Un maquinista de alta velocidad atribuye el accidente de Adamuz al mal estado de la vía y a una posible rotura de carril, descartando fallos del tren o exceso de peso.
Un maquinista de alta velocidad, que ha solicitado permanecer en el anonimato, ha desmontado el relato oficial sobre el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Córdoba, al señalar directamente el mal estado de la vía como la causa más probable del siniestro.
En una reciente intervención en el programa “El Cascabel” de TRECE, el conductor no solo advirtió sobre una posible rotura de carril, sino que también denunció un deterioro progresivo del mantenimiento en la red ferroviaria, situando la responsabilidad política en el Ministerio de Transportes, encabezado por Óscar Puente.
“Lo que hay actualmente en el mantenimiento de las vías no sorprende”, afirmó el maquinista, quien reveló que en el gremio ya existían comentarios sobre la inminencia de un accidente.
Tras circular por ese mismo tramo hasta tres veces la semana pasada, su hipótesis más verosímil es que “una rotura de la propia vía” provocó el impacto en uno de los coches del tren y el posterior descarrilamiento.
Con firmeza, descartó el argumento del exceso de peso, remarcando que “los trenes de Renfe e Iryo tienen un peso prácticamente el mismo, por lo que esa explicación no vale”.

La denuncia del maquinista va más allá del accidente específico en Adamuz.
Ha revelado que, en la actualidad, hay al menos tres carriles rotos en distintos puntos de la red de alta velocidad en España.
Esta afirmación plantea serias dudas sobre la eficacia de los sistemas de seguridad cuando el mantenimiento es deficiente.
“Si el carril se parte justo al paso del tren, no hay sistema que te pueda proteger”, explicó, apuntando a un problema estructural que depende de la gestión y supervisión del departamento dirigido por Óscar Puente.
Con cinco años de experiencia, tres de ellos en alta velocidad, el maquinista ha confirmado que las irregularidades en las vías son evidentes.
“Baches, impactos y vibraciones que ya se habían avisado y que, con el tiempo, se acaban normalizando”, comentó.
A pesar de que la línea de Sevilla es conocida por sus “botes”, el conductor aseguró que la situación en la línea Madrid-Barcelona “está peor”.
Cuando se le preguntó si el mantenimiento ha empeorado, su respuesta fue clara y directa: “Bastante”.
A este testimonio se suma el de un veterano trabajador del mantenimiento del AVE, con más de 30 años de experiencia, quien advirtió que lo ocurrido “no es normal” en un sistema que opera con tolerancias milimétricas.
“Las revisiones geométricas detectan desviaciones mínimas y activan reparaciones constantes”, explicó, lo que refuerza la idea de que las advertencias han existido.
Este cúmulo de avisos previos deja muy tocada la gestión de Transportes y sitúa a Óscar Puente en el centro de la crítica por una red que, según quienes la operan y mantienen, ha venido dando señales claras de alarma.

Los testimonios de estos profesionales no solo revelan la gravedad de la situación, sino que también resaltan la falta de respuesta adecuada por parte de las autoridades.
“Las condiciones de las vías son alarmantes y requieren atención inmediata”, subrayó el maquinista, quien hizo un llamado a las autoridades para que actúen antes de que ocurra otro accidente.
“No se puede esperar a que pase algo más grave para reaccionar”, añadió con preocupación.
La situación actual de la red de alta velocidad en España plantea interrogantes sobre la seguridad de los pasajeros y la responsabilidad de los organismos encargados de su mantenimiento.
Las palabras de estos maquinistas y trabajadores del AVE son un claro indicativo de que el sistema necesita una revisión profunda y un compromiso real con la seguridad en las vías.
“Es fundamental que se tomen en serio las advertencias y se actúe en consecuencia”, concluyó el maquinista.
La comunidad ferroviaria observa con atención el desarrollo de estos acontecimientos, esperando que las autoridades tomen medidas efectivas para garantizar la seguridad en el transporte ferroviario.
La denuncia de estos profesionales no debe ser ignorada, ya que la vida de miles de pasajeros depende de la calidad y el mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias.
