Santiago Abascal acusa al Gobierno de Pedro Sánchez de corrupción y de haber degradado el ferrocarril español, vinculando la tragedia de Adamuz a la mala gestión y a la falta de responsabilidades.

En una reciente entrevista con Periodista Digital, el líder de VOX, Santiago Abascal, abordó varios temas críticos en la semana previa a las elecciones autonómicas en Aragón, donde su partido busca consolidar su presencia.
Abascal, quien se encuentra recorriendo la región en apoyo al candidato Alejandro Nolasco, no escatimó en críticas hacia el gobierno de Pedro Sánchez, especialmente en relación a la tragedia del accidente ferroviario en Adamuz, que dejó 46 muertos.
“Es muy triste que el ferrocarril español, que era algo importante y respetado, se haya convertido en esto”, confesó Abascal, recordando su vínculo personal con el mundo ferroviario.
“Tengo un abuelo que se encargaba de la electrificación de Renfe, y tíos maquinistas. Esta tragedia me ha tocado de cerca”.
La conversación rápidamente se tornó hacia la corrupción que, según Abascal, ha deteriorado las infraestructuras del país.
“Nadie asume responsabilidades porque en España gobierna una mafia. Hay un capo sentado en La Moncloa”, afirmó con contundencia.
“Esto puede sonar a una palabra gruesa, pero es una afirmación sobre la que no tengo ninguna duda”.

El líder de VOX vinculó la corrupción con la degradación de los trenes y las vías, señalando que “cuando el anterior ministro de Transporte está en la cárcel y la presidenta de ADIF está imputada, es evidente que hay un problema serio”.
Abascal continuó, “esto no habría ocurrido si el dinero de la gente, que debería haberse dedicado al mantenimiento de nuestras infraestructuras, no se lo hubiesen gastado en ideologías, fanatismos y prostitución”.
Durante la entrevista, Abascal también se refirió a la reciente propuesta del gobierno de regularizar entre medio millón y 800,000 inmigrantes ilegales.
“No tengo ninguna duda de que van a intentar que esto se concrete. La estrategia es muy sencilla: una regularización masiva para sustituir a un pueblo al que se desprecia”, comentó.
“Cuando un presidente del gobierno es denostado por su propio pueblo, acaba compartiendo un sentimiento de odio”.

Abascal no se mostró optimista sobre el futuro de Sánchez en el poder.
“Sánchez sabe que su horizonte es muy complicado. No creo que adelante las elecciones porque sabe que las perderá”, expresó.
“Los españoles no volverán a votarle, estoy convencido de eso”.
El líder de VOX se mostró seguro de que su partido crecerá en las elecciones del 8 de febrero, anticipando un resultado similar al de Extremadura, donde los ciudadanos expresaron su deseo de un cambio.
“Espero que los aragoneses digan que quieren mucho más VOX”, afirmó con confianza.
“He visitado ya 60 pueblos en tres semanas y he hablado con la gente. Sé lo que les preocupa: llegar a fin de mes, que los autónomos puedan prosperar y que los agricultores sean escuchados”.
Abascal criticó al Partido Popular por su falta de acción y liderazgo en la región.
“El señor Azcón ha convocado unas elecciones y le va a salir tan mal como a Guardiola porque los aragoneses le van a decir que quieren más VOX”, aseguró.
“Esto no es propaganda, es la realidad que he escuchado en las calles”.

El discurso de Abascal se centró en la necesidad de recuperar la soberanía y la unidad nacional, así como en la importancia de abordar los problemas de la juventud y las familias.
“Estamos hablando de recuperar las riendas de nuestro futuro en todos los aspectos”, enfatizó.
“No hago un discurso diferente en Aragón que en Murcia. La gente quiere claridad y soluciones reales a sus problemas”.
Finalmente, Abascal concluyó la entrevista reafirmando su compromiso de no mirar hacia otro lado ante la corrupción.
“Vamos a levantar las alfombras y a ver las cuentas públicas. No vamos a permitir que lo que ocurrió con el bipartidismo vuelva a suceder”, advirtió.
“Los españoles merecen una España decente, donde la verdad y la transparencia sean la norma”.
Con estas declaraciones, Abascal no solo posiciona a VOX como una alternativa clara en las próximas elecciones, sino que también lanza un mensaje contundente sobre la corrupción y la necesidad de un cambio real en la política española.