Terelu Campos se muestra incómoda y evasiva ante el conflicto familiar de Rocío Carrasco y Rocío Flores, generando críticas sobre su profesionalismo.
El sábado 10 de enero, la atención se centró en el programa de televisión que reveló giros sorprendentes en la saga de Rocío Carrasco y su familia.
En un ambiente cargado de tensión, se discutieron los recientes acontecimientos que han dejado a muchos boquiabiertos, especialmente a la figura de Terelu Campos, quien se ha visto atrapada en el ojo del huracán.
Durante el programa, se destacó cómo Terelu, en un intento de distanciarse del conflicto, dijo: “Ya no soy protagonista de este tema”, a pesar de que anteriormente había mostrado un interés considerable en la historia familiar.
La presentadora, al parecer, se siente ahora incómoda con el dolor que Rocío Flores, hija de Rocío Carrasco, ha tenido que soportar.
“Ahora que la cadena ha cambiado su ideología, ya no le parece tan mal el dolor de Rocío Flores porque ella está cobrando del mismo allí sentada”, se afirmó en el programa.
Las imágenes contundentes presentadas por el periodista José Antonio León revelaron la condena contra Rocío Flores, sugiriendo que la verdad detrás de la sentencia no es tan simple como se ha contado.
“Rocío Flores protege a su madre de algo que ocurre”, se mencionó, dejando entrever que hay más en la historia de lo que se ha hecho público.
El ambiente se tornó aún más intenso cuando María Patiño, visiblemente afectada, expresó su descontento con las palabras de Rocío Flores, señalando que “está completamente ardida”.

La discusión se tornó más profunda al abordar la relación entre madre e hija, y cómo el pasado reciente ha afectado su conexión.
“Cuando Rocío Flores estuvo aquí, reprochó tanto al padre como a la madre el comportamiento público”, se comentó, sugiriendo que la guerra familiar ha dejado cicatrices profundas.
La tensión aumentó cuando se mencionó que “la madre revienta a la hija” en el contexto de la docuserie, lo que provocó una reacción inmediata entre los presentes.
Terelu, quien parecía estar en una posición difícil, fue confrontada con preguntas incisivas.
“¿Qué preguntas le harías de cara a la próxima semana que viene Rocío Flores?”, le preguntaron, a lo que ella respondió con evasivas, lo que generó más críticas sobre su preparación y compromiso con el programa.
“No sabía absolutamente nada de lo que dijo Rocío Flores”, se insinuó, poniendo en duda su profesionalismo.
El ambiente se tornó aún más tenso cuando se discutió la hipocresía de algunos de los involucrados.
“Menuda vara de medir tienes, menuda hipocresía”, se dijo, aludiendo a la forma en que algunos han sacado provecho del dolor ajeno.
La indignación se hizo palpable cuando se recordó que “tú, que has estado años lucrándote gracias al dolor de Rocío Flores, ahora te duele cuando te tocan el bolsillo”.

El programa también abordó el papel de otros miembros de la familia, como Chayo Moedano, quien envió un mensaje de apoyo a Rocío Flores, instando a la joven a mirar hacia adelante y no dejarse afectar por el pasado.
“Eres estupenda y quien te conoce te quiere con locura”, decía el mensaje, mostrando un atisbo de unidad familiar en medio del caos.
A medida que la conversación avanzaba, se hizo evidente que la historia de Rocío Carrasco y su familia es mucho más compleja de lo que se ha presentado.
Las palabras de Rocío Flores resonaron con fuerza cuando afirmó: “Mi madre no sabe lo que está haciendo”, lo que dejó entrever su profundo dolor y confusión en medio de la tormenta mediática.
El programa concluyó con una reflexión sobre la necesidad de escuchar todas las partes involucradas.
“Aquí se está escuchando a todas las partes, que creo que era lo que faltaba”, se comentó, subrayando la importancia de dar voz a quienes han sido silenciados en esta historia.
En resumen, el programa no solo arrojó luz sobre los conflictos familiares, sino que también planteó preguntas sobre la ética en el periodismo y la responsabilidad de los medios al tratar temas tan delicados.
La saga de Rocío Carrasco continúa, dejando a la audiencia ansiosa por más revelaciones y giros inesperados en esta intrincada historia familiar.
