En un impactante hallazgo, se descubrieron 27 cuerpos enterrados en cuatro fosas clandestinas en Tlajumulco de Zúñiga, Jalisco.
Los cuerpos estaban cubiertos con cal viva y envueltos en plástico negro, apilados de manera macabra.
Entre ellos, se encontraba el de un menor de 13 años, hijo de un diputado local del PRI, desaparecido hace ocho meses.
La identificación preliminar se realizó gracias a una pulsera de plata con iniciales grabadas, que coincidía con la descripción proporcionada por su familia.
Este descubrimiento se produjo en los primeros días de febrero de 2026, en un rancho a solo 40 minutos de Guadalajara, la segunda ciudad más grande de México.
Mientras el gobierno se preparaba para el Mundial, a pocos kilómetros se operaba una “fábrica de desapariciones”.
Jalisco ostenta el triste récord de ser el estado con más personas desaparecidas en México, con más de 15,900 casos registrados.
Esto representa un promedio de 30 desapariciones diarias, según Amnistía Internacional.
Entre diciembre de 2018 y febrero de 2025, se encontraron 186 fosas clandestinas en el estado, con al menos 2,000 cuerpos.
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) controla el territorio y su estructura opera en los corredores rurales que rodean Guadalajara.
El 4 de febrero de 2026, una patrulla de los “murciélagos”, fuerzas especiales de la policía, realizaba un patrullaje rutinario cuando detectó actividad sospechosa en el rancho.
Equipados con tecnología avanzada, los murciélagos no buscaban fosas, sino que monitoreaban rutas de narcotráfico.
El uso de un dron térmico les permitió identificar vehículos y guardias armados en el rancho.
El teniente coronel Alando tomó la decisión de actuar de inmediato, sabiendo que cada minuto perdido podría significar la destrucción de evidencia.
Los 36 elementos de la patrulla se dividieron en tres escuadras y avanzaron hacia el rancho.
El primer contacto con los guardias del CJNG ocurrió a las 3:04 a.m., dando inicio a un intenso intercambio de disparos.
En 14 minutos, los murciélagos neutralizaron a los 10 guardias, quienes estaban preparados para defender el lugar a toda costa.
Una vez controlado el perímetro, los murciélagos descubrieron lo que se escondía en el interior del galpón.
Encontraron una retroexcavadora, sacos de cal viva, ácido muriático y herramientas que confirmaban la naturaleza del lugar como un centro de exterminio.
La cal viva, en particular, acelera la descomposición de los cuerpos, lo que sugiere que el rancho tenía la capacidad de procesar muchos más cadáveres de los que se encontraron.
En la casa principal, los murciélagos hallaron un arsenal de armas, incluyendo rifles de asalto y granadas, comparables al armamento de una unidad militar.
Los guardias estaban bien equipados y entrenados, lo que evidenció la organización del CJNG en la operación de este rancho.
El hallazgo del laptop en el centro de mando reveló hojas de cálculo que documentaban la entrega de cuerpos y la logística detrás de la operación.
Los registros mostraban que durante 18 meses, se procesaron entre 300 y 500 cuerpos en este único rancho.
La esposa del diputado desaparecido declaró que su familia había buscado a su hijo durante ocho meses sin éxito.
Su testimonio resalta la ineficacia del sistema de justicia, que no pudo ayudarles a pesar de su influencia política.
El impacto emocional de este hallazgo es devastador, no solo para la familia del diputado, sino para todas las familias que buscan a sus seres queridos en Jalisco.
El testimonio de un perito forense indica que el hallazgo de un menor entre los restos de adultos es una experiencia que lo perseguirá por siempre.
La situación en Jalisco es alarmante, con 12 peritos forenses para un estado con más de 15,900 desaparecidos.
El operativo de los murciélagos fue un rayo de esperanza en medio de la desesperación, pero también plantea preguntas sobre la eficacia de las autoridades.
Si un rancho de este tipo pudo operar sin ser detectado durante tanto tiempo, ¿cuántos más existen en la región?
La historia de este menor de 13 años, encontrado entre los restos de adultos, es un recordatorio escalofriante de la crisis de desapariciones en México.
El hallazgo no solo es un caso aislado, sino un reflejo de un sistema que falla en proteger a sus ciudadanos.
La pregunta que queda es: ¿qué se necesita para que se tomen medidas efectivas y se busque a los desaparecidos de manera sistemática?
Es crucial que se mantenga la atención sobre este tema y que las familias continúen buscando justicia.
La historia de los murciélagos y el rancho de Tlajumulco es solo el comienzo de una conversación que debe seguir, hasta que cada desaparecido reciba el reconocimiento y la justicia que merece.