🚨 ¡Operativo Histórico! La Guardia Civil Captura a los Jefes del Tráfico Internacional de Cocaína 🚨

La Guardia Civil desmanteló una poderosa red internacional de tráfico de cocaína tras meses de vigilancia y cooperación con Europol y autoridades portuguesas.

 

thumbnail

 

Una operación secreta, meses de vigilancia y un objetivo que parecía intocable: los líderes del tráfico internacional de cocaína.

Una red con tentáculos en tres continentes que movía toneladas de droga y millones de euros al año, pero esta vez, la Guardia Civil los tenía en la mira.

Decenas de agentes, cooperación con Europol y una investigación silenciosa lograron lo que parecía imposible: el fin de un imperio construido sobre corrupción, sangre y poder.

“Quédate hasta el final porque te vas a quedar sin aliento al descubrir cómo la UCO consiguió atrapar al cerebro de la organización más peligrosa del Atlántico”, decía el capitán Rubén Morales a su equipo.

Una coordenada filtrada y el golpe se puso en marcha.

Esa fue la frase que apareció en el mensaje cifrado que recibió la Unidad Central Operativa a comienzos de junio.

Un solo número, una línea sobre el mapa del Atlántico, aparentemente insignificante, pero para Morales significaba mucho más.

Era el punto de partida de una ruta secreta usada por los mayores traficantes de cocaína del mundo.

Durante años, la Guardia Civil había vigilado con paciencia los movimientos del narcotráfico internacional.

Sabían que el poder ya no residía en las calles, sino en las empresas falsas, los puertos y las cuentas offshore.

Esta nueva generación de narcos no se escondía en los barrios, vivía en lujosas mansiones, vestía trajes a medida y se codeaba con políticos y empresarios.

Pero cada red, por sofisticada que fuera, dejaba un error, y esta por primera vez lo había cometido.

Un simple contenedor, una etiqueta mal impresa, bastó para destapar un negocio que movía millones.

 

Rede de abastecimento de cocaína para a Europa desmantelada pela PJ,  Guardia Civil e Polícia Federal

 

Todo comenzó con un embarque detectado en Sudamérica.

Un buque de nombre Lucía Star navegaba rumbo a Lisboa procedente de Barranquilla.

Según el manifiesto, transportaba café y maquinaria agrícola.

Nada extraño, hasta que un agente de enlace colombiano informó que el capitán del barco había sido sobornado para ocultar algo más.

“Era su oportunidad”, se dijo la UCO, y el capitán Morales convocó a su equipo en una sala cerrada.

“No vamos a detener un envío. Vamos a derribar a sus dueños”, afirmó con voz firme.

La operación recibió el nombre en clave Albatros.

El objetivo: identificar y capturar a los dos hombres que controlaban la ruta europea de la cocaína, conocidos en el entorno criminal como El Portugués y El Ingeniero.

Ambos llevaban más de una década operando desde la sombra, sin antecedentes directos ni registros oficiales.

Su método era simple, pero casi perfecto: utilizaban empresas legales que importaban productos agrícolas mezclados con cocaína prensada en el interior de la maquinaria.

Cada cargamento pasaba por diferentes países hasta llegar a Valencia o Cádiz, donde era distribuido.

La UCO sabía que una vez el barco tocara tierra, la carga desaparecería.

“El operativo debía ser rápido, coordinado y, sobre todo, silencioso. No teníamos margen para errores”, recordó Morales.

Durante los días siguientes, el equipo de inteligencia rastreó todas las comunicaciones relacionadas con el Lucía Star.

Mensajes en clave, llamadas a través de redes cifradas y transferencias en criptomonedas.

Un patrón se repitió: pagos a una empresa española recién creada en Málaga con un solo empleado registrado.

El nombre: Mediterránea de Exportaciones SL.

El empleado, un hombre de 40 años con nacionalidad portuguesa y residencia lujosa al otro lado de la frontera, era El Portugués.

 

Desarticulada una red internacional que traficaba con cocaína entre Ecuador  y la UE | Líder en Información Social | Servimedia

 

La presión aumentaba.

El barco estaba a punto de cruzar aguas europeas, y la DEA solicitaba apoyo desde Washington.

Los satélites confirmaron que la embarcación navegaba a baja velocidad, lo que indicaba una segunda carga en altamar.

La UCO reforzó su equipo operativo con agentes del GAR y unidades de intervención marítima.

