El abogado Emilio Montilla critica la trayectoria mediática de Sarah Santaolalla, afirmando que su presencia en TVE se basa en el enfrentamiento y la afinidad ideológica más que en una formación académica o experiencia profesional acreditada.

El abogado Emilio Montilla ha publicado un artículo en Libertad Digital donde analiza con una crítica aguda la figura de Sarah Santaolalla, conocida tertuliana en la televisión pública española.
Montilla parte de un reciente enfrentamiento televisivo entre Santaolalla y una diputada del Partido Popular, donde sostiene que su carrera mediática se ha edificado, según sus propias palabras, “sobre el enfrentamiento, el ruido y la descalificación personal”, más que sobre una trayectoria profesional sólida y contrastable.
“¿Quién es realmente Sarah Santaolalla y por qué ocupa un espacio tan relevante en el debate público?”, se pregunta Montilla en su artículo, cuestionando la falta de una formación académica y una carrera profesional que expliquen su presencia constante en los programas de máxima audiencia.
Asegura que Santaolalla cursó Derecho y Comunicación en la Universidad de Salamanca, pero subraya que no hay constancia pública de que haya finalizado esos estudios.
“Pasó de presentarse como jurista a hacerlo como analista política”, añade Montilla, sugiriendo que esta transición carece de fundamento.
La experiencia laboral de Santaolalla, según Montilla, también resulta limitada.
Antes de convertirse en una figura habitual en las tertulias, realizó colaboraciones puntuales en 7NN, un canal que ya no existe, y en Canal Red, el proyecto audiovisual impulsado por Pablo Iglesias.
“Este recorrido no justifica su actual condición de opinadora omnipresente en la televisión pública, financiada con dinero de todos los españoles”, afirma el abogado.

Uno de los aspectos más delicados del artículo es la mención a su relación sentimental con Javier Ruiz, presentador y directivo en RTVE.
Montilla señala que la normalización de la presencia de Santaolalla en debates de máxima audiencia ha coincidido con su relación personal con Ruiz.
“Es evidente que esta conexión ha influido en su visibilidad mediática”, comenta Montilla, quien también recuerda que, según datos del Portal de Transparencia, Santaolalla ha percibido más de 6.
000 euros mensuales por sus intervenciones en la cadena pública.
“Esto lleva a cuestionar la ética y la ejemplaridad del modelo de contratación en RTVE”, concluye.
El abogado no se detiene ahí, sino que expone que el caso de Santaolalla trasciende a la persona y señala un problema estructural en la televisión pública.
“En RTVE se premia la afinidad ideológica por encima del mérito y la capacidad, lo que contradice los principios de objetividad, pluralismo y neutralidad que exige la ley”, sostiene Montilla.
Para él, el verdadero debate no es solo quién ocupa esos espacios, sino el sistema que permite que la falta de trayectoria se convierta en una ventaja cuando se está alineado con el poder político.
“¿Es este el modelo de televisión pública que queremos?”, pregunta Montilla, instando a una reflexión más profunda sobre el papel de los medios de comunicación en la sociedad.
La crítica del abogado ha resonado en el ámbito público, generando un intenso debate sobre la calidad y la ética del periodismo en España.
Este artículo no solo pone en tela de juicio la carrera de Santaolalla, sino que también invita a los ciudadanos a cuestionar la transparencia y la integridad de las instituciones públicas.
La figura de Santaolalla se convierte así en un símbolo de las preocupaciones más amplias sobre la meritocracia y la ética en los medios de comunicación.
En un momento en que la política y los medios están más entrelazados que nunca, la voz de Montilla resuena como un llamado a la acción.
“Necesitamos un cambio en el sistema que valore el mérito y la capacidad, no solo la cercanía al poder”, concluye, dejando a la audiencia con una pregunta crucial: ¿estamos dispuestos a exigir más de nuestros representantes y de los medios que consumimos?
Así, el debate sobre la figura de Sarah Santaolalla se transforma en una reflexión sobre el futuro del periodismo en España y la necesidad de un enfoque más ético y responsable en la televisión pública.
