💄🍷 “Hasta la tercera o la cuarta cita sin beso”: María José irrumpe en *First Dates* con límites claros, una cobra memorable y una cita que desafió las reglas del juego

María José tiene claras las cosas y ha dado un zasca solo con una frase que ha dejado claro a su pretendiente la línea que no debe tratar de cruzar… al menos de momento

 

La gran cobra de una soltera de 'First Dates' que ha dejado en shock a su  cita: ''No soy fácil, que se lo trabaje''

 

El restaurante más famoso de la televisión volvió a ser escenario de uno de esos momentos que definen la esencia de *First Dates*: espontaneidad, sinceridad y una dosis inesperada de carácter.

María José, una joven de 24 años, actriz y con las ideas muy claras, llegó al programa dispuesta a encontrar el amor, pero sobre todo a no traicionarse a sí misma.

Su paso por el formato de Cuatro dejó a su cita, Erik, de 28 años, entre sorprendido y fascinado, y regaló a la audiencia una de las escenas más comentadas de la noche.

Desde su presentación inicial, María José dejó claro que no era una participante más.

Con una personalidad segura y directa, explicó que su gran objetivo vital es hacerse famosa y ganar un Goya, una meta que no ocultó ni suavizó.

Esa ambición, lejos de intimidar a Erik, pareció despertar su interés.

La primera impresión fue especialmente positiva por parte de él, que se mostró encantado desde el primer momento.

Ambos se dirigieron a la mesa con una actitud abierta, dispuestos a dejarse conocer.

La conversación fluyó con naturalidad.

Hablaron de gustos personales, de sus aspiraciones profesionales y de cómo imaginaban su futuro.

Incluso bromearon sobre la posibilidad de tener hijos.

María José confesó que le gustaría tener tres, mientras que Erik respondió entre risas que él tendría “todos los que pueda”.

La complicidad parecía evidente y la cita avanzaba sin sobresaltos, con miradas cómplices y un ambiente distendido que hacía presagiar un desenlace positivo.

 

Hasta la cuarta cita sin beso»: una soltera de 'First Dates' deja claro a  su cita que para ir a más «que se lo trabaje»

 

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó cuando el equipo del programa los invitó a pasar al reservado.

Allí, lejos de las miradas indiscretas del comedor, Erik decidió dejarse llevar por el entusiasmo del momento.

Convencido de que la conexión era mutua, se lanzó a intentar robarle un beso a María José.

Lo que ocurrió a continuación se convirtió en uno de los instantes más recordados de la velada.

María José reaccionó con una cobra impecable, rápida y contundente, que detuvo en seco el impulso de su cita.

Pero lo que realmente dejó a Erik sin palabras no fue el gesto, sino la frase que lo acompañó, pronunciada con total serenidad y sin rastro de agresividad: “Hasta la tercera o la cuarta cita sin que le dé un beso. Yo no soy fácil. Soy un poco difícil. Me gusta que él se lo trabaje”.

En apenas unas palabras, la joven marcó una línea clara y reivindicó su derecho a poner límites sin pedir disculpas.

Lejos de enfadarse o sentirse rechazado, Erik asumió la situación con deportividad y hasta con admiración.

“Es que era imposible con esa cara tan bonita no tratar de darle un beso”, confesó después, reconociendo que el gesto había sido fruto de la atracción y no de una falta de respeto deliberada.

Tras el momento de tensión, ambos continuaron la cita con normalidad, charlando y bailando, y la química entre ellos no se desvaneció.

 

First dates: La gran cobra de una soltera de 'First Dates' que ha dejado en  shock a su cita: ''No soy fácil, que se lo trabaje'' Video | Mediaset  Infinity

 

El episodio dejó al descubierto dos formas de entender el ritmo de una relación, pero también mostró que el respeto puede convivir con el deseo.

María José no cerró la puerta al interés, pero dejó claro que para ella las cosas deben construirse con tiempo y esfuerzo.

Su actitud fue celebrada por muchos como un ejemplo de empoderamiento y de comunicación clara en un contexto donde a menudo se espera una escalada rápida de intimidad.

Llegó entonces el momento decisivo, la clásica pregunta final que determina si habrá o no una segunda cita.

Primero fue el turno de Erik.

Con una media sonrisa y visiblemente ilusionado, respondió sin dudar: “Por conocernos un poquito más y ver qué tal, creo que somos dos personas que coincidimos bastante en muchas cosas”.

Su lenguaje corporal y su tono dejaban poco espacio a la duda: quería volver a verla.

Cuando le tocó hablar a María José, el ambiente se cargó de expectación.

Tras un pequeño vacilón inicial, decidió ser fiel a su estilo directo.

“No tendría una segunda cita”, soltó de entrada, provocando sorpresa tanto en Erik como en el público.

A continuación, explicó su motivo con una mezcla de humor y sinceridad: “No quiso bailar conmigo, bailé sevillanas y él no bailó sevillanas”.

La frase arrancó risas y alivió la tensión, dejando claro que su negativa no era un portazo definitivo, sino una forma de medir la actitud de su pretendiente.

 

La gran cobra de una soltera de 'First Dates' que ha dejado en shock a su  cita: ''No soy fácil, que se lo trabaje''

 

La conversación final se convirtió en un juego cómplice.

María José recordó entre risas el momento de la cobra y le lanzó una pregunta directa: “Le hice una cobra… ¿te pusiste nervioso?”.

Ambos rieron y el tono se volvió ligero.

Fue entonces cuando la joven introdujo un giro inesperado, dejando abierta la posibilidad de un nuevo encuentro: “¿Lo vas a trabajar? En ese caso puede haber una segunda cita, no te voy a mentir”.

El desenlace fue tan simbólico como coherente con toda la cita.

María José y Erik abandonaron juntos el plató, entre sonrisas y comentarios distendidos, sin una respuesta cerrada, pero con una promesa implícita: nada está garantizado, todo hay que ganárselo.

La joven actriz demostró que en *First Dates* no todo gira en torno a la química inmediata o al contacto físico, sino también a la capacidad de expresar deseos, límites y expectativas con claridad.

Su paso por el programa dejó una lección sencilla pero poderosa.

Decir “no” no rompe la magia; a veces, la redefine.

María José convirtió una cobra en una declaración de intenciones y recordó que el interés genuino no se mide en besos robados, sino en la disposición a respetar tiempos y a “trabajárselo”.

En un formato donde cada gesto cuenta, su frase quedó grabada como uno de esos momentos que trascienden la anécdota televisiva y conectan con una conversación mucho más amplia sobre consentimiento, ritmo y autenticidad.

 

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