Santiago Abascal calificó a Pedro Sánchez como una amenaza para la seguridad, la sanidad, la economía y la convivencia en España, denunciando sus políticas migratorias, fiscales y energéticas.

El líder de Vox, Santiago Abascal, protagonizó una de sus intervenciones más contundentes contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un discurso marcado por un tono severo, acusaciones directas y una crítica frontal tanto al Ejecutivo socialista como al Partido Popular.
Desde Aragón, Abascal dibujó un escenario político que calificó de crítico para España, asegurando que el país se encuentra ante una amenaza estructural que afecta a la seguridad, la prosperidad y la convivencia social.
“Sánchez es una amenaza para España”, afirmó sin matices al inicio de su comparecencia, una idea que, según explicó, constata “caminando espontáneamente por las calles de toda España”.
Abascal aseguró percibir un clima generalizado de “preocupación y enfado” entre los ciudadanos, aludiendo a recientes visitas a comunidades como Extremadura y Aragón.
En su diagnóstico, el presidente del Gobierno se ha convertido en “una amenaza para la seguridad, muy especialmente la de las mujeres”, y también para la sanidad pública, a su juicio colapsada por lo que definió como una “invasión migratoria”.
El líder de Vox amplió su crítica al ámbito económico, denunciando lo que describió como “políticas de atraco fiscal” que estarían “destruyendo las clases medias y a los autónomos”.
También acusó al Ejecutivo de traicionar al campo y a la industria mediante el “fanatismo verde”, y de relegar a los españoles “al último lugar” en cuestiones como la vivienda y las ayudas sociales.
Para Abascal, el balance de más de seis años de gobierno es inequívoco: “No ha hecho una sola medida en favor de la vivienda”.

Sin embargo, buena parte de su intervención se centró en el Partido Popular y en su presidente, Alberto Núñez Feijóo, a quien responsabilizó de legitimar al Gobierno de Sánchez.
“El problema de no poder derrotar a esa amenaza se llama Alberto Núñez Feijóo y Partido Popular, que constantemente hacen méritos para legitimar a la mafia de Pedro Sánchez”, afirmó.
La crítica se intensificó tras conocerse la reunión prevista entre Feijóo y Sánchez en el Palacio de la Moncloa.
Abascal calificó el encuentro de “contradicción insoportable”, recordando que el propio Feijóo ha definido al Gobierno como una “mafia”.
“Si el señor Feijóo piensa que el Gobierno es una mafia, ¿qué hace el lunes legitimando al capo de la mafia?”, se preguntó, subrayando la incoherencia que, a su juicio, perciben muchos españoles.
Según Abascal, no se trata de un gesto aislado, sino de una estrategia reiterada de pactos en ámbitos clave como la política internacional, la defensa, el envío de tropas a Ucrania, los acuerdos comerciales o el Pacto Verde europeo.
También citó ejemplos concretos como el aumento de diputados en Castilla-La Mancha, la política energética tras el apagón o el reparto de menores extranjeros no acompañados, aludiendo a negociaciones recientes para trasladar a 200 más a Aragón.

Abascal recordó que estos pactos fueron el motivo de la salida de Vox del Gobierno autonómico aragonés y denunció que, tras negarse a “pasar por el aro”, su partido ha sido objeto de “guerra sucia” mediática y de decisiones gubernamentales que calificó de violencia política, como los indultos a condenados por ataques a actos de Vox.
“Ni la violencia de unos ni la guerra sucia de otros nos van a hacer retroceder”, sentenció.
En materia territorial, Abascal rechazó entrar en el debate sobre la financiación autonómica, al considerarlo un problema “creado por el Partido Popular y el Partido Socialista”.
Frente a ello, defendió una “gran reversión de competencias hacia el Estado” en sanidad, educación y justicia, con el objetivo de garantizar la igualdad de todos los españoles en el acceso a servicios esenciales.
A esta recentralización sumó una “gran reordenación del gasto público” y una crítica directa al uso de fondos en “porquerías”, organizaciones ideológicas o financiación de partidos y sindicatos, reclamando priorizar a “los trabajadores y las familias”.
El líder de Vox también abordó las fisuras internas entre los socios del Gobierno tras el anuncio de rebajas fiscales, minimizando su impacto y calificando la iniciativa como una puesta en escena en una “legislatura agónica”.
“Se han puesto un chaleco amarillo y se han hecho una fotografía justo antes de que les echemos del poder”, afirmó, convencido de que el Ejecutivo no tendrá tiempo de aplicar cambios reales.

Sobre la crisis de la vivienda, reiteró que la llegada masiva de inmigrantes ha agravado el problema al mantenerse el mismo número de viviendas, plazas hospitalarias y recursos de seguridad.
Vox, explicó, apuesta por la liberalización del suelo no protegido y el impulso de vivienda pública, mostrando una “desconfianza total” hacia un Gobierno al que considera “el principal responsable” de la situación, junto al PP en etapas anteriores.
Finalmente, Abascal se refirió a las recientes denuncias contra personajes conocidos, entre ellos el cantante Julio Iglesias, mostrando cautela sobre su contenido pero cuestionando el protagonismo mediático que se les da.
A su juicio, el Gobierno promueve estos debates para desviar la atención de los casos de corrupción que rodean al presidente.
“Solo quieren que se hable de eso para que no se hable de la corrupción del hermano de Pedro Sánchez, de la mujer de Pedro Sánchez, de sus números dos y, en definitiva, de la corrupción de Pedro Sánchez”, afirmó, asegurando que “nadie se cree que él no lo supiera”.
Con un discurso largo, áspero y sin concesiones, Abascal cerró su intervención reafirmando que Vox seguirá confrontando tanto al Gobierno como al bipartidismo, convencido de representar una preocupación creciente en la sociedad española y decidido a no retroceder ante la presión política o mediática.