😱¿El nuevo Chavo es peruano? Pablo Cruz sorprende al mundo al confesar su verdadera nacionalidad
En el competitivo mundo del espectáculo internacional, donde las nacionalidades suelen abrir (o cerrar) puertas, pocos logran hacerse un nombre sin recurrir a clichés ni estereotipos.
Pablo Cruz es uno de esos pocos.

Con tan solo 28 años, el actor ha alcanzado la fama interpretando nada menos que a Roberto Gómez Bolaños en la esperada serie Chespirito: sin querer queriendo, una producción que ha despertado la nostalgia de millones y puesto a prueba a cualquier actor que se atreva a ocupar el lugar de una leyenda.
Pero lo que ha causado verdadero asombro no es solo su impecable actuación… sino su inesperada confesión de origen.
Durante una entrevista con un medio internacional, Pablo soltó una frase que nadie vio venir:
“Sí, nací en Lima.
Soy peruano y llevo mi país con orgullo.
Aunque muchos creían que era mexicano, nunca lo desmentí porque quería que el trabajo hablara primero por mí.

La reacción fue inmediata.
¿Cómo es que nadie lo supo antes? ¿Cómo un actor peruano logró pasar desapercibido en una producción mexicana tan grande, sin que nadie lo relacione con su país natal?
Al parecer, todo fue parte de una estrategia cuidadosamente pensada por el propio actor y su equipo de representación.
Según él, sabía que asumir el rol de Chespirito —un ícono absoluto de la cultura mexicana— siendo extranjero, podría generar rechazo entre algunos sectores conservadores de la industria y del público.
Por eso decidió enfocarse en el trabajo actoral y dejar que su acento neutro y su preparación hablaran por sí mismos.
Y vaya que funcionó.
Desde el estreno del primer capítulo, Pablo fue aplaudido por su capacidad de mimetizar los gestos, la voz y hasta los silencios más emblemáticos de Chespirito.

La crítica internacional lo alabó por su sensibilidad y respeto al personaje, y nunca se cuestionó su nacionalidad.
Las redes sociales explotaron con la noticia.
En Twitter y TikTok, miles de usuarios peruanos comenzaron a compartir clips, fotos y entrevistas del actor con frases como “¡Orgullo peruano!”, “Nadie lo vio venir” y “¡El nuevo Chavo es peruano, caracho!”.
Mientras tanto, en México, el impacto fue igual de fuerte, aunque con sentimientos encontrados.
Algunos lo celebran como un ejemplo de integración latina, mientras otros cuestionan por qué no se eligió a un actor mexicano para el rol.
Pablo, lejos de huir de la controversia, respondió con madurez:
“Esta no es una historia solo de México.
Es una historia que pertenece a toda América Latina.
Chespirito nos hizo reír a todos, desde Tijuana hasta Tacna.
Y yo estoy aquí para honrarlo, no para reemplazarlo.
Desde el Ministerio de Cultura del Perú hasta artistas nacionales se pronunciaron al respecto.
Algunos incluso pidieron que se le rinda un homenaje oficial por su representación del país en una producción de talla internacional.
“Es un ejemplo de que el talento peruano puede llegar a donde sea”, dijo una reconocida actriz nacional.
Y no es para menos.
Pablo Cruz no solo ha puesto el nombre del Perú en una de las producciones más vistas del año, sino que también ha derribado estereotipos que durante décadas limitaron a los actores peruanos a papeles secundarios o caricaturescos en el extranjero.
Hoy, su nombre resuena en los pasillos de las grandes cadenas, y no solo por ser el “nuevo Chavo”, sino por haber demostrado que el talento no necesita pasaporte.
Su historia es una bofetada elegante a los prejuicios, y un recordatorio de que cuando el trabajo es impecable, la nacionalidad deja de importar… hasta que se convierte en motivo de orgullo.
Y sí, Perú tiene ahora su propio Chespirito.
Sin querer queriendo… Pablo Cruz acaba de escribir historia.