La Reina Sofía y el Rey Felipe VI, junto a otros miembros de la Familia Real, acudieron en París al funeral de Tatiana Radziwill, amiga íntima y confidente de la Reina desde la infancia.
La Iglesia de Santo Tomás de Aquino en París fue el escenario de un emotivo funeral el pasado sábado, donde se rindió homenaje a Tatiana Radziwill, una figura icónica que dejó una huella imborrable en la vida de la Reina Sofía.
Con 84 años, Tatiana falleció el 19 de diciembre, y su partida ha causado un profundo dolor en la Familia Real Española.
El Rey Felipe VI, junto a la Reina Sofía y las infantas Elena y Cristina, asistieron a la misa privada, todos vestidos de riguroso luto.
La tristeza era palpable en el rostro de la Reina, quien, visiblemente afectada, se aferraba al brazo de su hijo mientras salían de la iglesia.
“Era como una hermana para mí”, comentó la Reina Sofía con lágrimas en los ojos, recordando la inquebrantable amistad que compartieron desde su infancia.
Tatiana Radziwill, amiga íntima y confidente de la Reina, era considerada parte de la familia.
Su relación se remonta a tiempos de exilio durante la Segunda Guerra Mundial, cuando ambas se refugiaron en Sudáfrica.
“Recuerdo aquellos días como si fueran ayer”, dijo la Reina Sofía, evocando anécdotas de su infancia, como la disputa por un único carricoche para pasear a sus muñecas.
“Esos momentos forjaron un lazo que nunca se rompería”.
El funeral también contó con la presencia de la Reina Ana María de Grecia, quien llegó acompañada de sus hijos, el Príncipe Pablo y la Princesa Alexia.
En un gesto de cariño que conmovió a los presentes, ambos ofrecieron consuelo a Jean Henri Fruchaud, viudo de Tatiana.
“Estamos aquí para apoyarte en este difícil momento”, afirmó el Príncipe Pablo, mientras la Princesa Alexia abrazaba a Jean con ternura.
La figura de Tatiana fue central en la vida de la Reina Sofía, no solo como amiga, sino también como dama de honor en su boda con el Rey Juan Carlos en 1962.
“Siempre estaré agradecida por su apoyo incondicional”, expresó la Reina durante su discurso, recordando cómo Tatiana había estado a su lado en los momentos más importantes de su vida.
Los veranos en Mallorca eran una tradición que ambas disfrutaban, creando recuerdos imborrables en la isla.
“Era un placer compartir esos días de sol y risas”, relató la Reina Sofía, añadiendo que la última aparición pública de Tatiana fue el 4 de agosto de 2024, durante una cena en Palma de Mallorca.
La Princesa Leonor, mostrando su gentileza y respeto, empujaba la silla de ruedas de Tatiana, quien ya enfrentaba problemas de movilidad.
“Me siento afortunada de tener una familia tan unida”, comentó Tatiana en esa ocasión, reflejando su aprecio por la cercanía de los miembros de la Familia Real.
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La partida de Tatiana Radziwill deja un vacío irreparable en el corazón de la Reina Sofía y de toda la Familia Real Española.
“Su legado de amistad, lealtad y amor perdurará como un ejemplo inspirador para las generaciones futuras”, afirmó la Reina, mientras las lágrimas brotaban de sus ojos.
La tristeza en el ambiente era evidente, y muchos asistentes compartieron su dolor, recordando a Tatiana como una persona de carácter afable y dulce, querida por todos.
El Rey Felipe VI, en un gesto de apoyo hacia su madre, le susurró al oído: “Siempre estaremos aquí para ti, mamá”.
Este momento de intimidad entre madre e hijo reflejaba la fortaleza de la familia en tiempos de pérdida.
La Reina Sofía, agradecida por el apoyo de su familia, miró a su alrededor y dijo: “Juntos, superaremos este dolor”.
El funeral culminó con una emotiva despedida, donde los asistentes encendieron velas en memoria de Tatiana, simbolizando la luz que siempre brillará en sus corazones.
“Aunque ya no esté físicamente con nosotros, su espíritu vivirá en cada recuerdo”, concluyó la Reina Sofía, dejando una profunda reflexión sobre la importancia de la amistad y el amor en la vida.
Tatiana Radziwill será recordada no solo como una amiga, sino como un pilar en la vida de la Reina Sofía y la Familia Real Española.
Su legado perdurará en cada rincón de la historia familiar, un recordatorio de que el amor y la lealtad son eternos.
