😱 De la euforia al escándalo: critican duramente a Jefferson Farfán por su actitud con su hija
El nombre de Jefferson Farfán vuelve a estar en el centro de la polémica, pero esta vez no por su carrera deportiva ni por algún romance mediático, sino por un episodio que ha despertado indignación, críticas y una fuerte discusión pública.

El exfutbolista fue duramente cuestionado en redes sociales tras difundirse imágenes y testimonios que lo señalan por un presunto desplante hacia su hija durante el multitudinario concierto de Bad Bunny, un evento que debía ser una noche de celebración y terminó convirtiéndose en un escándalo mediático.
Todo comenzó cuando el exseleccionado nacional asistió al esperado show del artista puertorriqueño, rodeado de amigos y figuras del espectáculo.
Sin embargo, lo que llamó poderosamente la atención no fue su presencia en el evento, sino la forma en que habría interactuado —o evitado interactuar— con su hija, quien también se encontraba en el lugar.
Según versiones que rápidamente se viralizaron, Farfán habría ignorado a la menor en un momento clave, generando incomodidad y una ola de comentarios negativos.
Las redes sociales no tardaron en reaccionar.

Videos cortos, capturas y relatos comenzaron a circular con velocidad, acompañados de mensajes que cuestionaban duramente la actitud del exfutbolista.
Muchos usuarios expresaron su decepción, señalando que, más allá de la fama y los lujos, hay gestos que no pasan desapercibidos cuando se trata de un padre y su hija.
Lo que para algunos pudo haber sido un simple malentendido, para otros se convirtió en una muestra clara de frialdad y distancia emocional.
El contexto hizo que la situación se sintiera aún más delicada.
El concierto de Bad Bunny era uno de los eventos musicales más esperados del año, cargado de emoción, euforia y un ambiente familiar para muchos asistentes.
Ver a Jefferson Farfán disfrutar del espectáculo mientras, según los críticos, mostraba indiferencia hacia su propia hija, fue interpretado por el público como una imagen difícil de justificar.
Los comentarios no solo apuntaron a su rol como figura pública, sino directamente a su papel como padre.
A medida que la controversia crecía, también lo hacía el debate.
Algunos defendieron al exjugador, argumentando que las imágenes no muestran el panorama completo y que juzgar un vínculo familiar por segundos de video es injusto.
Otros, en cambio, sostuvieron que la actitud fue evidente y que, tratándose de una menor, cualquier gesto de rechazo resulta imperdonable.
La discusión se polarizó rápidamente, convirtiéndose en uno de los temas más comentados del momento.
Jefferson Farfán, conocido por mantener su vida privada con cierto hermetismo en los últimos años, no emitió un pronunciamiento inmediato.
Ese silencio fue interpretado por muchos como una confirmación implícita de las críticas, mientras que otros lo vieron como una estrategia para evitar alimentar aún más el escándalo.

Lo cierto es que la falta de una explicación oficial solo avivó las especulaciones y mantuvo la polémica encendida durante días.
El episodio también reavivó viejas discusiones sobre la exposición mediática de los hijos de figuras públicas.
Muchos usuarios señalaron que, aunque los padres sean famosos, los menores no deberían quedar atrapados en controversias públicas.
Sin embargo, en este caso, la narrativa dominante giró en torno a la responsabilidad emocional de un padre frente a su hija, especialmente en un espacio público y tan visible como un concierto multitudinario.
Programas de espectáculos y panelistas no tardaron en sumarse al análisis.
Algunos cuestionaron el comportamiento de Farfán, mientras otros pidieron cautela y respeto por la intimidad familiar.
Aun así, la imagen ya estaba instalada en el imaginario colectivo: la de un ídolo del fútbol peruano enfrentando uno de los juicios más duros, el del público, no por su desempeño profesional, sino por su faceta personal.
Este nuevo escándalo demuestra una vez más cómo una sola escena puede cambiar el enfoque de la opinión pública.
Jefferson Farfán, acostumbrado a los aplausos y la admiración, ahora enfrenta críticas que van más allá del espectáculo.
La historia sigue abierta y muchos esperan que el exfutbolista rompa su silencio para aclarar lo sucedido, pedir disculpas si es necesario o desmentir lo que considera una interpretación errónea.
Mientras tanto, el debate continúa.
¿Fue realmente un desplante o solo una escena sacada de contexto? ¿Hasta qué punto el público tiene derecho a opinar sobre la vida familiar de un personaje famoso? Las respuestas siguen dividiendo opiniones, pero una cosa es clara: lo ocurrido en el concierto de Bad Bunny dejó una marca que Jefferson Farfán difícilmente podrá ignorar.