El PSOE se enfrenta a un desplome histórico en Aragón, con las encuestas situándolo en torno a 17 escaños, mientras el PP se acerca a la mayoría y Vox consolida un fuerte ascenso.

A pocos días de las elecciones autonómicas del 8 de febrero en Aragón, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), liderado por Pilar Alegría, se enfrenta a un panorama desolador.
Un reciente estudio de Hamalgama para Vozpópuli posiciona a los socialistas en apenas 17 escaños, un resultado que marca un mínimo histórico y genera una creciente inquietud interna.
En contraste, el Partido Popular (PP) de Jorge Azcón se acerca a los 30 diputados, mientras que Vox continúa consolidando su crecimiento como socio clave en este escenario político, dejando al PSOE contra las cuerdas en Zaragoza.
El desplome del PSOE no es un fenómeno aislado.
En 2023, el partido logró 23 escaños con el 29,55% de los votos; sin embargo, las encuestas actuales lo sitúan en torno al 24% o incluso menos.
Este retroceso es alarmante, ya que iguala o supera la debacle de 2011, cuando el PSOE obtuvo solo 18 diputados con un 21,43% de los sufragios.
La tendencia se confirma en el promedio de sondeos, donde el PP se mueve entre el 38% y el 40%, lo que se traduce en 29 a 31 escaños, mientras que el PSOE se encuentra entre el 24% y el 25%, es decir, de 17 a 19 escaños.
Vox, por su parte, avanza al 16-17%, lo que le podría otorgar entre 11 y 14 escaños.
Chunta Aragonesista y Aragón Existe, por otro lado, se estancan en 2-3 escaños, insuficientes para recomponer una izquierda fragmentada.

La situación se complica aún más por la financiación autonómica, que agrava el desgaste del PSOE.
El pacto del Gobierno central con Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y el debate sobre el llamado “cupo catalán” han dañado la imagen del PSOE en Aragón, una comunidad que se siente perjudicada sin contrapartidas claras.
Azcón, aprovechando esta situación, ha declarado: “El PSOE ha traicionado la solidaridad entre comunidades”, mientras que Vox capitaliza un discurso directo que resuena con fuerza entre los votantes.
En Ferraz, la dirección del PSOE admite que este mensaje, “fácil de entender”, moviliza tanto al electorado rural como al urbano en contra de los socialistas.
Las encuestas indican un trasvase de votos del PSOE al PP y un aumento de la abstención, no hacia otras opciones de izquierda.
La participación no disminuye lo suficiente como para ocultar la crisis, lo que obliga a los socialistas a defender su base más que a ampliarla.
En este contexto, la estrategia digital de Pilar Alegría tampoco está dando los frutos esperados.
Su intento de conectar con los jóvenes a través de mensajes desenfadados en redes sociales ha sido criticado.
“Esos contenidos son superficiales y están alejados de las prioridades reales, como la sanidad o las infraestructuras”, señalan los críticos.
La fatiga del proyecto socialista se acentúa, alimentada por tensiones internas y la salida de figuras relevantes tras cambios en las listas.

Aragón, la única comunidad sin mayorías absolutas en su historia, vuelve a ser un termómetro incómodo.
Si la tendencia persiste, Vox podría incluso superar al PSOE en votos, un eco del pasado que resuena con fuerza en la actualidad.
En este clima de incertidumbre, los líderes políticos se preparan para una campaña intensa.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha afirmado: “Es el momento de que los ciudadanos se pronuncien y elijan un futuro sin ataduras”.
Por su parte, Santiago Abascal, líder de Vox, ha enfatizado: “Estamos aquí para representar a los que se sienten olvidados por el sistema”.
La situación en Aragón es un reflejo de un cambio más amplio en la política española, donde el PSOE se enfrenta a desafíos sin precedentes.
La fragmentación del voto y el ascenso de nuevos actores políticos como Vox están redefiniendo el paisaje electoral.
Con las elecciones a la vuelta de la esquina, todos los ojos están puestos en cómo se desarrollará esta contienda y qué futuro le espera al PSOE en una comunidad que ha sido tradicionalmente un bastión socialista.
La incertidumbre crece, y la presión sobre Pilar Alegría y su equipo es palpable.
La pregunta que todos se hacen es: ¿podrá el PSOE revertir esta tendencia y recuperar la confianza de los votantes en Aragón?
