💔 “No Aguanto Más”: La Esposa de Miguel Uribe Rompe en Llanto Tras el Atentado que Casi le Arrebata la Vida
El atentado contra Miguel Uribe no solo sacudió el ámbito político colombiano, también destruyó, al menos por momentos, la estabilidad emocional de su entorno más íntimo.

La noticia llegó como un relámpago: una explosión cerca del vehículo en el que se desplazaba el senador, un ataque dirigido que por poco le arrebata la vida.
Pero mientras el país entero se enfocaba en su recuperación física, en casa, la verdadera herida se abría en el corazón de la mujer que lo ha acompañado durante años: su esposa.
Ella, cuyo nombre ha sido en gran parte mantenido al margen de los medios por decisión personal, no pudo contener más la tormenta interna.
Fuentes cercanas revelan que tras conocer los detalles del atentado, sufrió una crisis emocional tan intensa que tuvo que recibir atención médica.
No fue solo miedo.
Fue rabia, agotamiento, impotencia.

Según personas allegadas, gritó en casa que “esto no es vida, es una sentencia de muerte permanente” y que “cada vez que él sale, yo me despido como si fuera la última”.
Durante años, había soportado amenazas veladas, cambios repentinos de domicilio, vigilancia constante, escoltas armados.
Pero el atentado lo cambió todo.
El sonido de la explosión, el temor de no volver a verlo con vida, la llamada desesperada de uno de los escoltas.
fue la gota que desbordó la copa.
Una persona del círculo familiar confesó en off a un medio local que la esposa de Uribe incluso contempló la posibilidad de pedirle que se alejara de la vida pública.
“Lo amo, pero no puedo vivir con este miedo constante.

¿Qué pasará con nuestros hijos si mañana no vuelve?”, habría dicho entre lágrimas.
Aunque no ha habido declaraciones oficiales por parte de la familia, las redes sociales comenzaron a llenarse de mensajes de apoyo hacia ella.
Muchos destacaron el sacrificio silencioso de los familiares de los líderes políticos, quienes sin firmar ningún pacto también se convierten en objetivos de los odios que genera el poder.
Miguel Uribe, por su parte, reapareció pocos días después del atentado con un mensaje de fuerza: “Colombia no se rinde ante el miedo.
Seguimos adelante”.

Pero detrás de esa frase institucional, hay un drama personal que crece y amenaza con llevarse por delante lo único que realmente lo ancla a tierra: su hogar.
Expertos en seguridad aseguran que el atentado fue meticulosamente planeado.
Y aunque aún no se ha confirmado la autoría, se sospecha de sectores radicales que ven en Uribe un símbolo incómodo.
Pero la política no lo explica todo.
La esposa del senador no está pensando en alianzas ni encuestas.
Piensa en sus hijos, en los días en que él no contesta el teléfono, en las noches sin dormir por miedo a que la próxima llamada sea para avisar que no sobrevivió.
Lo más desgarrador, según una fuente cercana, fue escucharla decir: “No quiero ser viuda por culpa de un cargo.
Quiero ser esposa de un hombre vivo, no mártir de un país dividido.

Este episodio no solo expone la fragilidad de quienes rodean a los personajes públicos, también pone sobre la mesa una pregunta que muchos prefieren ignorar: ¿cuánto puede aguantar una familia antes de quebrarse por completo? Mientras Miguel Uribe intenta volver a su agenda política con la frente en alto, puertas adentro hay un silencio que pesa.
Un silencio lleno de miedo, de heridas invisibles… y de una decisión que podría cambiarlo todo.
Porque cuando el amor y la supervivencia entran en conflicto, solo uno puede ganar.
Y esta vez, la política podría perder.