En una operación sin precedentes, Omar García Harfuch ha asestado un golpe devastador al cártel Jalisco Nueva Generación, desmantelando su imperio en una sola madrugada.
90 millones de dólares en droga, armas y secretos han sido confiscados, dejando al Mencho y su organización en una situación crítica.
Este operativo no fue solo un golpe más; fue la culminación de años de trabajo de inteligencia y estrategia.
Todo comenzó con una llamada interceptada a las 2 de la madrugada: “Ya vienen, patrón”.
La mansión del Mencho, ubicada en un paraje conocido como la cañada del silencio, escondía más de lo que se podía imaginar.
Un lugar que no aparecía en los mapas oficiales, pero que era el corazón del imperio criminal del Mencho.
Con 15 hectáreas de bosque y una sola entrada, la propiedad estaba diseñada para resistir cualquier asedio.
Harfuch había estado rastreando esta ubicación durante meses, recopilando información fragmentada que finalmente lo llevó a un descubrimiento crucial.
Un operador financiero del cártel, detenido en Morelia, reveló que “todo lo guarda en la cañada”.
Con esta información, Harfuch activó un protocolo ambicioso para llevar a cabo la operación más grande contra el cártel en la historia de México.
A la 1 de la madrugada, comenzó el despliegue: 14 vehículos tácticos y tres helicópteros Black Hawk se dirigieron al objetivo.
122 elementos de las fuerzas de seguridad, junto con perros detectores entrenados, estaban listos para actuar.
La llegada fue silenciosa, y los agentes se dividieron en grupos para rodear la mansión.
Todo estaba preparado para hacer historia, y el momento del asalto se acercaba.
A las 3:14 de la madrugada, Harfuch dio la orden de entrar.

El estruendo de la puerta derribada rompió el silencio del bosque, y los agentes se dispersaron rápidamente.
Lo que encontraron dentro fue más impactante de lo que se esperaba.
La mansión, lujosa y opulenta, estaba vacía de personas, pero llena de secretos.
Cada habitación revelaba una capa más del imperio construido por el Mencho durante dos décadas de impunidad.
En la cocina, los agentes descubrieron una escalera que conducía a un sótano oculto.
El sótano, revestido de acero inoxidable, contenía 942 kg de cocaína pura y 328 kg de metanfetamina.
La incautación total superó los 90 millones de dólares, un golpe financiero que dejó al cártel tambaleándose.
Pero eso no fue todo; en una habitación blindada encontraron un arsenal impresionante.
47 rifles de asalto, lanzacohetes y chalecos antibalas estaban listos para ser utilizados.
El garaje subterráneo reveló 12 vehículos de lujo, todos diseñados para el narcotráfico.
La operación continuó, y Harfuch ordenó que se revisara cada rincón de la mansión.
“No nos vamos hasta que aquí no quede nada”, dijo, determinando el rumbo de la misión.
Los documentos incautados revelaron conexiones con funcionarios corruptos y una red de corrupción que abarcaba varios estados.
El impacto de esta operación fue inmediato.
Las noticias comenzaron a filtrarse, y la reacción pública fue de asombro y esperanza.
El gobernador de Jalisco emitió un comunicado celebrando la coordinación federal, aunque advirtió sobre la necesidad de recursos adicionales.
Mientras tanto, en las calles, la población comenzó a sentir un cambio.
Los comerciantes reportaron que ya no había cobros de cuotas de protección, y los niños caminaban a la escuela sin miedo.
La mansión quedó acordonada y custodiada por la Guardia Nacional, marcando el fin de una era de terror.
Sin embargo, el Mencho seguía libre, planeando su venganza.
Las comunicaciones del cártel aumentaron, y la palabra “venganza” resonaba en los mensajes interceptados.
Los analistas de inteligencia estaban en alerta, conscientes de que la guerra apenas comenzaba.
Harfuch y su equipo sabían que la victoria era temporal y que debían prepararse para las represalias.
La historia del Mencho no ha terminado, y el cártel aún tiene recursos para operar.
Pero el mensaje es claro: el Estado mexicano puede golpear donde más duele.
La operación en la cañada del silencio demostró que ningún legado criminal está a salvo.
La guerra contra el narcotráfico continúa, y con cada golpe, se acerca un poco más a la victoria.
La población espera que este cambio signifique un futuro más seguro para sus hijos.
Mientras tanto, Harfuch sigue adelante, decidido a desmantelar el imperio del Mencho y llevar justicia a quienes han sufrido.
La historia continuará, y cada nuevo operativo será un paso más hacia la erradicación del crimen organizado en México.