Carlota Corredera queda en el centro de la polémica tras la cancelación de su programa y una oleada de críticas que cuestionan la coherencia entre su discurso feminista y su pasado en Telecinco.

En los últimos días, Carlota Corredera ha estado en el centro de la polémica tras quedarse sin programa y verse envuelta en una serie de críticas que han cuestionado su discurso público.
Desde que se canceló “No somos nadie”, el programa que la mantuvo en la palestra, su situación ha cambiado drásticamente.
Muchos se preguntan cómo una figura tan prominente en la televisión ha llegado a este punto.
Corredera, conocida por su defensa del feminismo, ha sido objeto de un escrutinio intenso, especialmente después de que Antonio David Flores y otros colaboradores recordaran un oscuro episodio de su pasado en Telecinco.
“Esos días son complicados para esta persona”, comentan algunos críticos.
La imagen que proyecta no es la de una defensora de las mujeres, sino la de alguien que, según afirman, ha sido cómplice de situaciones que contradicen su actual discurso.
En uno de sus últimos programas, Corredera afirmó: “Me está tocando pagar el peaje de defender a las mujeres en televisión”.
Sin embargo, esta declaración ha sido recibida con escepticismo.
¿Acaso es realmente una mártir del feminismo, o simplemente una figura que ha sabido aprovecharse de la situación?

La respuesta llegó rápidamente desde el canal de Antonio David Flores, donde se le recordó a Corredera un episodio que muchos consideran vergonzoso.
En este contexto, se cuestionó su autenticidad y se le acusó de feminismo selectivo.
“Es una defensora de supuestas víctimas mediáticas que sólo busca beneficiarse económicamente de la violencia de género”, se escuchó en uno de los análisis más contundentes.
La crítica no se detuvo ahí; se mencionaron otros casos en los que Corredera no se pronunció, como el de Carlota Prado, una exconcursante de Gran Hermano que sufrió una situación dramática y que, según los críticos, merecía su apoyo.
“¿Por qué nunca has hablado sobre lo que sucedió con Carlota Prado?”, se preguntó un colaborador.
“Ella, que se dice tan feminista, ha guardado silencio sobre un caso que hizo temblar a Telecinco”.
La indignación es palpable en el ambiente, y muchos se cuestionan cómo puede alguien que ha estado en el centro de la controversia presentarse ahora como una voz autorizada en temas de igualdad.

Gloria Camila, otra figura que ha estado en el ojo del huracán, también fue mencionada en esta conversación.
Su intervención en el programa de Joaquín Prat generó reacciones mixtas.
“Yo no tengo ningún problema con Emma García”, dijo Camila, refiriéndose a la presentadora.
“Pero creo que la reacción del programa fue muy fuera de lugar”.
Esta declaración resuena en un contexto donde las emociones están a flor de piel y las tensiones entre colaboradores son evidentes.
El debate no solo se centra en las acciones de Corredera, sino también en la doble moral que, según algunos, impera en la cadena.
“¿Por qué se castiga a algunos y a otros se les defiende?”, se preguntan los críticos.
La percepción de un doble rasero en Telecinco se ha vuelto un tema recurrente, especialmente cuando se trata de figuras que, como Corredera, se autoproclaman defensoras de causas sociales.
La situación se complica aún más cuando se considera el impacto que estas polémicas tienen en la audiencia.
“No somos nadie” cerró con un 1% de audiencia, lo que llevó a su cancelación.
“Los anunciantes huyeron despavoridos de esa casa”, se afirmaba con desdén.
La pregunta que queda es: ¿cómo puede alguien que ha fallado en mantener su programa seguir siendo una voz relevante en la televisión española?

Corredera ha intentado justificar su situación, pero las críticas parecen no cesar.
“No soy la única que ha estado en esta situación”, ha dicho en defensa propia.
Sin embargo, la respuesta del público ha sido clara: “Tu pasado habla por ti”.
La indignación hacia su figura ha crecido, y muchos se preguntan si realmente tiene un lugar en el discurso sobre el feminismo en los medios.
Con cada nuevo episodio, la historia de Carlota Corredera se convierte en un espejo de las contradicciones que existen en el mundo de la televisión.
Mientras algunos la ven como una víctima de las circunstancias, otros la consideran una figura que ha perdido credibilidad al no defender a todas las mujeres por igual.
“Es un timo”, se escuchó en las redes sociales, reflejando el descontento de muchos.
El futuro de Corredera en los medios es incierto.
Con la sombra de su pasado acechando y un presente lleno de críticas, la pregunta sigue siendo: ¿podrá recuperarse de esta tormenta mediática o será recordada como un símbolo de la hipocresía en la defensa de los derechos de las mujeres? La respuesta, al parecer, está en manos de la audiencia y su capacidad para discernir entre la verdad y la manipulación mediática.