El rey Juan Carlos I no acudirá al funeral de Irene de Grecia en Atenas por recomendación médica debido a su estado de salud y a la exigencia del viaje.
La princesa Irene, fallecida a los 83 años en la Zarzuela, será despedida en Madrid antes de su traslado a Grecia, donde será enterrada en Tatoi junto a su familia.

La reciente pérdida de la princesa Irene de Grecia, quien falleció a los 83 años el pasado jueves 15 de enero en el Palacio de la Zarzuela, ha sumido a la familia real española en un profundo pesar.
Su muerte ha conmocionado no solo a la monarquía española, sino también a la sociedad griega, que la recordaba como una figura querida y respetada.
Hermana mayor de la reina Sofía, Irene era conocida por su cercanía al pueblo y su activa participación en diversas causas humanitarias, lo que la convirtió en un símbolo de compasión y dedicación.
El duelo compartido entre España y Grecia ha llevado a que ambas naciones se preparen para rendirle un último homenaje digno de su legado.
En la capilla ardiente instalada en la Zarzuela, familiares y amigos cercanos han podido despedirse de la princesa en un ambiente de intimidad y respeto.
“Es un momento muy difícil para todos nosotros”, comentó la reina Sofía, visiblemente afectada por la pérdida de su hermana.
“Irene siempre estuvo a nuestro lado, y su ausencia se sentirá profundamente”.
Mañana, los restos mortales de la princesa serán trasladados a la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio de Madrid, donde se llevará a cabo un responso antes de su viaje final a Atenas.
El funeral de Irene de Grecia está programado para el lunes 19 de enero, y su entierro tendrá lugar en el cementerio de Tatoi, junto a su hermano Constantino y sus padres, Pablo de Grecia y Federica de Hannover.
Se espera que gran parte de la familia del rey Felipe VI esté presente, así como la casa real griega, en un acto que simbolizará la unión y el respeto entre ambas naciones.

Sin embargo, una notable ausencia marcará este último adiós: la del rey Juan Carlos I.
Según la periodista Susana Griso, quien reveló la noticia en el programa “Espejo Público”, el monarca no asistirá al funeral de su cuñada debido a prescripción médica.
“No sé si cambiará de cara al lunes, pero hasta ahora el rey no acudirá al funeral”, afirmó Griso.
“Tenía una relación muy estrecha con ella y le hubiese encantado estar presente porque forma parte de la familia más cercana del rey”.
La decisión del rey Juan Carlos, aunque comprensible por sus razones médicas, ha sido recibida con tristeza por la familia.
“La larga duración del viaje y las condiciones de salud del rey hacen inviable su presencia en Atenas”, explicó Griso.
“Sus médicos le desaconsejan un vuelo tan largo.
Son siete horas de ida, sin pernoctar en Madrid, y volver el mismo día.
Tiene un marcapasos, el corazón delicado, y una cierta edad”.
La presentadora añadió que, “cuando se ha pegado una paliza de este tipo, luego ha tenido secuelas y le ha pasado factura”.
Esta situación ha generado un sentimiento de pérdida en un momento tan delicado para la familia, que ya enfrenta el duelo por la partida de Irene.

A pesar de la ausencia del rey Juan Carlos, otros miembros de la familia real española se reunirán para apoyar a la reina Sofía en este último adiós a su hermana.
“Es importante que estemos juntos en estos momentos difíciles”, expresó un miembro de la familia real, quien prefirió permanecer en el anonimato.
“Irene siempre fue un pilar en nuestras vidas, y debemos honrar su memoria”.
La muerte de la princesa Irene ha dejado un vacío en el corazón de muchos, y su legado de amor y servicio a la comunidad será recordado por generaciones.
La familia real griega y española se unirá en un acto que no solo conmemora la vida de Irene, sino que también refuerza los lazos entre ambas naciones en un momento de tristeza compartida.
El funeral en Atenas promete ser un evento emotivo, donde se rendirá homenaje a una mujer que dedicó su vida a ayudar a los demás.
“Irene era una luz en nuestras vidas”, comentó un amigo cercano.
“Su espíritu generoso y su dedicación a las causas que le importaban nunca serán olvidados”.
Mientras tanto, la familia real y el pueblo esperan con ansias el último adiós a la princesa Irene, una mujer que, a pesar de su estatus, siempre se mantuvo cerca de su gente y luchó por un mundo mejor.
La comunidad se une para recordar su legado y celebrar la vida de una mujer excepcional, cuyo impacto perdurará en el tiempo.
