Elisa Beni cuestiona el relato de infancia humilde de Jesús Cintora al recordar que cursó la carrera en la Universidad de Navarra, una de las privadas más caras de la época.

Un solo tuit ha sido suficiente para desmantelar la narrativa de humildad que Jesús Cintora, presentador del programa “Malas Lenguas” en TVE, ha mantenido sobre su infancia.
La periodista y escritora Elisa Beni ha puesto en tela de juicio el relato de pobreza extrema que Cintora ha compartido en diversas ocasiones, provocando un intenso debate en las redes sociales.
“El ascensor social funcionaba muy bien: acabó haciendo la carrera en una de las tres universidades privadas de pago que había entonces”, ironizó Beni en su publicación, revelando un aspecto que muchos habían pasado por alto.
Cintora ha relatado en entrevistas cómo su infancia en Ágreda durante los años 80 fue marcada por la precariedad.
“En casa no había agua caliente, ni lavadora, ni frigorífico, ni ducha.
Mi madre calentaba el agua en una lata de conservas para bañarnos en la misma pila donde fregaba los cacharros”, ha compartido en un tono nostálgico y dramático.
Sin embargo, este relato se ha visto cuestionado por Beni y numerosos usuarios de X, quienes han señalado que su posterior acceso a la Universidad de Navarra, una de las universidades privadas más costosas del país, contradice su historia de pobreza absoluta.
La Universidad de Navarra, con matrículas que rondaban las 500.
000 pesetas anuales, más alojamiento, comida y libros, plantea serias dudas sobre la veracidad del relato de Cintora.
“Universidad de Navarra ni más ni menos… más que ascensor, lo de Jesús fue un cohete”, comentaron algunos usuarios, mientras otros añadían: “Padres héroes: sin calentador, pero con universidad privada”.
Estos mensajes se han multiplicado en cuestión de horas, convirtiendo el tuit de Beni en un fenómeno viral que ha dejado a Cintora en una posición incómoda.
La reacción en redes no se ha hecho esperar.
Muchos internautas han destacado la incongruencia entre la supuesta precariedad de la infancia de Cintora y el alto coste de su educación universitaria.
“¿Cómo puede hablar de pobreza extrema si estudió en una de las universidades más caras del país?”, se preguntaba un usuario, mientras otros defendían que tal vez el acceso a la universidad implicó becas o sacrificios familiares.
Sin embargo, la evidencia parece indicar que el periodista nunca vivió en la pobreza extrema que ha descrito.
La ironía de Beni y la viralización del debate han puesto sobre la mesa una pregunta incómoda: “¿Hasta qué punto es legítimo construir una historia de superación personal que no se ajusta del todo a los hechos?” Esta contradicción ha abierto un nuevo frente de críticas hacia la credibilidad de Cintora en los medios y en las redes.
Mientras Cintora guarda silencio, su relato ha quedado cuestionado públicamente, y su imagen como periodista que supera la adversidad se ha visto claramente debilitada.

“El ascensor social que describe Cintora no fue igual para todos”, concluyen muchos usuarios.
“Unos subieron con esfuerzo y limitaciones reales, otros, como él, desde una base privilegiada que nunca reconoció”.
La percepción pública de Cintora ha cambiado drásticamente, enfrentándose a una tormenta que difícilmente podrá ignorar.
Su prestigio profesional y moral está ahora bajo la lupa, y la pregunta que resuena en el aire es si su relato ha sido más una estrategia para generar empatía que una representación fiel de su realidad.
El debate ha trascendido más allá de la figura de Cintora, planteando cuestiones sobre la autenticidad en las narrativas de superación personal.
En un mundo donde las historias de éxito suelen ser glorificadas, la discrepancia entre la realidad y la percepción puede tener consecuencias profundas.
La historia de Cintora, lejos de ser un simple relato de superación, se ha convertido en un símbolo de la lucha por la verdad en un entorno mediático cada vez más complejo.
La viralización del tuit de Beni no solo ha puesto en jaque la credibilidad de Cintora, sino que también ha abierto un diálogo sobre las realidades que muchos enfrentan, cuestionando hasta qué punto las historias personales pueden ser moldeadas para encajar en un ideal de superación que, en ocasiones, puede estar alejado de la verdad.
