El 10 de enero de 2026 es una fecha que quedará marcada en la memoria de Colombia.
Un día que comenzó con promesas de éxito y música,
pero que terminó en tragedia.
Jason Jiménez, el ídolo de la música popular colombiana,
murió en un accidente aéreo que él mismo había soñado tres veces.
“¿Quién necesita premoniciones cuando la vida se encarga de cumplirlas?”,
se preguntan irónicamente los seguidores,
mientras el país entero lamenta su pérdida.
Veinte días antes de su muerte,
Jason relató en televisión nacional que había tenido sueños inquietantes,
donde él y su equipo sufrían un accidente en el avión.
Sus palabras resonaron como un eco aterrador,
y lo que parecía una simple anécdota se convirtió en una cruel realidad.
El sábado 10 de enero, a las 4:11 de la tarde,
una avioneta Piper Navajo, matrícula N1325 FA,
se estrelló cerca del aeropuerto de Paipa, Boyacá,
minutos después de despegar con destino a Medellín.
Seis personas murieron, todas calcinadas en el impacto.
Entre ellas, el propio Jason Jiménez,
quien a sus 34 años había conquistado el corazón de millones.
El hombre que vendió aguacates a los 13 años,
ahora llenaba estadios y llenaba de esperanza a su público.
Pero la tragedia no se detuvo ahí.
Sonia Restrepo, su esposa, llegó al lugar del accidente horas después,
destrozada y gritando, mientras el humo seguía saliendo de los restos calcinados.
La escena era dantesca, un infierno en la tierra,
donde el dolor y la desesperación se apoderaban de quienes lo amaban.
Sin embargo, lo verdaderamente escalofriante no es solo el accidente,
sino el video que Wiseman Mora, el fotógrafo que también murió,
publicó en Instagram minutos antes de despegar.
En ese video, el piloto aparece distraído con su teléfono,
una distracción que podría haber costado seis vidas.
La pregunta que todos se hacen es: ¿se pudo evitar?
Hoy revelaremos cuatro cosas que nadie ha contado sobre Jason Jiménez.
Primero, los tres sueños premonitorios que tuvo 20 días antes de morir,
las palabras exactas que dijo en televisión,
y el incidente previo donde una aeronave en la que viajaba tuvo que regresar de emergencia por falla en un motor.
Segundo, lo que pasó en su infancia que nadie quiere recordar.
El padre alcohólico que golpeaba a su madre,
la huida a Manizales con su hermana,
y el niño de 13 años vendiendo aguacates para sobrevivir.
Tercero, el video que publicó el fotógrafo minutos antes de morir,
lo que se ve en ese video,
lo que el piloto estaba haciendo durante el despegue,
y por qué todo el mundo está pidiendo explicaciones.
Cuarto, lo que está pasando ahora mismo con Sonia Restrepo y sus tres hijos.
La boda que nunca se hizo, las promesas cumplidas,
y el bebé de seis meses que nunca va a conocer a su padre.
Jason Jiménez aprendió desde los siete años que la vida no regala nada,
y que si quieres algo, tienes que pelearlo con sangre, sudor y lágrimas.
Nacido en Manzanares, Caldas, el 26 de julio de 1991,
Jason Orlando Jiménez Galeano fue hijo de Orlando Jiménez y Luz Mary Galeano,
ambos consumidores habituales de alcohol.
Su padre, un hombre adinerado en un pueblo pequeño,
no tenía control sobre su rabia y la violencia se convirtió en parte de su vida.
Luz Mary aguantó años de violencia,
golpes y humillaciones, todo delante de Jason y su hermana.
Un día, Luz Mary ya no pudo más.
Tomó a sus hijos, agarró lo poco que tenía y huyó a Manizales,
escapando de un infierno que parecía no tener fin.
Jason, a los 13 años, tuvo que convertirse en hombre de la noche a la mañana.
Cuando ves a tu madre llorando sin saber cómo va a pagar la renta,
tienes dos opciones: hundirte con ella o pelear.
Jason eligió pelear.
Un día, buscando cualquier cosa que hacer para ayudar,
llegó a Corabastos, la central de abastos más grande de Colombia.
Ahí comenzó su carrera como aguacatero.
Con solo 13 años, organizaba costales y cargaba cajas,
trabajando desde las 4 de la mañana hasta que su cuerpo no daba más,
todo para llevar unos pesos a su casa.
Mientras trabajaba, Jason cantaba,
y su voz pronto llamó la atención.
A los 22 años, lanzó su primer álbum y comenzó a despegar.
En 2013, en un concierto en Manizales, conoció a Sonia Restrepo,
una joven de 18 años que se convertiría en su compañera de vida.
Jason prometió ser su esposo y el padre de sus hijos,
y cumplió esas promesas con amor y dedicación.
Su carrera despegó, llenó el estadio El Campín de Bogotá,
y se convirtió en un símbolo de superación.
Pero el destino le tenía preparado un final trágico.
El 9 de enero de 2026, Jason dio su último concierto en Málaga.
Al día siguiente, el 10 de enero, su vida se apagó en un accidente aéreo.
La noticia conmocionó al país.
Colombia no solo perdió a un cantante,
perdió a un hombre que había cambiado vidas.
Sonia Restrepo llegó al lugar del accidente,
destrozada, mientras el humo aún salía de los restos de la avioneta.
Nunca se casaron legalmente,
pero su amor fue verdadero y profundo.
Sonia ahora enfrenta el dolor de perder a su compañero,
mientras sus hijos enfrentan la orfandad.
María Camila, Taliana y Santiago,
cada uno de ellos lleva la carga de una pérdida irreparable.
Jason Jiménez no solo dejó música,
dejó un legado de amor y superación.
Su historia es un recordatorio de que la vida es frágil,
y que debemos valorar cada momento.
Mientras su música siga sonando, su legado vivirá.
La historia de Jason es la historia de millones,
una historia de lucha, amor y sacrificio.
Y aunque su vida se apagó a los 34 años,
su impacto perdurará en el corazón de quienes lo amaron.
Colombia llora a un ícono,
pero también celebra su legado.
Jason Jiménez, el niño que vendía aguacates,
el hombre que llenó corazones,
vivirá por siempre en la memoria de su gente.