico lo aclamaba, yo estaba entre las sombras, listo para ejecutar la orden.
Chalino sali贸 del escenario y fue abordado por hombres que le dijeron que el comandante quer铆a hablar con 茅l.
Se subi贸 a la camioneta, confiado, sin saber que su destino ya estaba sellado.
Lo llevamos a un lugar apartado, donde el mensaje ser铆a fuerte y claro: la traici贸n se paga con la vida.
Ese d铆a, Chalino dej贸 de ser un 铆cono y se convirti贸 en una v铆ctima de un sistema que no perdona.
La noticia de su muerte desat贸 un terremoto en la industria musical.
El gobierno, presionado por la opini贸n p煤blica, tuvo que hacer como que investigaba, pero la verdad se ocult贸 en las sombras.
Ahora, a帽os despu茅s, mi historia sale a la luz.
No busco redenci贸n, solo quiero que se sepa la verdad.
La vida de un sicario no es de poder ni de lujos; es una vida de miedo constante y de soledad.
Cada peso ganado est谩 manchado de sangre, y cada sonrisa oculta un cuchillo afilado.
Si alguna vez piensan que esta vida es atractiva, recuerden mis palabras: no hay salida, no hay escape.
Cr茅anme, yo la busqu茅 y solo encontr茅 estas cuatro paredes.
La memoria de Chalino S谩nchez debe ser respetada, y su historia, aunque tr谩gica, es un recordatorio del precio que se paga en el mundo del narcotr谩fico.
La verdad siempre encuentra la manera de salir a la luz, y yo estoy aqu铆 para contarla.
En este juego mortal, solo los m谩s astutos sobreviven, y yo, aunque encarcelado, sigo siendo un testigo de la historia.