La Audiencia Provincial de Cádiz ha ratificado la condena a Mediaset y a Kiko Hernández por vulnerar el honor, la intimidad y la imagen de Julia Janeiro con declaraciones emitidas en el programa Sálvame.
En un fallo que ha sacudido el panorama mediático español, la Audiencia Provincial de Cádiz ha ratificado la sentencia que condena a Mediaset España y al colaborador televisivo Kiko Hernández a indemnizar con 220.
000 euros a Julia Janeiro, hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, por la vulneración de su honor, intimidad e imagen.
Este veredicto resalta la responsabilidad de los medios de comunicación en la protección de la vida privada de las personas, especialmente cuando se trata de menores o jóvenes adultos.
La controversia se originó a raíz de la emisión de 18 programas del espacio televisivo “Sálvame” durante el año 2021.
En estos programas, tanto Mediaset como Kiko Hernández, uno de sus colaboradores más destacados, difundieron información sobre la vida privada y escolar de Julia Janeiro.
Según la sentencia, se especuló sobre sus relaciones interpersonales y su vida social, llegando a afirmar, sin fundamento, que había sido detenida por robo e insinuando incluso su relación con el consumo de estupefacientes.
Julia Janeiro, representada por el bufete Averum Abogados, presentó una demanda contra Mediaset y Kiko Hernández por la vulneración de sus derechos fundamentales.
En un emotivo testimonio, Julia expresó: “La información que se difundió era completamente falsa y me causó un daño moral profundo.
Tuve que mudarme de domicilio para escapar del acoso mediático”.
La Audiencia Provincial de Cádiz, tras analizar las pruebas presentadas, ratificó la sentencia inicial que condenaba a Mediaset a pagar 190.000 euros y a Kiko Hernández otros 30.000 euros.
Los jueces destacaron que la información difundida era sistemática y vulneraba los derechos de la joven al honor, la intimidad y la propia imagen.
En su defensa, tanto Mediaset como Kiko Hernández argumentaron que Julia Janeiro era una influencer con miles de seguidores en redes sociales y que sus padres habían hablado de ella en programas de televisión desde que era pequeña.
Sin embargo, los jueces rechazaron estos argumentos, señalando que la condición de hija de personajes famosos no autoriza a hacer una prospección informativa sobre su vida privada.
El tribunal enfatizó: “La fama de los padres no justifica la invasión de la intimidad de sus hijos.
Todos tenemos derecho a vivir sin ser objeto de especulación”.
Esta decisión judicial sienta un precedente importante en el tratamiento de la información sobre figuras públicas y sus familias, reafirmando la necesidad de respetar la intimidad y el derecho al honor de todas las personas, independientemente de su condición social o mediática.
Además, la sentencia obliga a Mediaset a borrar toda la información relacionada con Julia Janeiro de sus plataformas digitales.
Este fallo, que puede ser recurrido ante el Tribunal Supremo, representa un contundente rechazo a las prácticas informativas que vulneran los derechos fundamentales de las personas.
En palabras de Julia: “Espero que esta decisión sirva para proteger a otros jóvenes que, como yo, han sido víctimas de la desinformación y el acoso mediático”.

El caso ha generado un intenso debate en el ámbito de la comunicación y la ética periodística.
Muchos expertos han señalado que esta sentencia podría marcar un cambio en la forma en que los medios abordan la cobertura de la vida privada de los hijos de figuras públicas.
La necesidad de establecer límites claros en la divulgación de información personal se ha vuelto más urgente que nunca.
La reacción del público ha sido variada, con algunos apoyando la decisión judicial y otros argumentando que la vida de los famosos siempre estará bajo el escrutinio público.
Sin embargo, la mayoría coincide en que el respeto a la intimidad es fundamental y que la información debe ser veraz y respetuosa.
El caso de Julia Janeiro y la condena a Mediaset y Kiko Hernández subraya la importancia de una prensa responsable que no solo informe, sino que también proteja los derechos de los individuos.
La sentencia no solo es un triunfo para Julia, sino también un llamado a la reflexión sobre el papel que juegan los medios en la sociedad actual y la responsabilidad que tienen de actuar con integridad y respeto hacia la vida privada de las personas.
Así, este fallo judicial no solo es un hito en la carrera de Julia Janeiro, sino también un paso hacia una mayor protección de la intimidad en el mundo mediático.
La audiencia espera que este tipo de decisiones se conviertan en la norma y que se establezcan prácticas más éticas en la cobertura de la vida de figuras públicas y sus familias.
