Miles de agricultores y ganaderos se manifestaron en Oviedo con unos 200 tractores para rechazar el acuerdo UE-Mercosur, al que acusan de poner en riesgo la agricultura española por la competencia desleal.

En una jornada marcada por la indignación y la protesta, miles de agricultores y ganaderos se dieron cita en Oviedo para manifestar su rechazo al acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, un pacto que, según ellos, pone en riesgo la agricultura española.
Las imágenes de la manifestación, que han recorrido las redes sociales, muestran una multitud de personas y alrededor de 200 tractores que colapsaron el centro de la ciudad.
“No podemos permitir que nos ahoguen con productos que no cumplen con nuestros estándares”, exclamó uno de los líderes de la protesta, mientras los manifestantes coreaban en apoyo.
La situación es crítica.
“Media España está ardiendo”, afirmaba uno de los organizadores, quien destacó que las escenas de descontento no se limitan a Oviedo, sino que se están replicando en diversas ciudades del norte del país.
“Si no luchamos ahora, nuestros campos quedarán desiertos”, añadió otro agricultor, visiblemente emocionado.
La preocupación por la competencia desleal que representa la entrada de productos sudamericanos, que cuentan con costes de producción más bajos y normativas ambientales menos estrictas, fue un tema recurrente entre los oradores.
El sector primario español se siente amenazado.
“Estamos en una lucha por nuestra supervivencia.
Este tratado enfrentará a nuestros productores con aquellos que no tienen que cumplir las mismas exigencias que nosotros”, declaró una ganadera de la región.
Su voz resonaba entre los asistentes, quienes respondían con aplausos y gritos de apoyo.
“No podemos competir con precios tan bajos, y lo que es peor, sabemos que los productos que llegarán a nuestras estanterías no cumplirán con las exigencias sanitarias que nosotros respetamos”, agregó.

La manifestación en Oviedo se suma a una serie de protestas que han tenido lugar en otras ciudades como Mérida y Burgos.
“Hoy estamos aquí, pero esto es solo el comienzo”, advirtió un representante de Vox, el único partido político que ha apoyado abiertamente estas movilizaciones.
“La Agenda 2030 y las políticas europeas están destruyendo nuestro campo.
Necesitamos ser autosuficientes”, insistió, mientras los manifestantes vitoreaban su mensaje.
El clima de tensión se intensifica con cada declaración del Gobierno.
“El acuerdo con Mercosur es histórico y marca el futuro de nuestras relaciones comerciales con Latinoamérica”, sostiene el ministro de Industria y Agricultura, quien ha mantenido un silencio casi total ante las protestas.
“No podemos dejar que la alimentación dependa de terceros países que están a miles de kilómetros”, enfatizó un agricultor, reflejando la preocupación generalizada por la seguridad alimentaria.
Los manifestantes, con pancartas que decían “¡No a Mercosur!”, exigieron que se escuchen sus voces.
“Estamos aquí porque amamos nuestra tierra y queremos un futuro para nuestros hijos”, gritaba una madre entre la multitud.
La emoción era palpable, y muchos asistentes compartieron historias de generaciones de agricultores que han trabajado la tierra, ahora amenazada por un acuerdo que consideran injusto.

La falta de cobertura mediática en los medios tradicionales fue otro punto de crítica.
“No veréis esto en la televisión, están subvencionados por la UE y no quieren perder sus ayudas”, denunciaba un joven agricultor, quien se mostró frustrado por la percepción pública de la crisis.
“Es hora de que la gente vea la realidad de lo que está sucediendo en el campo español”, concluyó, mientras la multitud aplaudía en señal de acuerdo.
A medida que avanzaba la tarde, los manifestantes comenzaron a dispersarse, pero no sin antes dejar claro que su lucha apenas comienza.
“Hoy hemos hecho historia en Oviedo, y no vamos a detenernos hasta que se escuchen nuestras demandas”, proclamó uno de los líderes, con el firme compromiso de continuar la lucha por la defensa de la agricultura española.
La manifestación en Oviedo se convierte en un símbolo de la resistencia de un sector que se niega a ser silenciado.
La voz de los agricultores y ganaderos resuena con fuerza, recordando que la lucha por la dignidad y la justicia en el campo español es una batalla que no se dará por perdida.
