Jim Caviezel, el actor que interpretó a Jesucristo en “La Pasión de Cristo”, ha hablado por primera vez sobre su extraordinaria experiencia durante la filmación.
En un relato que desafía la lógica, Caviezel comparte cómo, en un momento crítico, se sintió dispararse fuera de su cuerpo.
Observó su propia situación desde una perspectiva sobrenatural, recordando vívidamente cómo su mano “explotaba” mientras escuchaba la frase: “No vine a traer paz a este mundo. Vine como una espada para dividir.”
Pero, ¿qué pasaría si esta película, que rompió barreras en el cine cristiano, nunca hubiera sido solo una película?
La historia detrás de “La Pasión de Cristo” está llena de eventos inquietantes que muchos desconocen.
Desde coincidencias perturbadoras hasta sucesos sobrenaturales, el set de filmación se convirtió en un auténtico campo de batalla espiritual.
Mel Gibson, el director, se enfrentó a una serie de desafíos que hicieron que el proyecto fuera prácticamente inaceptable para Hollywood.
Antes de filmar, Gibson ya luchaba con sus demonios personales, enfrentando adicciones y una profunda sensación de vacío.
Fue en su momento más oscuro que decidió reconectar con su fe católica de una manera intensa y casi obsesiva.
Clamando en oración, se sumergió en los evangelios, lo que dio origen a la idea de retratar las últimas 12 horas de la vida de Jesucristo con un realismo impactante.
La visión de Gibson era clara: quería mostrar la crucifixión sin adornos, con toda su crudeza y autenticidad.
Se comprometió a rodar la película en arameo, latín y hebreo, sin suavizar la intensidad de la historia.
Sin embargo, este compromiso hizo que todos los estudios de Hollywood rechazaran su propuesta.
Los ejecutivos no veían potencial comercial en una película subtitulada, centrada en la muerte de Jesús, sin estrellas famosas ni atractivo evidente.
Jim Caviezel recuerda cómo Mel lo llamó antes de filmar, advirtiéndole que aceptar el papel podría significar el fin de su carrera en Hollywood.
A pesar de sus dudas iniciales, Jim sintió una paz celestial y decidió aceptar el desafío.
“Todos estamos llamados a llevar nuestras cruces, y si no lo hacemos, seremos aplastados bajo su peso”, le dijo a Mel.
El rodaje no fue fácil.
Caviezel enfrentó experiencias debilitantes, incluyendo golpes accidentales y un paro cardíaco leve mientras colgaba de la cruz.
Incluso fue alcanzado por un rayo durante la filmación de la escena de la crucifixión.
A pesar de todos estos desafíos, Jim se mantuvo firme.
Recordó cómo, en medio de la tormenta, sentía la presencia de Dios preguntándole: “¿Estoy lo suficientemente cerca?”
Su respuesta fue clara: “Quiero que estés aún más cerca.”
Este punto de inflexión en su vida lo llevó a reflexionar sobre la verdadera naturaleza del sacrificio.
Jim compartió que, a pesar de todo el sufrimiento físico, había una paz y un amor indescriptibles que lo esperaban después de la muerte.
La experiencia de la filmación se convirtió en un viaje espiritual, donde cada escena lo acercaba más a su fe.
Durante la filmación, Jim también experimentó momentos extraordinarios en los que sentía que Jesús lo visitaba.
Una de esas veces, mientras estaba en su cama, sintió un frío intenso, a pesar de que la habitación estaba a más de 32 grados Celsius.
A medida que el rodaje avanzaba, Jim comenzó a tomar medicamentos para sobrellevar el estrés y la ansiedad.
Sin embargo, sus problemas de salud no terminaron ahí.
Tuvo que someterse a dos cirugías mayores, una de ellas a corazón abierto, como resultado de las secuelas de la filmación.
A pesar de las dificultades, Jim continuó adelante, sintiendo que estaba cumpliendo un propósito divino.
La pasión de Cristo se convirtió en un momento decisivo en su vida, donde experimentó el poder asombroso de Dios y el verdadero significado del sacrificio de Cristo.
Jim enfatiza que el sufrimiento que soportó durante la filmación era su cruz personal.
Él entendió que su papel no solo era actuar, sino representar un mensaje trascendental.
“Entendí que aún debía permanecer aquí”, confesó.
La experiencia de estar al borde de la muerte le brindó una nueva perspectiva sobre la vida y la fe.
Jim describe su experiencia como algo que le permitió ver más allá de la muerte, hacia una paz que todos anhelan.
“Fue algo asombroso”, dice, al recordar cómo se sintió al cruzar de este mundo al siguiente.
Su relato destaca la importancia de estar listos para la muerte y confiar en Jesucristo.
“La pasión de Cristo” no solo fue una película; fue un viaje espiritual que transformó la vida de Jim Caviezel.
A través de su sacrificio en la cruz, descubrió el verdadero significado de la vida, la muerte y la resurrección.
Esta película no solo cambió la industria cinematográfica, sino que también dejó una huella imborrable en la vida de quienes participaron en ella.
La historia de Jim es un testimonio de fe, perseverancia y el poder del sacrificio.
Mientras el mundo continúa recordando “La Pasión de Cristo”, la experiencia de Jim Caviezel sigue resonando como un llamado a todos a reflexionar sobre su propia fe y propósito en la vida.
En un mundo donde muchos se han dejado llevar por doctrinas superficiales, su historia es un recordatorio de que el verdadero camino espiritual requiere sacrificio y compromiso.
La lucha de Jim y Mel Gibson para llevar esta historia a la pantalla es un testimonio de que, a veces, los mayores desafíos traen consigo las mayores recompensas.
Así, “La Pasión de Cristo” se mantiene como un faro de esperanza y fe en un mundo que a menudo parece perdido.