El 10 de enero de 2026, el país entero se estremeció con la trágica noticia del fallecimiento del cantante Yeison Jiménez.
El artista, conocido por su música popular, perdió la vida en un accidente aéreo mientras se dirigía a Marinilla, Antioquia, junto a cinco miembros de su equipo.
Las autoridades confirmaron que la avioneta estuvo en el aire durante unos minutos antes de precipitarse a tierra, dejando un saldo devastador de seis vidas perdidas.
Desde el primer momento, las condolencias inundaron las redes sociales, pero también surgieron voces críticas hacia los medios de comunicación que, en lugar de informar con respeto, optaron por el amarillismo.
Entre ellos, Noticias Caracol publicó un informe que desató la indignación de muchos, incluyendo al abogado Miguel Ángel del Río, quien no dudó en calificar a estos medios de irresponsables.
“Desinforman a costa del dolor de las familias que están llorando la pérdida de sus seres queridos”, afirmó Del Río, señalando la falta de ética en la cobertura del accidente.
El escándalo se intensificó cuando El Tiempo también se unió a la ola de desinformación, enfocándose en aspectos de la vida personal de Yeison Jiménez en lugar de ofrecer una cobertura sensible y respetuosa.
La indignación en las redes sociales fue palpable, y muchos colombianos expresaron su rechazo a este tipo de noticias que solo buscan clicks y visualizaciones a costa del sufrimiento ajeno.
La muerte de Jiménez no solo fue un golpe para sus seguidores, sino también un recordatorio de la falta de respeto de algunos medios que priorizan el sensacionalismo sobre la verdad.
“¿Qué le importa a la gente saber sobre la fortuna de Yeison Jiménez en este momento de duelo?”, cuestionó un usuario en Twitter, reflejando el sentir de muchos.
La respuesta del abogado Del Río fue contundente: “Sean serios, por favor. Anuncian hipótesis que ninguna autoridad ha emitido”.
Mientras tanto, el presidente Gustavo Petro y otros funcionarios expresaron sus condolencias, lamentando la pérdida de un joven talentoso que había dejado una huella imborrable en la música colombiana.
La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, también se pronunció, calificando el accidente como “realmente grave y lamentable”.
Sin embargo, el escándalo mediático continuó, y las especulaciones sobre las causas del accidente comenzaron a circular sin fundamento.
Las autoridades confirmaron que la avioneta sí despegó, desmintiendo las afirmaciones iniciales de que no había alcanzado el aire.
“Hubo un desplazamiento en el aire desde el momento en que despegó la aeronave, un viraje en vuelo y después la colisión”, declaró el director técnico de investigación de accidentes.
Este tipo de información contradice las versiones irresponsables publicadas por medios como Noticias Caracol, que se apresuraron a emitir juicios sin tener pruebas concretas.
“Los medios tradicionales parecen no conocer la palabra respeto”, criticó Del Río, enfatizando la necesidad de un manejo más ético de la información en momentos tan sensibles.
La muerte de Yeison Jiménez no solo dejó un vacío en la música popular, sino que también expuso las fallas en la cobertura mediática de tragedias.
Los usuarios de redes sociales comenzaron a exigir un cambio en la forma en que se informa sobre estos eventos, pidiendo más sensibilidad y menos amarillismo.
“Es hora de que los medios entiendan que hay vidas detrás de las noticias”, comentó un seguidor, resonando con el sentir de muchos que demandan un periodismo más responsable.
El dolor de la pérdida de Yeison Jiménez se siente en cada rincón del país, y su legado musical perdurará en la memoria de sus seguidores.
Mientras tanto, la controversia en torno a la cobertura mediática de su muerte sigue generando debate, con muchos pidiendo un cambio en la ética periodística.
“En lugar de buscar likes, deberían buscar la verdad”, concluyó un comentarista, recordando a los medios que su responsabilidad es informar con integridad.
La historia de Yeison Jiménez es un recordatorio de que la vida es efímera y que debemos valorar cada momento.
Su música seguirá resonando en los corazones de quienes lo amaron, mientras que la crítica a los medios de comunicación continúa, exigiendo un enfoque más humano y respetuoso.
La tragedia no solo es la pérdida de un artista, sino también la oportunidad para reflexionar sobre la responsabilidad de informar con respeto y veracidad.
La voz de Yeison Jiménez se apagó, pero su legado perdurará, así como la lucha por un periodismo más ético y consciente de su impacto en la sociedad.
En un mundo donde la desinformación puede causar tanto daño, es esencial que los medios asuman su papel con seriedad y respeto, especialmente en momentos de duelo y tragedia.