HARFUCH DESTROZA la VIDA del RICKY, VACIA su MANSIÓN y SUS LUJOS: GRAN DECOMISO 🥚

La tarde del domingo 25 de enero de 2026 quedará grabada en la memoria del crimen organizado mexicano.

 

 

No fue un enfrentamiento, ni una persecución más, sino un golpe devastador que demostró que caer en esta guerra significa perderlo todo.

Mientras el cuerpo del Ricky yacía en la morgue tras un intento de rescate fallido, Omar García Harfuch se encontraba frente a las rejas de su lujosa mansión en Culiacán, listo para vaciarla por completo.

Hoy, te contaré cómo las fuerzas federales entraron a una de las propiedades más emblemáticas del narcotráfico en Sinaloa y la dejaron completamente vacía.

Cada reloj, cada fajo de billetes, cada gramo de droga y cada vehículo blindado fueron sacados en camiones federales.

El legado compartido del Ricky y el Botox se derrumbó en cuestión de horas, y esta es la historia del gran decomiso que nadie vio venir.

Para entender la importancia de esta mansión, primero hay que conocer el contexto de lo que sucedió días antes.

El Ricky había muerto el 22 de enero, intentando rescatar al Botox de un convoy federal.

Fue un acto suicida que terminó con él acribillado en su camioneta blindada, y su célula completa destruida en Michoacán.

Sin embargo, la muerte del Ricky no era el final, sino el comienzo de una segunda fase que las autoridades habían planeado desde mucho antes.

Cuando se captura o elimina a un operador de alto nivel del narcotráfico, no basta con quitarlo del tablero.

Es necesario desmantelar todo lo que ha construido: cada propiedad, cada escondite y cada peso acumulado durante años de actividad criminal.

Y el Ricky había acumulado mucho.

La mansión estaba ubicada en uno de los fraccionamientos más exclusivos de Culiacán, donde las bardas miden más de 4 metros y las cámaras de seguridad cubren cada centímetro.

Oficialmente, la propiedad no existía a nombre del Ricky.

Estaba registrada bajo una empresa fantasma que pertenecía a otra empresa en otro estado, el típico laberinto de prestanombres que el narco usa para ocultar sus bienes.

Sin embargo, la inteligencia federal había rastreado esa propiedad durante meses.

Sabían perfectamente quién vivía allí y qué se guardaba adentro.

La mansión era impresionante, ocupando casi una hectárea en una zona donde el metro cuadrado cuesta fortunas.

Tenía una alberca infinita que daba la ilusión de fundirse con el horizonte y un helipuerto privado donde el Ricky aterrizaba tras sus operaciones en Michoacán.

Los garajes subterráneos podían albergar más de 20 vehículos.

Pero lo más importante no era lo visible, sino lo que estaba escondido en los sótanos y en las paredes falsas.

Esa mansión no era solo una residencia de lujo, era un centro de operaciones, una bóveda de seguridad y un símbolo del poder que el Ricky y el Botox habían construido juntos.

La operación comenzó a las 4 de la tarde, justo cuando el sol de Sinaloa empezaba a bajar.

Los vecinos, acostumbrados a la tranquilidad artificial de vivir entre narcos, escucharon primero el sonido de los helicópteros.

Dos Black Hawk aparecieron desde el sur, volando bajo y en formación cerrada, anunciando que algo grande estaba por suceder.

Simultáneamente, decenas de vehículos federales comenzaron a bloquear todas las salidas del fraccionamiento.

Camionetas blindadas de la Guardia Nacional, transportes militares de La Sedena y camionetas negras sin placas de los equipos de élite se desplegaron.

Harfuch coordinaba todo desde un puesto de mando móvil, monitoreando imágenes en tiempo real de drones térmicos que sobrevolaban la zona.

La orden de brecha llegó a las 4:32 de la tarde.

Los gafes avanzaron desde tres puntos simultáneos, utilizando arietes hidráulicos para derribar las puertas reforzadas.

El sonido de las detonaciones resonó en todo el fraccionamiento, seguido por los gritos de los soldados que entraban.

Los guardias que quedaban dentro intentaron resistir, pero fueron rápidamente superados.

Hubo un breve intercambio de disparos, pero en menos de 8 minutos, la mansión estaba asegurada.

Dos sicarios fueron abatidos y otros cuatro fueron capturados vivos en el jardín trasero.

La operación había sido rápida y precisa.

Los equipos forenses entraron a documentar cada habitación antes de mover cualquier cosa.

Lo que encontraron superó todas las expectativas.

En el sótano principal, encontraron palets de metanfetamina en cristal, casi cuatro toneladas, además de barriles de precursores químicos.

El valor total de la droga encontrada se estimó en más de 150 millones de dólares a precio de calle.

Pero eso no era todo.

En una bóveda de seguridad en el segundo piso, los federales hallaron una montaña de efectivo: 47 millones de dólares en billetes de $100, además de euros y criptomonedas en wallets físicas.

Junto al dinero, estaban las joyas y un arsenal digno de un pequeño ejército.

Rifles Barret calibre 50, decenas de rifles AR15 y pistolas de todo tipo fueron descubiertos.

El Ricky había convertido su mansión en un museo del exceso, exhibiendo su riqueza como un recordatorio de su poder.

Sin embargo, la ironía del destino fue que su caída fue más rápida que su ascenso.

La mansión, que una vez simbolizó su éxito, ahora era un vacío que reflejaba su derrota.

Harfuch apareció ante las cámaras, confirmando los números del decomiso, dejando claro que la muerte de un operador no significa el final.

El mensaje era claro: no hay mansiones seguras para el crimen organizado.

La ostentación que tanto les gusta exhibir es precisamente lo que los hace vulnerables.

Las imágenes del operativo comenzaron a circular en redes sociales y noticieros, mostrando la magnitud del decomiso.

La mansión vaciada del Ricky se convirtió en un símbolo de la caída de un imperio.

La comunidad de Culiacán tuvo reacciones diversas ante la noticia.

Para algunos, era una victoria que celebraban, mientras que otros sentían el vacío que dejaba la violencia.

El legado del Ricky terminó de la manera más irónica posible.

Pasó años acumulando riquezas, pero en cuestión de días, todo lo que había construido fue llevado por las autoridades.

El mensaje era claro: la lealtad ciega puede llevar a la ruina.

La historia del Ricky es un recordatorio de que en el mundo del narcotráfico, la gloria es efímera y la caída es inevitable.

Si este contenido te pareció interesante, suscríbete al canal para seguir entendiendo cómo funcionan realmente estas organizaciones.

Déjame saber en los comentarios qué opinas sobre este decomiso y si crees que realmente debilita al narcotráfico.

La lucha continúa, y cada día trae nuevas historias que contar.

Related Posts

Our Privacy policy

https://noticiasdecelebridades.com - © 2026 News