TVE canceló el programa “Directo a la gente” tras registrar una audiencia muy baja y recibir duras críticas internas por falta de rigor y pluralidad informativa.

La 1 de Televisión Española ha decidido cancelar el programa “Directo a la gente”, un nuevo formato que había debutado la semana pasada en horario de máxima audiencia, protagonizado por Jesús Cintora, Gonzalo Miró y Marta Flich.
La cadena había promocionado el programa como un ejercicio de “rigor, contexto y pluralidad”, pero los resultados han sido desalentadores, tanto en términos de audiencia como de credibilidad.
Con una cuota de pantalla de apenas 6,9% y 602,000 espectadores, el programa no logró conectar con el público, lo que llevó a una avalancha de críticas internas y, finalmente, a su cancelación inmediata.
El rechazo hacia “Directo a la gente” no ha sido solo numérico.
Diversos sindicatos y colectivos de trabajadores de la corporación han manifestado su descontento, criticando la falta de neutralidad informativa del programa.
“Esto es un engaño deliberado a la audiencia y una traición al mandato de servicio público”, afirmaron representantes de uno de los sindicatos más influyentes.
El Consejo de Informativos de TVE fue uno de los primeros en expresar su rechazo, señalando que el programa no cumplía con los criterios periodísticos exigibles ni aportaba la pluralidad prometida, especialmente en un segmento dedicado a la situación en Venezuela.
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María Escario, periodista veterana, no se contuvo al calificar el formato de “engendro informativo”.
“No solo tiene una audiencia escasa, sino que también carece de sentido en la oferta de servicio público”, subrayó, reflejando la frustración de muchos en el sector.
La cancelación del programa ha sido vista como un movimiento necesario ante la ola de críticas y el pobre rendimiento en audiencia.
“No podemos permitir que se externalice el contenido informativo, eso vacía de funciones a los Servicios Informativos y elude los controles profesionales y éticos que la normativa exige”, enfatizó un portavoz del sindicato CGT RTVE.
La decisión de TVE de retirar el programa ha sido contundente.
Para el viernes 16 de enero, la cadena ya había sustituido “Directo a la gente” por películas clásicas y otras ofertas de entretenimiento, eliminando por completo la presencia del espacio que pretendía ser la gran apuesta informativa de la cadena.
Esta maniobra ha sido interpretada como un desaire total al equipo del programa, que no logró obtener ni respaldo profesional ni popular.
El clima de descontento no se limita a los sindicatos.
Muchos profesionales del medio han expresado su preocupación por el rumbo que está tomando la televisión pública.
“La audiencia merece un contenido de calidad, no un espectáculo que no aporta nada”, comentó un periodista anónimo.
La percepción general es que el formato fue mal planteado desde el inicio, y su fracaso es un reflejo de una desconexión entre lo que la audiencia busca y lo que se les ofrece.

Los comentarios de los líderes políticos también han comenzado a surgir.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, criticó la falta de calidad en la programación de TVE y pidió una revisión exhaustiva de los contenidos que se están emitiendo.
Por su parte, Santiago Abascal, líder de VOX, se refirió al programa como un “ejemplo de cómo no se debe informar a la ciudadanía”.
Estas declaraciones reflejan un malestar que va más allá de la audiencia, tocando aspectos fundamentales sobre el papel de la televisión pública en la sociedad.
En medio de este tumulto, el equipo de “Directo a la gente” ha emitido un comunicado agradeciendo a sus seguidores y reconociendo la difícil situación.
“Luchamos por ofrecer un contenido que fuera relevante y útil para la ciudadanía, pero lamentablemente no hemos logrado el impacto que esperábamos”, indicaron.
Esta declaración, aunque diplomática, deja entrever la decepción y la frustración por el abrupto final de un proyecto que prometía ser innovador.
La cancelación de “Directo a la gente” plantea serias preguntas sobre el futuro de la programación informativa en TVE.
¿Qué tipo de contenido se espera de una cadena pública? ¿Cómo se puede lograr un equilibrio entre la audiencia y la calidad informativa?
La respuesta a estas preguntas será crucial para el futuro de la televisión pública en España, un medio que debe adaptarse a las demandas de una audiencia cada vez más crítica y exigente.