🔥 No habidos y rodeados de rumores: así se vivió el miedo por Alejandra Baigorria y Said Palao en Año Nuevo
La madrugada del 1 de enero de 2026, mientras gran parte del mundo celebraba la llegada de un nuevo año con esperanza y alegría, Suiza despertó envuelta en una de las tragedias civiles más impactantes de su historia reciente.

Lo que debía ser una noche de música, brindis y celebración terminó convertido en un escenario de horror absoluto cuando un devastador incendio arrasó con un concurrido bar, dejando decenas de muertos y más de un centenar de heridos.
En cuestión de minutos, la noticia cruzó fronteras y sembró conmoción global.
Pero, en medio del caos, dos nombres comenzaron a resonar con fuerza en redes sociales: Alejandra Baigorria y Said Palao.
La pareja peruana se encontraba de vacaciones en Suiza, disfrutando de un viaje que habían compartido parcialmente con sus seguidores.
Fotografías de paisajes europeos, historias breves y mensajes de Año Nuevo habían sido publicados horas antes del desastre.
Sin embargo, tras conocerse la magnitud del incendio ocurrido en el bar Le Constellation, el silencio absoluto en sus redes sociales encendió todas las alarmas.
No hubo publicaciones, no hubo respuestas, no hubo señales.
Y en la era digital, el silencio puede ser ensordecedor.
En cuestión de minutos, Instagram, TikTok y X se llenaron de mensajes cargados de angustia.
Seguidores, amigos y curiosos comenzaron a preguntar desesperadamente por su paradero.
“¿Están bien?”, “¿Alguien sabe algo de Alejandra y Said?”, “Por favor confirmen que están vivos”, eran solo algunos de los miles de comentarios que se multiplicaban sin control.
Cada minuto sin noticias aumentaba la tensión y alimentaba rumores cada vez más alarmantes.
Algunos usuarios aseguraban haberlos visto cerca de la zona del incendio.
Otros afirmaban que el bar siniestrado era un punto habitual para turistas durante Año Nuevo.
Sin confirmación oficial, las especulaciones crecieron como pólvora.
Videos antiguos comenzaron a circular fuera de contexto, fotografías fueron interpretadas erróneamente y teorías sin fundamento se viralizaron, provocando un clima de pánico colectivo que trascendió lo racional.
Mientras tanto, en Suiza, las autoridades confirmaban el peor escenario: decenas de personas fallecidas, muchas de ellas jóvenes, atrapadas por las llamas y el humo tóxico en cuestión de minutos.
Los hospitales colapsaron, las líneas de emergencia no daban abasto y el país entero entraba en duelo.
En ese contexto, la incertidumbre sobre el estado de Alejandra Baigorria y Said Palao se convirtió en una historia paralela que mantenía en vilo a miles de peruanos.
Pasaron horas que parecieron eternas.
La falta de comunicación fue interpretada por muchos como una señal de lo peor.
Algunos seguidores llegaron incluso a escribir mensajes de despedida, mientras otros pedían respeto y prudencia.
Sin embargo, la ansiedad colectiva ya era imparable.
La pregunta era una sola: ¿qué había pasado realmente con la pareja?
Finalmente, cuando la angustia alcanzaba su punto máximo, el silencio se rompió.
Fue Said Palao quien decidió hablar y poner fin a la ola de especulaciones.
A través de un mensaje claro y directo, confirmó que él, Alejandra Baigorria y Sergio Baigorria se encontraban a salvo.
No habían estado en el lugar de la tragedia ni se habían visto afectados por el incendio.
La razón del silencio, explicó, fue el caos informativo y la prioridad de comunicarse primero con sus familias.
El alivio fue inmediato.
Las redes pasaron del miedo a la calma en cuestión de segundos.
Miles de mensajes de agradecimiento y apoyo inundaron sus perfiles.
Sin embargo, Said no esquivó la gravedad del momento.
En su mensaje, expresó su profunda solidaridad con las víctimas, sus familias y con todo el pueblo suizo, reconociendo que lo ocurrido era una tragedia que marcaría para siempre el inicio del año.
Alejandra Baigorria, visiblemente afectada, también compartió palabras de empatía y respeto.
Agradeció las muestras de preocupación y pidió evitar la difusión de rumores que solo aumentan el dolor en momentos tan delicados.
Sus palabras fueron recibidas con comprensión, aunque el impacto emocional de las horas previas dejó una huella difícil de borrar entre sus seguidores.
Este episodio dejó en evidencia el poder —y el peligro— de las redes sociales en situaciones de crisis.
En cuestión de minutos, una preocupación legítima se transformó en una ola de desinformación, demostrando lo rápido que el miedo puede expandirse cuando no hay información oficial.
También recordó que, detrás de las figuras públicas, hay personas reales que enfrentan el mismo shock y vulnerabilidad que cualquiera ante una tragedia de esta magnitud.
La tragedia en Suiza no solo enluta a un país entero, sino que también deja una lección global sobre la fragilidad de la vida y la responsabilidad colectiva al comunicar.
Para Alejandra Baigorria y Said Palao, este inicio de año quedará marcado para siempre como un recordatorio de lo cerca que puede estar el horror, incluso cuando todo parecía ser celebración.