💃🕺 Una cita inesperada en First Dates deja a una soltera desconcertada y al público sin palabras

María, una andaluza de más de 80 años apasionada del flamenco, acude a First Dates con la ilusión de encontrar compañía, baile y respeto.

 

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La magia de *First Dates* volvió a demostrar que el amor no entiende de edad, pero sí de afinidades, límites y maneras de entender la vida.

En una de las citas más comentadas de los últimos programas, María, una mujer andaluza de más de 80 años, activa, vital y profundamente enamorada del flamenco, acudió al restaurante más famoso de la televisión con una ilusión clara: conocer a alguien con quien compartir paseos, baile y compañía.

Lo que no esperaba era encontrarse con una cita tan desinhibida que acabaría dejándola, por momentos, completamente a cuadros.

María llegó al programa derrochando energía y simpatía.

“Hoy me he puesto sexy”, comentó entre risas nada más entrar, dejando claro que la edad no es un freno para sentirse bien consigo misma.

Profesora de baile y amante absoluta del flamenco, explicó con orgullo que su rutina diaria incluye largos paseos, salidas con amigas, cenas fuera y, por supuesto, mucho baile.

“Para mí el flamenco es todo”, afirmó con convicción, recordando también a su gran referente artístico: “Lola Flores es lo más grande”.

Con más de 25 años viviendo sola por decisión propia, María se definió como una mujer independiente, clara con lo que quiere y, sobre todo, con lo que no.

Al describir a su pareja ideal, fue directa y sencilla: “Primero que sea limpio, segundo que sea ordenado y tercero que le guste pasear y bailar”.

Nada de exigencias físicas ni promesas imposibles, solo convivencia, respeto y ganas de compartir tiempo.

 

Una soltera de 'First Dates' se queda en shock con la historia paranormal  de su cita y un ovni

 

El programa le presentó entonces a Pedro, un hombre de 83 años residente en Barcelona, con una personalidad extrovertida, habladora y sin filtros.

Desde el primer momento, Pedro mostró una actitud muy segura de sí mismo, con comentarios constantes y un tono desenfadado que marcó el ritmo de la cita.

El encuentro arrancó con cordialidad, aunque pronto comenzaron a notarse diferencias claras entre ambos.

Mientras María hablaba con pasión de baile, cultura y costumbres, Pedro llevaba la conversación hacia terrenos mucho más personales, incluso íntimos, algo que provocó más de un gesto de sorpresa en su acompañante.

Aun así, ella mantuvo la compostura, escuchando y respondiendo con educación, aunque sin ocultar su incomodidad en ciertos momentos.

La conversación pasó por temas tan variados como los ovnis, las creencias, el horóscopo y las experiencias de pareja, dejando patente que ambos tenían visiones muy distintas de la vida.

En la pista de baile, uno de los momentos clave de la cita, María volvió a brillar.

Se descalzó, marcó unos pasos y demostró que el arte no tiene edad.

Pedro, menos familiarizado con el flamenco, intentó seguirla, aunque con un estilo muy personal.

“Flamenco no sé”, reconoció él, mientras ella intentaba enseñarle con paciencia.

El baile sirvió para relajar el ambiente, pero también para evidenciar que la conexión no era tan natural como parecía al principio.

 

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El punto de mayor tensión llegó con uno de los juegos finales del programa, cuando surgió la posibilidad de darse un beso.

María fue tajante y marcó distancia con claridad, dejando claro que no todo vale y que el respeto es fundamental.

Su reacción sorprendió a Pedro, pero también fue aplaudida por quienes valoran que, incluso en un programa de citas, los límites personales deben ser respetados.

A pesar de las evidentes diferencias y de varios momentos incómodos, la cita no terminó de forma negativa.

Cuando llegó el momento decisivo, Pedro no dudó: “Sí, tendría una segunda cita”.

María, tras pensarlo unos segundos, respondió con sinceridad: “Yo sí voy a probar”.

Una respuesta que sorprendió tanto al público como al propio programa, demostrando que, incluso cuando no todo encaja, hay personas dispuestas a dar una oportunidad más.

La cita entre María y Pedro dejó una mezcla de humor, asombro y reflexión.

Ella conquistó por su vitalidad, su alegría y su amor por la vida; él, por una personalidad arrolladora que no dejó indiferente a nadie.

Una vez más, *First Dates* mostró que el amor en la madurez puede ser tan imprevisible, intenso y complejo como en cualquier otra etapa, y que nunca es tarde para sentarse a la mesa, bailar un poco y dejarse sorprender.

 

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