HARFUCH CATEA la MANSIÓN de IVAN tras su PARADERO y ENCUENTRA un GRAN HALLAZGO 🥚

En la fría sierra de Michoacán, una noche sin luna se convirtió en el escenario de un operativo que cambiaría la narrativa del crimen organizado en México.

 

 

El 18 de enero de 2026, a las 3:40 de la madrugada, más de 100 elementos de élite rodearon lo que parecía ser un rancho ganadero en Aguililla.

Sin embargo, lo que se escondía bajo esa fachada era un secreto que paralizaría al país entero.

Omar García Harfuch, el jefe de la policía de la Ciudad de México, había ordenado catear la mansión secreta de Iván Archivaldo Guzmán, conocido como el 04.

Lo que encontraron en su interior no solo fue impactante, sino aterrador.

Mientras buscaban al hombre más buscado de México, descubrieron un cementerio privado con más de 200 cadáveres apilados en una fosa séptica gigante.

Este hallazgo no solo reveló la brutalidad del cártel, sino que también cambió para siempre la percepción del crimen organizado en el país.

La historia comenzó 18 meses antes, cuando dos escoltas del círculo cercano de Iván decidieron traicionarlo.

No lo hicieron por dinero, sino porque no podían soportar más lo que veían.

Estos hombres compartieron información sobre una propiedad oculta en la sierra, un rancho que servía como fachada para una mansión subterránea donde Iván dirigía sus operaciones.

A medida que Harfuch y su equipo investigaban, escucharon relatos perturbadores sobre gritos en la noche y camionetas que llegaban y salían vacías.

La operación, llamada “Tumba Dorada”, se llevó a cabo con precisión.

A las 3:40 a.m., 1400 elementos comenzaron a moverse por tres flancos distintos, utilizando helicópteros Blackhawk y vehículos blindados.

El primer contingente irrumpió en el rancho, derribando portones de acero y neutralizando a los sicarios que custodiaban el lugar.

Sin embargo, el rancho en la superficie era solo una fachada.

Los agentes encontraron establos con ganado, pero pronto un perro rastreador los llevó a descubrir una escalera de concreto que descendía hacia la oscuridad.

La mansión subterránea se extendía por más de 3,000 m², con lujosos acabados y una cocina industrial.

Pero Iván no estaba allí; había escapado minutos antes de la llegada de las autoridades.

A pesar de no haber encontrado al objetivo principal, lo que hallaron fue devastador.

En una habitación blindada, los agentes descubrieron 380 millones de dólares en efectivo y 4.8 toneladas de fentanilo puro, suficiente para matar a millones de personas.

Además, encontraron servidores con información vital sobre la estructura del cártel, incluyendo nombres, direcciones y rutas de distribución.

Sin embargo, el descubrimiento más macabro fue la fosa séptica modificada que contenía más de 200 cadáveres en descomposición.

El horror de este hallazgo hizo que varios agentes veteranos tuvieran que salir a vomitar.

Harfuch llegó a la escena a las 5 a.m., donde los peritos forenses ya documentaban el macabro descubrimiento.

Su declaración fue contundente: “Buscábamos a Iván y encontramos su cementerio privado”.

Este operativo no solo reveló la brutalidad del cártel, sino que también expuso un sistema de complicidades que había permitido que estos crímenes ocurriesen durante años.

Las familias de los desaparecidos comenzaron a buscar respuestas, preguntándose si sus seres queridos podrían estar entre los cuerpos encontrados.

La reacción del país fue inmediata.

Las redes sociales se inundaron de comentarios y el hashtag relacionado con el operativo se convirtió en tendencia mundial.

El hallazgo de la fosa transformó el operativo de una cacería fallida en el descubrimiento criminal más importante de la década.

Harfuch, consciente de la magnitud del momento, ordenó auditar las corporaciones policiales de Michoacán y reforzar la coordinación con fiscalías estatales.

La historia de Iván Archivaldo, el heredero del Chapo, ya no era la de un narcotraficante glamuroso, sino la de un hombre que ordenaba ejecuciones mientras disfrutaba de lujos inimaginables.

La mansión subterránea fue destruida como un mensaje a todos los que creían que podían operar sin consecuencias.

La cacería de Iván Archivaldo se intensificó, y su rostro ahora aparece en alertas de la Interpol y carteles de recompensa en varios países.

Cada día que pasa, su captura se vuelve más inminente.

La justicia no olvida, y cada víctima identificada representa un paso más hacia la verdad.

La historia de este operativo es un recordatorio del precio que México paga por décadas de corrupción institucional.

Harfuch y su equipo continúan su lucha, demostrando que la memoria de las víctimas nunca será olvidada.

Así, mientras el sol sale sobre la sierra de Michoacán, la búsqueda de la verdad sigue viva.

Related Posts

Our Privacy policy

https://noticiasdecelebridades.com - © 2026 News