🕳️💥 “El pasado que lo persigue”: La oscura historia detrás del primo ‘Cri Cri’ que Jefferson quiere enterrar
Todo estalló en redes sociales cuando se conoció la noticia de que ‘Cri Cri’, primo de Jefferson Farfán, había sido liberado tras cumplir parte de su condena.

La noticia corrió como pólvora entre medios peruanos y fanáticos del exjugador, pero lo que nadie vio venir fue la reacción de Farfán, que no solo rechazó la decisión judicial, sino que pidió públicamente que su primo regresara a prisión, como si su sola salida fuera una amenaza personal y familiar.
La escena se dio en una entrevista televisiva que rápidamente se viralizó.
Jefferson, visiblemente tenso, esperó unos segundos antes de responder sobre el tema.
No hubo sonrisa, ni evasivas.
Solo una respuesta seca, casi cortante: “Él no merece estar afuera.
Que vuelva a donde pertenece”.
El silencio que siguió fue tan incómodo que el entrevistador prefirió pasar a otro tema.
Pero ya era demasiado tarde: la frase de Farfán quedó grabada, replicada y diseccionada en todas las plataformas.
¿Quién es realmente ‘Cri Cri’? Según reportes de prensa, su nombre completo no ha sido revelado por respeto a procesos legales en curso, pero se sabe que fue condenado por delitos relacionados con estafas y vínculos con actividades delictivas organizadas.
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Durante años, su relación con Farfán se mantuvo en la sombra, hasta que su nombre salió a la luz por primera vez hace más de una década, cuando se vio involucrado en un escándalo que sacudió a la familia entera.
En aquel entonces, Jefferson optó por el silencio.
Nunca lo defendió, pero tampoco lo condenó.
Fue esa ambigüedad lo que permitió que muchos pensaran que, en el fondo, había una intención de proteger a su primo.
Sin embargo, esa imagen se ha roto por completo con esta declaración más reciente.
La frase “que vuelva a donde pertenece” no solo marcó un punto final, sino que también dejó entrever una historia interna llena de tensión, secretos familiares y quizás una traición que Jefferson no está dispuesto a perdonar.
Fuentes cercanas al entorno de Farfán aseguran que la relación con ‘Cri Cri’ se rompió mucho antes de la condena.
Hubo discusiones, préstamos de dinero que nunca se devolvieron, y rumores de que ‘Cri Cri’ usó el nombre de Jefferson para influir o negociar favores.
Todo esto habría sido el detonante de un distanciamiento progresivo que terminó en una completa ruptura.
Lo que más duele, dicen, no es el delito en sí, sino la forma en que ese vínculo fue utilizado.
Lo más perturbador fue la reacción posterior de Farfán al ser abordado por periodistas en el aeropuerto Jorge Chávez.
Ante la pregunta directa sobre si mantenía contacto con su primo, Jefferson simplemente bajó la mirada, negó con la cabeza y subió al auto sin decir una palabra.
El silencio volvió a hablar más fuerte que cualquier titular.
Mientras tanto, la opinión pública se divide.
Algunos aplauden el carácter firme de Farfán, valorando su decisión de poner la justicia por encima de los lazos de sangre.
Otros, sin embargo, lo acusan de abandonar a su familia en el peor momento, insinuando que ahora que está retirado y con una imagen que cuidar, prefiere limpiar su entorno de cualquier elemento que lo pueda manchar.
Sin embargo, si algo ha dejado claro este episodio, es que Jefferson Farfán no está dispuesto a perdonar.
No por ahora.
No a ‘Cri Cri’.
Y menos frente a las cámaras.
Lo que muchos ven como un gesto de frialdad, puede interpretarse también como un grito silencioso de alguien que ya sufrió bastante por las decisiones de otros.
Las redes sociales siguen hirviendo con teorías, fragmentos de videos y mensajes cruzados.
Pero la realidad es una sola: Jefferson eligió el lado de la verdad, aunque eso signifique sepultar públicamente a alguien que alguna vez llamó “primo”.
Y así, el caso de ‘Cri Cri’ deja de ser un simple asunto judicial para convertirse en una metáfora dolorosa de lo que significa la traición familiar.
En la vida, como en el fútbol, no todos los partidos se juegan en la cancha.
Algunos, los más duros, se juegan en silencio, con el alma hecha pedazos y los ojos bien abiertos.