“Tendrán 30 minutos para actuar cuando el barco entre en jurisdicción española”, dijo un comandante por radio.

Era la cuenta atrás.

El capitán Morales dividió el equipo en dos frentes: uno marítimo, encargado de interceptar el barco, y otro terrestre que rastrearía el rastro financiero de los empresarios involucrados.

La coordinación con Lisboa fue inmediata.

Por primera vez en años, la Guardia Civil, la Policía Judiciaria Portuguesa y Europol trabajaban como una sola fuerza.

En altamar, una madrugada de junio, las olas rompían contra el casco del Lucía Star, mientras en silencio, una sombra verde se aproximaba.

El grupo de abordaje subió al barco sin ser visto.

Los marineros no ofrecieron resistencia.

En el cuarto de máquinas, el olor químico delataba el escondite.

Entre las piezas metálicas del equipamiento agrícola, los agentes encontraron los paquetes.

“Era cocaína, toneladas, pero el hallazgo no era el final, sino el principio”, explicó un agente.

Mientras el cargamento era asegurado, el equipo financiero rastreaba transferencias y movimientos de dinero espejo entre Panamá, Luxemburgo y España.

“Tenemos a los peones, pero ellos siguen escondidos. Habrá que obligarlos a salir”, dijo una analista principal.

 

Desarticulan grupo criminal de tráfico de drogas en Andalucía

 

Una llamada interceptada entre Lisboa y Madrid reveló una cita importante en una finca privada en Toledo.

“Todo el polvo está apagado. Mañana cierran el trato”, se escuchó.

Morales no lo dudó.

Aquella reunión sería el punto final.

En cuestión de horas, la Guardia Civil desplegaría la operación terrestre más grande en años.

El Lucía Star había entregado algo más que droga; había entregado el secreto de un imperio criminal.

El operativo fue bautizado internamente como Nido Blanco, un despliegue simultáneo entre España y Portugal con más de 120 efectivos.

A las 00:43 del día señalado, el capitán dio la orden: “Entramos a las 04:00 sin margen de error”.

La tensión se podía cortar en el aire.

“Ha llegado la hora”, dijo Morales.

La oscuridad se rompió con el estruendo de las puertas, las luces cegaron la sala y las voces se mezclaron entre gritos y órdenes.

“Guardia Civil, al suelo, no dispares todavía”, ordenó un agente.

Los líderes intentaron huir, pero en segundos fueron reducidos.

El Ingeniero cayó sobre la mesa esposado, mientras murmuraba entre dientes: “¿No sabéis con quién os habéis metido?” Morales se inclinó y respondió con calma: “Con los que acaban lo que empiezan”.

Dentro, había maletines con 4,000,000 de euros en efectivo, 500 kg de cocaína pura y tres servidores con datos financieros.

Cada archivo era una prueba contra un imperio internacional.

 

Intervenidos más de 800 kilos de cocaína a una red que distribuía la droga  por Europa desde Málaga

 

La madrugada dio paso al amanecer.

Los helicópteros sobrevolaban la finca mientras los detenidos eran trasladados bajo máxima seguridad.

“Cazamos a los peces grandes. Ahora debemos limpiar el mar”, comentó Morales, observando cómo se alejaban los coches con los detenidos.

La operación Nido Blanco había terminado con éxito, pero el eco de su impacto resonaría en tribunales, gobiernos y mercados internacionales.

Los juicios comenzaron tres meses después bajo estrictas medidas de seguridad.

Más de 80 agentes participaron en el traslado de los acusados.

En la sala especial de la Audiencia Nacional, los fotógrafos capturaron las caras de quienes habían sido intocables.

“Nosotros no vendemos droga, vendemos rutas”, exclamó uno de los acusados, congelando la sala.

Era la prueba de la magnitud del negocio.

El eco del operativo Albatros trascendió fronteras, con cooperación internacional, decenas de arrestos en otros países y nuevas investigaciones derivadas del caso.

Pero más allá de los números, lo que cambió fue la percepción.

El crimen organizado había dejado de ser invisible.

El capitán Morales y su equipo fueron condecorados, recibiendo la cruz del mérito con distintivo rojo.

“Este trabajo nunca termina. Hoy los atrapamos a ellos. Mañana habrá otros”, reflexionó Morales, recordando que la lucha contra el narcotráfico nunca se detiene.

Related Posts

Our Privacy policy

https://noticiasdecelebridades.com - © 2026 News