Santiago Abascal acusó a Pedro Sánchez de proteger a delincuentes y favorecer intereses internacionales mientras abandona a los ciudadanos.

El debate parlamentario en España se intensificó esta semana con una confrontación marcada entre el líder de Vox, Santiago Abascal, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La sesión estuvo cargada de acusaciones, señalamientos políticos y un análisis crítico de la gestión del Ejecutivo, tanto a nivel interno como en sus relaciones internacionales.
El epicentro de la discusión giró en torno a la supuesta protección de delincuentes, la transparencia económica y los vínculos con figuras internacionales, en particular en relación con América Latina y Estados Unidos.
Abascal inició su intervención señalando lo que consideró un sistema de protección mutua entre el Ejecutivo y actores que, según su relato, se benefician de un entorno de impunidad.
“Sr.Sánchez, ¿por qué protege usted a los delincuentes mientras abandona y persigue a los españoles honrados?”, preguntó, destacando que los apoyos que mantiene el presidente estarían vinculados a intereses que no representan a la mayoría de los ciudadanos.
Según el líder de Vox, reuniones con prófugos de la justicia, indultos a corruptos y decisiones políticas controvertidas reflejan la necesidad del Ejecutivo de mantenerse en el poder a costa de compromisos poco claros.

El debate no se limitó únicamente a cuestiones internas.
Abascal subrayó la supuesta preocupación del presidente Sánchez frente a posibles investigaciones internacionales.
Señaló, con un tono de advertencia, que el expresidente estadounidense Donald Trump conocería detalles de las relaciones de Sánchez con Nicolás Maduro y que este hecho habría generado nerviosismo en el mandatario español.
“Lo vimos anteayer en una foto en la que se había autoinvitado, entre pequeño y nervioso, posando detrás de ese que dice usted que es el líder de la internacional ultraderechista.
¿Acaso temía que el señor Trump se enterase de lo suyo con Maduro?”, cuestionó Abascal, en un intento de vincular la política interna con la dimensión internacional de sus decisiones.
La sesión continuó con un fuerte intercambio sobre políticas sociales y económicas.
Abascal acusó al Ejecutivo de abandonar a los ciudadanos ante catástrofes naturales, inseguridad y dificultades económicas.
“Usted persigue a los españoles honrados ahora con una nueva vuelta de tuerca contra los autónomos”, sostuvo, mientras recordaba presuntas irregularidades vinculadas a la familia del presidente y cuestionaba la gestión fiscal y administrativa.

Por su parte, el presidente Sánchez defendió su gestión apelando a los avances en materia de derechos, cohesión social y transición energética.
Destacó que la electricidad renovable representa actualmente un porcentaje significativo del suministro del país, lo que ha permitido reducir costes para familias y empresas.
Asimismo, subrayó la defensa de los derechos de las mujeres, criticando la postura de la derecha y la ultraderecha frente a la interrupción voluntaria del embarazo y la lucha contra la violencia de género.
Sánchez insistió en que las acusaciones de sus adversarios buscan deshumanizar a migrantes y perpetuar desigualdades sociales.
La intervención de Sánchez incluyó también una defensa del gobierno progresista frente a lo que definió como un proyecto reaccionario que busca socavar las instituciones democráticas y consolidar intereses particulares de partidos como el Partido Popular y Vox.
Según el presidente, la coordinación entre ambos partidos de derecha representa un riesgo para la democracia española y la estabilidad de los derechos ciudadanos, destacando la importancia de establecer límites frente a estas prácticas.
El intercambio parlamentario evidenció la polarización política en España.
Mientras Abascal cuestionaba la legitimidad de los actos del Ejecutivo, vinculando decisiones internas con presiones y relaciones internacionales, Sánchez defendía la continuidad de su gestión, resaltando los avances económicos y sociales, así como su compromiso con la transparencia y la legalidad.
La sesión estuvo marcada por aplausos, interrupciones y un fuerte tono de confrontación que reflejó la tensión existente entre los bloques políticos.

Asimismo, la discusión abordó cuestiones económicas críticas.
Abascal cuestionó la política fiscal del Gobierno, argumentando que el aumento de impuestos y la gestión de los autónomos y jóvenes afectaban negativamente la economía y la vida cotidiana de los ciudadanos.
Por su parte, Sánchez defendió las medidas de transición energética y los beneficios para trabajadores y familias, resaltando que su gestión prioriza el progreso y la equidad social frente a proyectos que, según su perspectiva, buscan perpetuar desigualdades y consolidar privilegios históricos.
La sesión concluyó con un llamado a la responsabilidad democrática y al respeto institucional.
Sánchez insistió en la necesidad de enfrentar los desafíos económicos y sociales desde la cooperación y la legalidad, mientras Abascal reafirmó su crítica hacia un sistema que, según él, estaría desprotegiendo a los ciudadanos frente a intereses políticos y económicos concentrados.
El debate dejó en evidencia la complejidad del panorama político español, marcado por tensiones internas y conexiones con escenarios internacionales que continúan generando polémica y expectativas sobre las decisiones futuras del Gobierno.
En definitiva, la confrontación entre Abascal y Sánchez expuso no solo diferencias ideológicas y políticas, sino también la intersección entre asuntos internos, cuestionamientos legales y relaciones internacionales.
La sesión parlamentaria subrayó la importancia de la transparencia, la rendición de cuentas y la vigilancia ciudadana en un contexto donde los límites del poder y la responsabilidad pública se encuentran bajo escrutinio constante, dejando claro que el panorama político español sigue siendo altamente dinámico y controvertido.